Blog de noticias literarias. Dirigido por Iván Thays.

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  1. Se prepara el Hay Festival Cartagena

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    Cartagena en festival

    Del 27 de enero hasta el 30 Cartagena volverá a llenarse de escritores y, sobre todo, de lectores. La nueva versión del Hay Festival Cartagena tiene como estrella principal a Alessandro Baricco y al narrador y cineasta francés Philip Claudel, quien dialogará con Guadalupe Nettel. Además estará Juan José Millas, Lydia Cacho, la revelación Miguel Syjuco, etc. Y en cuento a los conciertos, Phillip Glass, Rubén Blades y los sobrevivientes de Buena Vista Social Club interrumpirán el tránsito de la apacible Cartagena. 

    Pueden ver el programa en esta página.

    Dice la nota en El Tiempo:

    Cartagena será espléndida: a su deliciosa oferta de restaurantes y rumba se sumará un cartel de escritores y músicos de lujo. Estos son los mejores planes para esos días.

    Si se tratara solamente de oír conferencias, si fuera nada más que atender a disquisiciones eruditas sobre obras publicadas, entonces no hablaríamos del Hay Festival.

    Desde el momento en que a Peter Florence -un actor graduado de Cambridge y, sobre todo, un gran lector- le surgió la idea de celebrar un encuentro literario en el pequeño pueblo británico donde nació (Hay-on-Wye, que suma 1.500 habitantes y ¡39 librerías!-), creyó que debería ser así: una fiesta. Una fiesta que convocara a amantes de los libros, para darles la posibilidad de oír de cerca y tener contacto con sus escritores preferidos.

    De eso se trata el Hay Festival Cartagena de Indias -que llega ya a su sexta versión-: de un pretexto para hablar de literatura en una de las ciudades más lindas del mundo.

    ¡Qué más!

    ¿Qué pensarán los turistas desprevenidos si llegan por esos días del festival (del 27 al 30 de enero) al ‘Corralito de piedra’ y se encuentran en sus calles a Salman Rushdie, Mario Vargas Llosa o Hanif Kureishi, invitados en ediciones anteriores?

    Porque es así: después de las charlas, que no superan los 60 minutos de duración, siempre informales pero llenas de ideas, el festival continúa: en las librerías, los restaurantes, las callecitas y los sitios de rumba (que en Cartagena son muchos y muy buenos).

    Algo hace también el espíritu de la ciudad amurallada, que colabora a que invitados y público estén en actitud de diálogo y distensión. Durante los cuatro días de festival es común encontrar a varios de los escritores sentados en sitios públicos (se ha visto a Martin Amis, Almudena Grandes y Ian McEwan, por ejemplo), dispuestos a que cualquiera de sus lectores se les acerque con una pregunta y se forme una conversación.

    “Es la suma entre una conferencia y una gran boda”. Con esta frase fue descrito el Hay Festival por The New York Times, que se refirió al carácter de institución que ha tomado este encuentro en muchos de los países a donde ha llegado Florence con sus ideas (entre ellos España, Italia y Brasil).

    Puede que algunos ortodoxos se aterren del estilo del Hay, pero es en eso en lo que se parece más a la literatura: es un placer.El principal objetivo de este festival es celebrar la escritura contemporánea, según dijo Florence en entrevista con este diario.

    “Cuando lo ideamos hace 25 años, alrededor de la mesa de la cocina de mi madre, solamente queríamos reunirnos con algunos compañeros, conocer escritores, comer, bailar y contar chistes. En gran medida, sigue siendo así -dijo el británico-. Hoy es más grande, por supuesto, y se celebra en diez países, con casi medio millón de personas al año, pero la idea básica permanece”.

    Si esos son sus objetivos, los cumple cabalmente: el Hay Festival deja como efecto el deseo de leer (y no sólo ficción, porque el encuentro reúne a historiadores, cineastas, científicos, periodistas y grandes músicos), además de ser fuente de ideas provocadoras. Por algo buena parte de su público, en todas sus ediciones, está compuesta por los estudiantes, que llenan los auditorios.

    Cartagena es siempre una ciudad grata. Y si se le suman artistas, música y letras, entonces parece ser el destino perfecto.

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