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“Vargas Llosa fracasa al retratar un episodio muy importante de la historia de mi país”

Junot Díaz

Hoy está Junot Díaz en Barcelona y Eduardo Lago conversó con él en Estados Unidos, hace una semana, adelantándose al evento. La entrevista apareció en El País.  Su nuevo libro, Así como lo pierdes, debió aparecer el jueves por Mondadori. Habla de Amazon, de la literatura norteamericana contemporánea y le deja el botín en alto a Mario Vargas Llosa por escribir sobre República Dominicana.

Aquí algunas preguntas:

P: Su lengua materna es el español, pero escribe en inglés. ¿Cuál es su relación con los dos idiomas?

R: Cuando llegué a este país perdí el español y de adulto dediqué un gran esfuerzo a intentar recuperarlo. La sensación de pérdida es muy aguda y dolorosa. El inglés siempre ha sido una sombra gigantesca que se cernía sobre el español, pero también es cierto lo contrario. La sombra del español se cierne sobre el inglés. Para mí, hablar bien español siempre ha sido una obsesión, pero lo cierto es que mi español es mediocre, cosa que genera en mí un enorme sentimiento de culpa. Por otra parte, cuando hablo español soy otro, mi personalidad es distinta, más ligera.

P: ¿Qué pasaba en la cabeza y el corazón del niño que era cuando llegó a este país?

R: Me dio la sensación de haber llegado a otro planeta. La expresión choque de civilizaciones cobra pleno sen­tido si se aplica al contraste entre el noreste de Estados Unidos y el Caribe. El recibimiento que se nos dio fue muy hostil. Lo que más recuerdo es el odio. Odiaba tener que ir a la escuela, odiaba salir de casa y encontrarme en América. Todo me daba miedo. Miraba a mi alrededor y me parecía estar en un país de locos, y me decía: ya sé que nosotros llegamos aquí para mejorar nuestras vidas, pero, coño, esto es demasiado.

Amazon compra Goodreads

Hasta hace poco, la página Goodreads le hacía el aguante a Amazon, con reseñas y “me gusta” de los lectores mucho más confiables que los que aparecían en la librería web. Pero no más. El pez grande se comió, otra vez, al pez chico y ahora Goodreads quedará como una sucursal de Amazon y el elogio gratuito o, incluso, el pagado (hubo casos). Solo los verdaderos libreros salvarán la industria.

Dice la nota:

 Goodreads, which is one of the most popular among a raft of sites created as a book recommendation engine—members are directed to titles by seeing what their friends are reading, or have recommended—does not currently sell any books, but many in the industry saw it as an ideal sales outlet.

The details of the purchase, which is set to close in the second quarter of 2013, were not disclosed by Amazon, but the retail giant confirmed that Goodreads will remain headquartered in San Francisco. The site currently has over 16 million members, averages 37 million unique visitors a month, and has over 30,000 book clubs.

When asked how Goodreads would be integrated into Amazon, and the all-important question of how, and when, a retail component might be rolled into the site—currently users can buy books through a host of third party retailers, including Amazon—both Chandler and Russ Grandinetti, Amazon v-p, Kindle content, skirted the subject. When pressed, Chandler said: “We don’t have any plans to change anything about the buy links in the short term, but in the long term we’re going to do what’s best for our users.”

Grandinetti said the acquisition was “not about making Goodreads commerce enabled,” but, instead, about opportunities to improve the user experience of Kindle owners. Chandler said the site will remain “an independently controlled subsidiary of Amazon” and noted it will keep “full control of editorial content and the recommendations.”

Castigan por IVA reducido al libro digital

ebook

Bruselas castiga a Inglaterra y Francia por el IVA al libro digital. Avances y retrocesos, batallas que seguirán luchándose hasta que se acepte que el libro digital -más allá de cualquier romanticismo, por lo demás justificable- es el futuro del negocio editorial, pese a quien le pese.

