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Buenos Aires en París

Martín Kohan y Jacoba Casier (Foreign Rights Agencia Schavelzon) en el Salón del Libro de París. Foto Daniel Mordzinski
Es la primera vez que el Salón del Libro parisino recibe a una ciudad invitada y la elegida ha sido Buenos Aires. No hay que extrañarnos. Desde la omnipresencia de Borges hasta autores más jóvenes, sin duda los argentinos mantienen una posición expectante, especial, en la literatura francesa. Luego de su presencia en la Feria de Frankfurt, no quedan dudas de que la literatura argentina tiene ahora mismo un tacho de luz sobre su cabeza. Y seguro lo aprovechará. Un cable de AFP nos cuenta cómo fue la fiesta y la milonga en París.
Armados de libros, versos y cuentos, una veintena de escritores porteños conquistó a los lectores del Salón del Libro de París con la riqueza de una literatura en la que brillan la novela policial y la memoria dolorosa de la dictadura.
Esta es la primera vez que la feria parisina, que cerró sus puertas ayer tras recibir a unos 200 mil visitantes, celebró a una ciudad; y la elegida, Buenos Aires, dijo presente con la vitalidad y vigor de su literatura contemporánea, que comparte con la otra agasajada en esta feria –las letras escandinavas– una pasión por el género policial, que en otras literaturas ocupa un “papel marginal”.
Así lo recalcó Pablo de Santis, uno de los narradores argentinos invitados. “Géneros que son marginales en otras literaturas, como el policial, el fantástico, la ciencia ficción, son centrales en nuestra literatura. Por eso Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Bioy Casares, Silvina Ocampo, se ocuparon de ellos”, explicó.
Otro tema central en la literatura argentina es la memoria y las heridas de la dictadura, como quedó evidente en conferencias, charlas y mesas redondas desarrolladas a lo largo de cuatro días en la feria, donde la poeta Graciela Aráoz presentó “Palabra viva”, que reúne textos de 116 escritores desaparecidos y asesinados durante la dictadura.