-
Lo peor es firmar autógrafos

Luis Magrinya. Foto: Isabel Nuñez, crucigrama
En Madrid hay feria de libro y eso implica casetas. Y las casetas implican firmas. Eso es lo peor de todo. No entiendo por qué insisten en someter a los autores (en especial a los que, como yo, definitivamente no vendemos mucho o casi nada) a ese suplicio solo por cumplir con una agenda en las Ferias de Libros. Odio las firmas de libros, odio perder el tiempo así, y creo que lo odiaría (aunque me sentiría más obligado quizá) incluso si tuviera que firmar cada 40 segundos.
Sin embargo, no todos los autores piensan igual que yo. Luis Magrinya, por ejemplo, se lo pasa bien así no firme demasiado. Dice en el ABC:
Bueno, yo la verdad es que disfruto con todo. Como autor con novedad este año iré a firmar; y, como autor al que la literatura no le da de comer, aunque sí para caprichos, sé que firmaré poco. Nunca ha sido para mí motivo de ansiedad firmar un libro cada 10 minutos mientras en la caseta de enfrente otro autor firma uno cada 45 segundos. Soy un gran filósofo: soy muy consciente del pequeño rincón cósmico que me ha tocado, y desde ahí la diferencia entre firmar 12 libros –algunos de ellos a amigos compasivos– y firmar 160 es irrelevante. Sólo una vez me recuerdo, más que ansioso, amedrentado: hace cinco años, el mismo día que me tocaba ir a firmar había salido una crítica no precisamente buena de mi libro y temía que mi editor me echara de la caseta. Afortunadamente también fue compasivo.