Dice El País:

El precio de los libros electrónicos se ha convertido en la penúltima batalla que incendia los pasillos de las instituciones europeas. Las autoridades comunitarias denunciaron ayer a Francia y Luxemburgo por permitir que sus ciudadanos paguen por estos productos un IVA reducido, el mismo que se aplica a sus hermanos mayores de papel y tinta. Presionados por los editores y los Gobiernos del resto de la UE, Bruselas exige a París y Luxemburgo que acaben con unas prácticas que consideran desleales.

Lo paradójico de la guerra del ebook es que la propia Comisión prevé presentar este año una propuesta para convertir en norma lo que ahora denuncia: igualar los impuestos que conlleva la compra de un libro tradicional con los de uno digital. Pero Bruselas quiere que ese cambio lo den todos los países a la vez, sin atajos. “Mientras se aclara el marco legal, los Estados miembros tienen que jugar limpio”, lanzó ayer el comisario europeo de Fiscalidad, Algirdas Semetas.

Recomendar libros en red

web

En el blog “Papeles perdidos”, dentro de Letras en 360°, Virginia Collera comenta el fenómeno de la página web goodreads.com, donde no se pueden comprar estrellas ni hacer falsas reseñas para favorecer la venta como en Amazon. El texto es de New York Times y lo comenta así Virginia.

Dice:

Cuando los lectores estadounidenses querían descubrir un libro online se encomendaban a Amazon: leían sus reseñas y recomendaciones o simplemente compraban los que la librería destacaba en su página de inicio. Muchos todavía lo hacen, pero cada vez más usuarios han perdido la fe en este sistema desde que se hiciera público que escritores como John Locke o RJ Ellory habían comprado y/o escrito recomendaciones de sus libros utilizando seudónimos y ahora acuden a una web rival: Goodreads.com, una red social para encontrar y compartir libros que ya tiene más de 15 millones de miembros. Esta plataforma permite a los usuarios compartir lo que están leyendo, dar una puntuación a los libros ya leídos y hacer un listado de próximas lecturas y pertenecer a un club en función de sus preferencias lectoras (fervientes admiradores de Proust o de la novela histórica, por ejemplo). “Como Goodreads.com no es ni una editorial ni una librería, la gente considera que la información no sufre ningún tipo de manipulación”, asegura Amanda Close de Random House. “En [Goodreads.com] no puedes comprar una reseña de cinco estrellas”. Pero la plataforma no es sólo una buena solución para lectores, también lo es para editores, que la utilizan como herramienta de promoción de sus libros y reciben información en tiempo real. (vía The New York Times)

Amazon vende ebooks usados

una nueva idea de Amazon

Amazon da un paso adelante frente a la piratería y decide promover la compraventa de libros electrónicos entre los usuarios. Pronto habrá librerías de viejo virtuales. Es obvio que cualquier idea, por más absurda que parezca, puede ocurrírsele a alguien e, incluso, funcionar. La nota de Rosa Jiménez en el diario El País.

Dice:

La portada está tal cual. Las páginas no tienen marcas. La canción tampoco se oye peor. Ni siquiera sale el número de marcianitos liquidados en el videojuego. Amazon quiere rizar el rizo del comercio, consiguiendo que los bienes digitales, que no envejecen ni se deterioran con el uso, puedan alcanzar una segunda vida en otras manos.

Desde el 29 de enero, el gigante del comercio electrónico tiene registrada la patente de un método para vender “libros, música, vídeos, aplicaciones y otros objetos digitales”. La tienda online descrita en la patente permitiría intercambiar contenidos y servicios ya consumidos al margen de los vendedores de “primera mano”.

Una web busca libros gratuitos de Amazon

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pantalla freebooksifter

Todos saben que Amazon ofrece una gran variedad de libros gratuitos para su ebook Kindle, pero no son fáciles de encontrar. Eso se acabó con la nueva web freebooksifter.com. Así lo comenta el ABC.

Dice:

Se trata de una página fácil de usar, que los separa por idiomas y por géneros y a la que uno puede suscribirse para recibir avisos de nuevas incorporaciones.

