Blog de noticias literarias. Dirigido por Iván Thays.

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  1. “Eso de etiquetar la literatura me parece que se trata de un truco para destruirla”

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    Mario Bellatin

    La IV Feria del Libro de Huancayo se inauguró hoy con la presencia de Mario Bellatin como el primer expositor. Bellatin acaba de publicar, con Sexto Piso, en España el Libro uruguayo de los muertos. Antes de viajar allá, Bellatin pasó por Lima y dio una entrevista a Jaime Cabrera Junco, para su blog “Lee por gusto” en Perú21.

    Dijo ahí:

     Una vez dijiste que más que escritor te consideras lector de tus propios libros. Esto me lleva a preguntarte ¿cuál es tu relación con la escritura?
    Se trata de la única relación duradera con algo que he tenido en mi vida y no sé de dónde viene ni hacia dónde va. Hacia la nada, supongo.

    ¿Y eso cuánto tiene que ver con tu frase “siempre escribo para saber quién soy”? ¿o fue acaso una frase hecha?
    No fue una frase hecha, pero tampoco tiene que ver con el autoconocimiento. Quizá cuando la dije lo pensaba, y ahora la respuesta puede resultar casi tautológica: escribo para saber que soy escritor.

    (…)

    Estudiaste Teología, Comunicaciones en la Universidad de Lima, y luego cine en La Habana. ¿Cómo ves ahora a la distancia esta curiosa secuencia, o acaso era una búsqueda?
    Lo que yo deseaba era tener una vida universitaria más que una educación formal. Me comenzó a llamar la atención la vida de pasillo, lo que sucedía alrededor de las clases más que los cursos en sí. En realidad me sentía como un estudiante privilegiado, pues a diferencia de muchos de mis compañeros no tenía ninguna intención de llevar a la práctica lo que estudiara, pues yo contaba con la escritura como aliada.

    ¿Cómo ves tu desarrollo como narrador? Dicho de otra forma, ¿qué diferencia hay entre el Mario Bellatin de Mujeres de sal y el de Disecado?
    Quizá que soy alguien más triste, con más certezas y consciente de una manera más clara que ser escritor no sirve para nada.

    (…)

    En tus obras no hay una mención precisa de lugar y tiempo. ¿Qué tanto tiene que ver el hecho que en tus inicios de escritor tenías claro que tenías que irte del Perú para consolidarte como tal?
    Lo que sucede es que creo que descubrí desde entonces que la presencia social del escritor no estaba en la manera cómo se afrontaba la escritura en ese entonces. De una manera absolutamente coyuntural y binaria. O se asumía un compromiso de la manera como estaba predeterminada o se hacía una literatura de lenguaje, se decía entonces.

    En una entrevista para la revista Somos en 1992 mencionabas que odias a Milan Kundera porque trata a sus lectores como tontos. ¿Sigues de acuerdo con esto?
    Sigo no estando de acuerdo con los autores que tratan como tontos los lectores, claro que sí. A propósito ¿Existe Kundera?

    ¿El narrador debe pensar en su lector? ¿Y si no debe tratarlo como un tonto, entonces cómo debería hacerlo?
    Se le debe tratar, por supuesto, como a un creador. No como a una suerte de tabula rasa puesta allí para que soporte todas las ideas que un autor decida endilgarle. Me parece necio que un lector, después de leerse más de quinientas páginas, pensando igual que cuando las comenzó.

    Se etiqueta a tu obra como experimental. ¿Para ti la literatura es juego parafraseando el discurso de Vargas Llosa que decía que era “fuego”?
    ¿Juego? ¿Experimental? Precisamente eso es lo que decían aquellos que pensaban a la literatura como un mero vehículo de cosas más importantes. Que le faltaban el respeto no dándoles su valor como un arte en sí mismo.

    ¿Y crees que actualmente a la literatura se le está dando un valor como un arte en sí mismo?
    Eso de etiquetar la literatura me parece que se trata de un truco para destruirla. Ninguna literatura que haya sido sometida a ese sistema ha podido resistir mucho tiempo llevando esa etiqueta encima. Los casos abundan. La literatura no necesita del otro para que sea considerada de valor o no. Se basta a sí misma para demostrárselo.

    En ese sentido, ¿cada nueva obra tuya es un reto?
    Sí, por supuesto. De otra manera mi tarea no sólo sería absurda sino aburridísima.

    ¿Cuáles son los escritores que consideras tus referentes? Es decir aquellos a que admiras y que reforzaron tu vocación de escritor.
    Los que conocí en persona, con los que conversé y cuya sola existencia me dio fuerza para seguir haciendo lo que me proponía, a pesar de que todo estaba en contra, como le sucede a casi todo el que pretende escribir. Blanca Varela y Julio Ramón Ribeyro fueron los primeros con los que conversé.

    ¿Estás preparando una próxima novela? Si es así, ¿de qué trata y cuándo la piensas publicar?
    Acabo de publicar un libro que no conozco porque todavía no llega de España: El libro uruguayo de los muertos. Lo podría resumir en una larga carta -300 páginas- que de alguna manera trata de demostrar, con la mayor cantidad de argumentos posibles que es imposible la existencia del amor.

    ¿Qué tipo de escritor quisieras llegar a ser?
    Nunca he querido escribir determinado tipo de libro. Lo que me interesa es escribir, y si para eso es necesario darle a esa escritura la forma de un libro, pues adelante.

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