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Alarcón reseñado

Daniel Alarcón
El libro de cuentos de Daniel Alarcón El rey está siempre por encima del pueblo (Alfaguara), que aquí salió hace unos años pero en España recién se ha distribuido, ha sido reseñado para “Babelia” por Ernesto Ayala-Dip.
Dice la reseña:
El tema del poder y la autoridad o el autoritarismo es uno de los rasgos distintivos del libro. No el poder y el autoritarismo que siempre ejercen los mismos, sino el que está instalado en las capas bajas de la sociedad, el que ejerce el pobre sobre el más pobre, el débil sobre el más débil. Daniel Alarcón expresa la maquinaria del autoritarismo, denuncia (aunque el verbo no sea el más exacto) su contaminación a toda la sociedad, en todos los extractos sociales, sin diferencia de clase ni de sexo. En el cuento ‘El rey siempre está por encima del pueblo’, la subordinación al imperio paterno, incluso en una clase social baja, funciona con la misma rigidez y respeto ciego que si se tratara de una jerarquía militar. Un joven que huye de la casa familiar para buscarse la vida en la ciudad descubre la violencia y el fin del espejismo de una vida mejor. En otro cuento, 'República y Grau’, un niño es obligado por su padre a hacer de lazarillo de un ciego. Aquí la solución formal del relato, como sucedía en el primero, no respeta el dibujo naturalista a pesar del tema abordado: Daniel Alarcón recurre a ese ramalazo de invención luminosa que sortea el telurismo y el costumbrismo y nos sitúa en el umbral de lo insondable, de esa chispa de libertad individual de sus protagonistas en lucha contra el destino lacerante. Aquel relato, 'República y Grau’, es la imagen exacta de lo que un día defendió el escritor guatemalteco Rey Rosa en su narrativa, como nos los recuerda la ensayista Elena Pérez de Medina: “Para seguir escribiendo desde el espacio de los derrotados, la salida es el humor, no el héroe trágico, sino el pícaro superviviente”. Como ocurre en otro cuento del volumen, 'El presidente idiota’, historia de la representación itinerante de una comedia del absurdo, sólo éste, el absurdo, puede darnos la clave del funcionamiento patológico de la miseria y la violencia en la sociedad contemporánea.