Ya no es caro leer ebooks. La web los muestra en una lista que incluye las puntuaciones y su orden en la lista de ventas. Sus creadores, Mike Powell y Juergen Horn, se dieron cuenta de lo difícil que era encontrar las novedades gratuitas de la famosa tienda online y decidieron hacer su página.

«Es muy difícil, si no imposible, identificar esos libros que son reciente o acaban de entrar en el dominio gratuito, tal vez por tiempo limitado», ha declarado Powell a una web británica, Wired.co.uk.

El mayor desafío para ellos fue tenerla actualizada, dado que Amazon cambia sus precios y propone nuevas ofertas diariamente. Pero cuando no pueden actualizarlo a tiempo, el enlace de su página lleva a la tienda online, con lo que cualquier duda o cambio queda aclarado ahí. Los miles de usuarios que ya tienen han enviado buenas opiniones y han contribuido a mejorar el proyecto

¿Cómo es Amazon por dentro?.- Gracias al álbum de sippingtea en la página imbur.com podemos conocer cómo es la librería virtual Amazon en su interior. Impresionante. En una de esas cajas está mi pedido. (vía inside amazon)

Seriales en Amazon

Kindle Serials

Las novelas seriales, tan de moda en el siglo XIX, han vuelto a ponerse de moda con el impulso que le dan las series de TV. “Entre Dickens y The Wire” dice Virgina Collera en Papeles Perdidos y comenta la decisión de Amazon de vender libros por episodios. 

Dice la nota, recogida del Fast Company:

Hace un par de semanas, Jeff Bezos, creador de Amazonanunciaba triunfal una sustancial rebaja de los lectores Kindle y despejaba dudas: “Queremos ganar dinero cuando la gente use nuestros aparatos, no cuandocompren nuestros aparatos”. Ya hace tiempo que la compañía ofrece suscripciones a revistas y periódicos, y desde ese día, también a libros con un nuevo servicio: Kindle Serials. Como cuenta Sarah Kessler en este artículo, los usuarios pagarán una tarifa fija y los capítulos irán apareciendo en el lector. Yael Goldstein Love, editora y co-fundadora de Plympton, un “estudio literario” especializado en la publicación de novelas por entregas, explica que “durante buena parte del siglo XIX pocos libros se publicaban sin pasar antes por la serialización. Era una forma de ver si había viabilidad comercial y suficientes lectores para ese tipo de historia. Todo esto sigue vigente hoy, en un momento en el que las editoriales están recortando, casi radicalmente, sus lanzamientos”. Los novelistas tendrán que atrapar a los lectores desde las primeras páginas. La experiencia de escritor-lector será cada vez más parecida a la del guionista-espectador. Si una obra no tiene tirón, no se publicarán más capítulos; si tiene una buena aceptación, los lectores tendrán que esperar -ansiosos- hasta que la siguiente entrega se materialice en su Kindle. “En parte, lo que hace que las series de televisión te obsesionen es que tienes que esperar entre episodios y temporadas. Especulamos, pensamos sobre lo que harán los personajes. Se parece más a lo que hacemos en nuestras vidas. Es esa tendencia natural al cotilleo la que hace que nos guste tanto la ficción”, concluye Love. Hasta ahora, los libros que ha publicado Plympton, estaban terminados aunque los distribuyesen por capítulos. En el futuro no será así: esperarán a ver la reacción de los lectores para continuar y/o modificar el curso de la historia. En el futuro, entonces, ¿nos espera un mundo editorial con focus groups e informes de ventas? 

“Si escribiera mis memorias me despedirían”

Andrew Wylie

Una entrevista de Valerie Miles en el ABC nos abre la puerta al mundo de “El Chacal”, el poderoso y temido agente literario norteamericano Andrew Wylie, cuyas garras ya se han sentido en el mundo en castellano a partir de la representación de Roberto Bolaño y de Jorge Luis Borges, muy polémicas en su momento. Excelente entrevista que termina con un gran consejo: “No se enamoren de Amazon, no se enamoren de Barnes & Noble, se trata de leer.” 

Dice la entrevista:

¿Cómo fueron sus comienzos?

