Los archivos de A sangre fría desmienten su veracidad

Capote y Derwey

En una reciente publicación de The Wall Street Journal revela los archivos perdidos que originaron la novela de Truman Capote, A sangre fría, y demuestran que el origen de la novela de no ficción no fue tan santo.

Dice la nota de Virginia Collera en Papeles Perdidos:

“La obra maestra de Truman CapoteA sangre fría, consolidó dos reputaciones cuando se publicó por primera vez hace cinco décadas: la del escritor, como innovador literario, y la del detective Alvin Dewey Jr, como el más famoso agente de Kansas desde Wyatt Earp”, escribe Kevin Hellikeren The Wall Street Journal. Ahora el hallazgo de unos documentos cuestionan tanto la reputación de ambos como la veracidad de la obra. Según narra Capote en el libro, en cuanto un informador desveló el nombre de los asesinos, el Kansas Bureau of Investigation envió un agente a la casa en la que uno de los sospechosos había vivido con sus padres, pero al parecer no fue así. La policía tardó cinco días en visitar la vivienda, según se desprende de los documentos que un agente del KBI Howard Nye guardó en su casa durante años. “Durante décadas, los sabuesos literarios han hallado numerosos pecados periodísticos en A sangre fría, que van desde inexactitudes menores hasta la ficción pura. Pero estas últimas revelaciones son especialmente dañinas porque socavan una de las principales defensas del libro: que el KBI consideraba que era veraz. Dewey insistió en numerosas ocasiones en que el libro era preciso”. (vía The Wall Street Journal)