Blog de noticias literarias. Dirigido por Iván Thays.

Try Persona Pro
X
  1. Una novela sin culpables ni héroes

    image

    Leopoldo Brizuela

    Desde Madrid, el diario ABC comenta la presentación de Leopoldo Brizuela en la Feria del Libro de El Retiro, presentando Una misma noche, la novela ganadora del último premio Alfaguara. “La escritura tiene una potencia absoluta y fascinante para revivir los recuerdos” dice Brizuela.

    Dice la nota de E. Vasconcellos:

    Recordaba los detalles de aquel suceso con cuentagotas, hasta que los puso sobre el papel. «La escritura tiene una potencia absoluta y fascinante para revivir los recuerdos», explica, «creo que la literatura está precisamente para eso, para ayudar a recordar a la comunidad». Y añade: «Me resulta difícil pensar qué habría hecho si no lo hubiese escrito, qué habría hecho para librarme de ello».

    El argentino no lanza una mirada analítica desde el presente hacia el pasado, sino que trata de reconstruir el «universo mental» de sí mismo y de su entorno en el momento del registro. Dar un salto en el tiempo y abstraerse de toda la producción cultural (enciclopedias, testimonios, películas) en torno al régimen de Videla.

    Leopoldo vuelve una y otra vez sobre los resportes de la memoria. Le interesa esa capacidad tan propia del ser humano de olvidar lo que no le interesa o le produce dolor. «La memoria es una entidad en constante mutación», explica, «que nos permite modificar nuestro propio pasado».

    El autor no juzga a sus personajes –inventados pero con un reconocido poso autobiográfico–, sino que les concede el beneficio de la duda en situaciones «oscuras». «Intento comprender qué pensaba cada uno, qué sabía y hasta qué punto podía decidir», señala. La sombra del colaboracionismo civil, activo o pasivo, es alargada en los regímenes autoritarios. Para Leopoldo, lo auténticamente «terrorífico» de la novela no es el asalto, sino el hecho de que Leonardo Bazán, su alter ego en la novela, «se encontrase frente a una dictadura que podía durar 40 años y simplemente eligiese una vida dentro de eso».

    En su novela no hay culpables. Tampoco héroes. Trató de evitar los discursos épicos o victimistas de algunos supervivientes. «Cuando la gente habla de estos temas, resulta que todo el mundo fue valiente, resistió, salvó vidas… ¿Por qué nos da vergüenza reconocer que alguna vez tuvimos miedo?», se pregunta.

    Leopoldo escribió «Una misma noche» entre las seis y media y las ocho de la mañana durante algo más de un año. «Eso te hace sentir tranquilo por el resto del día», sonríe. Trabaja encima de una cama, «en posición de buda», y escribe con papel y pluma: «Estoy convencido de que así pasan cosas distintas…».

X
X
X
X