En un principio, quise seguir los pasos de mi padre, que había sido editor, pero durante las entrevistas en las editoriales siempre me preguntaban lo mismo: «¿Qué estás leyendo?». Y la respuesta, «Tucídides», no caía del todo bien. Me decían que para perdurar en el negocio tenía que leer la lista de los libros más vendidos. Pero si el dinero era la única meta de la edición, entonces prefería dedicarme a la banca que a publicar basura. Joseph Fox, el editor de Truman Capote, me recomendó que intentara ser agente literario.

Antes fue librero de la vanguardia artística neoyorquina.

(…) Conocí a mucha gente que frecuentaba The Factory y me pasé un año y medio entrevistando a Andy Warhol. Le formulé muchas preguntas tontas basadas todas en mi educación en Harvard, que no me enseñó nada sobre cómo arreglármelas en Nueva York. Así que, transcurrido un año y medio, me dijo: «¡Ah! Lo pasamos de maravilla charlando, ¿crees que algún día todo esto se publicará?». Y le respondí: «Sabes, Andy, es que no me das las respuestas que las revistas quieren. Así que cambia las respuestas y tendré que cambiar las preguntas, y todavía no sé cuáles debo cambiar». Fue un maestro brillante y generoso, con una perspectiva casi zen sobre la cultura y la educación en Estados Unidos.

También mantuvo una relación muy estrecha con Susan Sontag.

Me enteré de que Susan quería hablar conmigo, así que la visité en su apartamento. Era imponente. Me dijo: «Tengo un problema…, soy Susan Sontag». Le respondí: «Sí, en efecto». Y añadió: «Es un trabajo a jornada completa. Debo atender el teléfono, debo leer libros de otros y escribir frases para elogiarlos, debo conceder entrevistas a la prensa y hablar sobre el comunismo…, pero lo que quiero hacer es escribir una novela, y no tengo tiempo». Así que le dije: «Por qué no deja en mis manos todo este asunto de ser Susan Sontag. Usted escriba la novela y yo me ocupo de ser Susan Sontag». La novela era El amante del volcán. De eso trata en realidad este oficio de la representación: de entregarse a los intereses y al estilo del escritor. Yo adopto la personalidad de los ochocientos cincuenta escritores que representamos, así que padezco una suerte de masivo desorden de personalidad.

(…)

Hábleme de la publicación de manuscritos póstumos.

Si el escritor está vivo, él decide sobre los derechos de autor y de reproducción. Pero cuando el autor ha muerto, esos derechos recaen sobre sus sucesores. Yo estoy al servicio de los propietarios de esos derechos. Y mi experiencia me dice que ellos saben lo que debe hacerse, lo que más conviene, frente a los que afirman: «Yo conocí mejor al autor que su esposa», como oímos decir sobre Borges o Calvino. Y respondo: «Claro, tú sabes más de Italo que su mujer, que durmió a su lado cuarenta años. Tú, editor, tú, amigo, ¿conociste a Italo más íntimamente? Caramba, no me había imaginado que tuvieras esas inclinaciones». Los sucesores, por lo general, saben lo que conviene y, además, el autor está muerto. Si la destrucción de la obra de Kafka se hubiera llevado a cabo, todos nos habríamos empobrecido. Con todo, basta un apretón de manos con los escritores, y una vez que has empeñado tu palabra… Es una costumbre estadounidense, y es extraño, porque yo provengo de Nueva Inglaterra, donde se supone que todos guardan las formas, lo cual es absurdo, por supuesto. Pero en Estados Unidos, si incumples la palabra dada, te pueden llevar a los tribunales.

El futuro camina por sendas que nadie habría podido predecir. Lo que se juega en África es de tal magnitud que la gente de sensibilidad extrema está interpretando su vida y explicando sus reacciones emotivas en función de ese conjunto de acontecimientos… No se trata de sustraer a escritores de otras agencias. Me parece que esta reputación persiste porque resulta más interesante para los lectores de los periódicos de referencia cuando persuadimos a un escritor que cuando no. Así pues, tenemos la obligación de entretener al público lector robando autores, y persistiremos en ello.

