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Cuatro preguntas a JM Coetzee
Jorge Carrión publica en ProDavinci -y antes en La Vanguardia- un artículo sobre la biblioteca personal de J.M. Coetzee. Solo son tres preguntas (aunque Carrión consigue encajar una cuarta) que se permite hacer a cada periodista. Las respuestas, aunque concisas, permiten perfilar al personaje a partir de sus lecturas.

Aquí las cuatro preguntas:
– Francia, Alemania e Inglaterra son los tres ámbitos literarios principales de Biblioteca Personal. ¿Usted se siente como los personajes principales de Desgracia o Verano, lejos de las tradiciones literarias africanas? ¿Tendrían sentido libros sudafricanos en su colección?
– Las tradiciones literarias de África son más fuertes en poesía que en prosa de ficción. El volumen número 20 de la colección es una antología de poesía de todo el mundo, poesía que para mí ha sido importante. La poesía sudafricana está representada allí.
Me sorprende que en la lista de títulos se anuncien de Kafka y Defoe pero no de Dostoievski, otro de sus maestros
– Él ha sido sin duda uno de mis maestros, un escritor que ha tenido una influencia profunda sobre mí. Pero mi relación con él ha sido más bien emocional. Tiene altibajos. Ahora mismo prefiero no entrar de nuevo en el mundo de Dostoievski ni someterme nuevamente a sus intensas presiones espirituales y psicológicas. Tendré que encontrar otra forma de hacer las paces con Fiódor Mijailovich.
– Las bibliotecas personales nacen de librerías: ¿Cuáles son sus librerías de referencia?
– Las bibliotecas siempre han sido para mí más importantes que las librerías. París, Londres, Washington, esas ciudades norteñas son para mí sobre todo las sedes de grandes bibliotecas más que de grandes librerías.
– Argentina se parece a Sudáfrica y a Australia: grandes extensiones de tierra, una única gran ciudad, muy buena literatura, una cultura aborigen exterminada. ¿Cuál es su visión de Buenos Aires?
– Hay que tener cuidado en no exagerar las similitudes entre estos tres países. Las tradiciones culturales nativas de Sudáfrica han sido mucho más resistentes que, por ejemplo, las tradiciones nativas de Argentina o Australia. En el caso de Buenos Aires, aunque me ha impactado desde el principio la complejidad y la vitalidad de la ciudad, no puedo afirmar que la conozca bien como para tener una visión coherente.