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La película sobre Jorge Eduardo Eielson
Patricia Pereyra -recordada en Lima por su papel en la telenovela “Carmín”- presentará este sábado, en el Festival de Cine de la PUCP, su primera película. Lo más interesante es que el protagonista es el enorme poeta y artista plástico peruano Jorge Eduardo Eielson, un poeta mayor que vivió en el exilio en Italia, quien fue grabado por Patricia Pereyra hace nueve años. Temas como el exilio y la excentricidad de ser poeta son tratados en la película y también comentados en la entrevista que Gabriela Wiener le hace para “La República”.
Aquí pueden ver el tráiler de EIELSON DES-NUDO.

Fotograma del documental
Dice la nota:
¿Por qué has guardado tanto tiempo este material inédito sobre Eielson?
Siempre he creído que la gran diferencia entre hacer un documental y un reportaje es el tiempo de maduración. Además, Eielson murió poco después de nuestra última conversación telefónica y no estaba lista para su partida. Por eso decidí tomarme el tiempo para concluir un proceso que llega recién ahora, nueve años después de su muerte.
¿Cómo y cuándo surge tu relación con su obra?
Había leído su poesía pero no entendía la conexión con su obra plástica, y esta experiencia me ha reafirmado que todos podemos ser muchas cosas a la vez, sobre todo si nos interesa explorar. También me resulta fascinante todo el tema de las telas anudadas, al que entró para escapar de la escritura y que quiso desanudar luego de 63 años colocándolas sobre un cuerpo desnudo.
Mucha gente quiso entrevistarlo en la última etapa de su vida, sin lograrlo, ¿por qué crees que te dio la entrevista a ti?
Realmente no lo sé. Creo que le atraía la idea de que yo no fuera alguien del mundo académico, porque él huía siempre de “las cosas como debían ser”. Mi proyecto no estaba respaldado por instituciones, sino por una curiosidad enorme, por el deseo de aprender y preservar la memoria de una generación como parte de nuestro patrimonio inmaterial.
Lo vemos en tu documental cuidando su jardín, caminado al lado del mar e, incluso, en una de las partes más insólitas de la película, disfrazado de payaso…
Él quería enseñarme su pequeño huerto y los frutos que cultivaba en su casa en Gardalis, el mar Tirreno en el que había nadado, y también su parte lúdica. Sus poemas hablan de cada una de estas expresiones. Pero también me encontré a un Eielson que deseaba irse en paz, que realmente quería partir sin nudos o tratando de “desanudarlos/desnudarlos”, como decía él. Nunca lo escuché quejarse de nada, llevaba su dolor de tal forma que a veces yo dudaba de que estuviera enfermo. La fortaleza y la dignidad con las que sobrellevó su enfermedad me parecen admirables.
¿Crees que ese des-nudamiento del que hablas fue su último impulso vital o artístico?
Prefiero no adivinar lo que él sentía o ensaba, pero creo que cuando nos conocimos Eielson hizo un esfuerzo por alejarse de cualquier cosa que lo angustiara. Ello nos habla de una sabiduría de vida inspirada seguramente en su acercamiento al budismo zen.
¿Y ese primer viaje en ferry a su casa de verano en la Cerdeña?
Fue el 12 de agosto del año 2005. Para llegar debí tomar el ferry que salía la noche anterior de Marsella a Puerto Torres y luego un bus para atravesar la isla y llegar a Lanusei a las cuatro de la tarde. Según acordamos, ahí me estaría esperando Angelo en un Fiat anaranjado. Claro, Eielson nunca me dijo que existía un vuelo directo de París a Cerdeña que duraba tan solo dos horas y media. Él quiso que yo hiciera el viaje tal y como él lo hizo la primera vez. En ocasiones pienso que me estaba poniendo a prueba.
Cuéntame un poco de las celebraciones por los 90 años de Eielson que estás ayudando a organizar…
El documental se va a estrenar en el Festival de Cine de Lima de la Universidad Católica, como un homenaje a Eielson desde el cine. Por otra parte, la Universidad Científica del Sur ha organizado un Congreso sobre Eielson del 29 de agosto al 3 de septiembre y a fin de año se hará otro homenaje en la Casa de la Literatura Peruana con la presencia de Martha Canfield, estudiosa de su obra.
Como Eielson, tú también te autoexiliaste mucho tiempo. ¿Se encontraron en ese punto él y tú, en ese mirar al Perú desde fuera?
Es muy interesante estar lejos, pasar por la experiencia de ser extranjero. Sin embargo, tiene sus peligros: nunca más pertenecerás al lugar que dejaste y eso es doloroso porque uno siempre cree que va a regresar, pero el mundo cambia, las personas siguen con sus vidas. Pienso que Eielson se fue de Lima porque se sentía incomprendido y debo confesar que yo he sentido lo mismo. Eielson nunca se fue del Perú, yo tampoco.
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