(…)

¿Tiene usted un dispositivo electrónico de lectura?

Mi esposa y mis hijos los tienen pero yo no los uso. No dispongo de tiempo. Hay un interés obsesivo en lo que Saul Bellow solía llamar «dispositivos telefónicos avanzados». A nadie le interesa la edición porque les parezcan fascinantes el Kindle o Amazon, quieren integrarse en el mundo de la edición por Borges, Bolaño o Cabrera Infante. Nadie se dedica a la moda por unos grandes almacenes, sino por la labor de un diseñador, o a la fotografía por el fabricante de una cámara. ¿De qué estamos hablando entonces? ¿Por qué estamos perdiendo todo nuestro tiempo hablando de distribución, que en realidad –y que se me perdone el esnobismo– es como entrar por la puerta de servicio? (…) Si a los escritores no les quedan otras opciones y deben depender de que se llene un estadio con una lectura de su obra, van a pasar de pobres a mendigos. Y la cantidad de libros de importancia intelectual o estilística será igual a cero muy pronto. La disputa entre el editor y Apple o Amazon es como la de David contra Goliat… Hay mucha incertidumbre y los editores están sometidos a enormes presiones. En Estados Unidos, el Departamento de Justicia inició un procedimiento contra cinco editoriales, y es muy costoso defenderse de ese Departamento, por no hablar de Amazon, que es mucho más rico que el poder judicial. Amazon tiene mucho dinero, lo está utilizando como fuerza bruta y tiene a su servicio a muchos intrigantes en Washington. Como alguien señaló con acierto, es una desgracia, porque es como si el Departamento de Justicia entablara una demanda contra la gasolinera de Juan para proteger a Standard Oil. Es más bien una insensatez.

(…)

¿Cuál será el futuro a las agencias si los escritores comienzan a publicarse a sí mismos?

Las presiones sobre todos los actores son enormes. No es un negocio fácil, pero nunca lo ha sido. La fabricación de automóviles o la banca son negocios más rentables, aunque también estén pasando por horas bajas. Si la edición como industria perdura, creo que los agentes también perdurarán, porque, de otro modo, ¿quién va a leer todos esos manuscritos?

En su agencia, los representados en lengua española están aumentando.

Tengo un plan a doscientos años. Es mucho tiempo y soy muy paciente, pero la agencia está construida para durar y representar a escritores interesantes. Dios quiera que en doscientos años seamos una fuerza en la literatura en lengua española.

¿Publicará sus memorias?

Ser agente es como ser un psiquiatra sin título. Sé demasiado y me meto en líos por hablar demasiado. Pero sé mucho más de lo que digo, créame. Hablo de más y me equivoco, porque me emociono y me gusta bromear. Pero si escribiera mis memorias me despedirían, y harían bien.

¿Algún consejo?

Como todos, me he equivocado mucho, pero algo he hecho bien. Pienso mucho en ello. ¿Qué imbécil se dedicaría a este negocio para ganar dinero? Si se quiere ganar dinero, hay que ir a Wall Street. Si quiere hacerse rico, sea banquero… Ay, perdón, quizá haya sido un error recomendarlo en estos momentos, sobre todo en España. Pero esto también pasará… No se enamoren de Amazon, no se enamoren de Barnes & Noble, se trata de leer. Se trata de la calidad de las ideas, de la forma que adopta su expresión. No es necesario representar basura para alcanzar el éxito, lo tendrían mejor en la banca, incluso ahora mismo.

Un mundo para Amazon

Mi post en el diario El País, en el blog Vano Oficio, publicado el martes 11 de septiembre. Es sobre las costumbres literarias digitales a las que Amazon nos obliga a acostumbrarnos.

Amazon y dos tragos amargos. Fuente: MJ/TR

Dos noticias recientes aparecidas en El País, que tienen que ver con la tienda virtual de libros más importante del mundo, Amazon, me han llamado la atención porque las considero señales de cómo el internet y la interactividad está modificando la forma de entender la literatura.

La primera se trata del descubrimiento -porque se trata de eso, algo que se supone que todos debíamos saber pero de lo que no nos habíamos enterado por no leer “las letras pequeñas”- de que al comprar un libro en Amazon estamos adquiriendo no un bien sino un permiso para usarlo. Eso quiere decir que prestar un libro electrónico o incluso heredarlo constituye un delito. Además, lo que resulta casi una pesadilla de ciencia ficción, Amazon tiene la forma de ingresar en tu aparato electrónico y llevarse el libro que adquiriste, como ya ha ocurrido en un caso anterior. Todo está explicado en esta nota de Daniel Verdú.

Mi padre no era un gran lector pero sí un gran coleccionista de libros. Pude leer su biblioteca de joven y ahora la he heredado. Hace una semana, con un grupo de amigos conversábamos sobre aquellas joyas que encontramos en las bibliotecas familiares. No solo estupendos libros sino grandes traducciones. Nunca me iba a imaginar que un día heredar un libro pudiera ser considerado un delito; Amazon ha redifinido la frase “lo que se hereda no se hurta” y nos convierte en potenciales delincuentes ¿Qué es lo que debemos hacer ahora? ¿Dar de baja a nuestros familiares muertos para que Amazon se lleve los libros almacenados en su Kindle? ¿Y cuál es el criterio por el que existe esa regla? ¿Por qué comprar un libro impreso sí es comprar un bien y uno electrónico es solo adquirir un derecho de uso? Ninguna respuesta. Como muchas cosas en el mundo virtual, las reglas son así y no hay más que decir. Las personas que ingresamos a la virtualidad esperando que se respeten, por analogía, las reglas éticas del mundo real nos vemos una y otra vez equivocados. Lo único cierto es que este tipo de reglas arbitrarias solo conseguirán asustar al lector dispuesto a cambiarse al mundo electrónico, o lanzarlo a la piratería sin remedio.

El otro tema es el que Virginia Collera, en el blog Papeles Perdidos, comenta según informaciones en The Guardian y The Telegraph. Se trata del escritor de novelas policiales R.J. Ellory, quien firmó bajo seudónimos reseñas muy positivas de sus novelas, y negativas contra novelas de sus “enemigos” literarios. La historia no es nueva, muchos autores han usado antes seudónimos para alabarse a sí mismos y, sobre todo, para hundir a los demás, pero ese acto resultaba infantil, frívolo incluso, y nada dañino. ¿Por qué entonces lo que ha hecho por Ellory ha concluido en un escándalo con decenas de escritores (entre ellos algunos super ventas como Michael Connelly y Jo Nesbo) condenándolo en una carta abierta a The Telegraph?

Leer el post completo en “Vano Oficio”.

La biblioteca digital no se hereda

En este caso, lo que se hereda sí se hurta

Cuando uno baja una canción, un disco o un libro en una tienda Apple o en Amazon, para almacenarlo en su iPad, iPhone, Kindle o cualquier aparato similar, piensa que está comprando un bien. Pero no es así. Solo está comprando su derecho de uso. Y las letras del contrato (esas letras volátiles que uno barre con la mirada buscando el “acepto” al final del texto) especifican que no se pueden entregar a terceros, y eso incluye a los hijos. Es decir, no se podrá heredar la música y los libros que uno compra pues le pertenecen a Apple o a Amazon. Y después se quejan de que exista la piratería (obviamente, basta con que el hijo sepa la contraseña del aparato para que pueda seguir disfrutando de esos libros y esa música, pero ilegalmente). 

Dice el artículo en El País:

Toda esta regulación, reseñada en la letra pequeña de las condiciones legales que uno acepta al comprar en el opaco mundo de las tiendas digitales, ha vuelto a generar un debate cuando el Sunday Timespublicó la noticia de que el actor Bruce Willis pensaba demandar a la empresa de la manzana por el asunto. Supuestamente, el protagonista de la Jungla de cristal llevaba gastada una fortuna en música comprada en iTunes y quería que sus tres hijas pudieran heredarla cuando él faltase. La noticia fue parcialmente desmentida por la mujer del actor en Twitter, pero para entonces el debate sobre las condiciones de las transmisiones de herencias culturales ya estaba servido.

Uno ya no compra cosas, solo el derecho a usarlas. Algo muy estadounidense, pero de difícil asimilación en países como España. La filosofía empresarial, más allá de una protección contra la piratería al borde de la ley, no está clara. Porque Apple no da explicaciones. Ni de esto, ni de la mayoría de asuntos sobre los que se le inquiera que no tengan que ver con sus lanzamientos comerciales. “No tenemos una persona especialista que pueda hacer estos comentarios. No hacemos comentarios de este tipo de cosas. Yo preferiría que no. No tengo un comentario”. Paco Lara, responsable de comunicación de Apple, responde así a la pregunta sobre por qué la empresa de la que es portavoz actúa de este modo.

Amazon solo remite, a través su agencia de comunicación, un párrafo con las condiciones legales para usuarios: “Salvo que se indique específicamente lo contrario, no podrá vender, alquilar, distribuir, emitir, otorgar sublicencias, ni de algún otro modo, asignar ningún derecho sobre el Contenido Digital o parte del mismo a terceros \[…\]”. Sobre por qué se aplican esas condiciones, ni palabra. Qué sucedería con nuestra biblioteca si los servidores o las propias empresas que prestan este servicio se fueran al traste, tampoco lo sabemos.

La música o libros que compramos pertenecen a la cuenta del usuario mientras esté dada de alta. A veces pueden descargarse en otros dispositivos, pero siempre deben ir asociados a esa identidad. Amazon permite prestar los títulos adquiridos para Kindle, pero durante el periodo de tiempo que los tiene otra persona, desaparecen del dispositivo de su dueño (arrendatario). A cuya biblioteca, por cierto, dicha empresa tiene un inquietante acceso.

En junio de 2009, la compañía vendió por error dos ediciones de 1984 yRebelión en la Granja de George Orwell publicados por una editorial que no tenía sus derechos en EE UU. Amazon entró en los dispositivos de sus clientes, borró los libros que no debía haber vendido y les devolvió el dinero. Rápido y aséptico como un asalto nocturno. Como si la editorial entrase en casa mientras dormimos, revolviese en nuestra biblioteca y dejase un cheque sobre la mesa, como dijo The New York Times. A fin de cuentas, todo un atentado contra la propiedad privada como se entendía en aquel mundo de los objetos al que pertenecimos. Amazon se disculpó.

(…)

Al final, el tema desemboca en el recurrente debate sobre qué sucede con nuestras cuentas (correos, redes sociales, e-tiendas…) y toda la información que albergan cuando morimos. En la mayoría de casos (Facebook, correos…), y basado en el secreto de las telecomunicaciones, los familiares pueden darlas de baja sin tener acceso al contenido. Sucedió durante la Guerra de Irak, cuando muchos quisieron entrar en el correo de algún pariente fallecido en el conflicto y las empresas se lo denegaron. A lo sumo, empresas como Facebook permiten construir una suerte de macabro memorial del fallecido, pero lógicamente cancela todas las notificaciones (como el recordatorio del cumpleaños o invitaciones a fiestas) que le llegarían si viviera.

Los gozos y las sombras del e-book en castellano

Esteban Navarro, pionero de la generación Kindle

Ante la subida en España del IVA, que afecta a los libros digitales pero no a los impresos, el diario “El País” investiga qué está pasando con el e-book en España. El título de la nota de Winston Manrique lo dice todo: “El ebook despega… pero vuela bajo” con solo 3% de participación en el mercado editorial. Y ahora menos, quizá. La otra cara de la moneda es el artículo, en el mismo diario, de Fernando García Mongay sobre los escritores de la Generación Kindle. ¿De qué se trata eso?

Dice la nota:

Qué tienen en común un policía de Huesca, un informático de Madrid y una optometrista de Alicante? Los tres pertenecen a un grupo de alrededor de quince escritores que comenzaron autoeditando sus novelas y a venderlas en Amazon por menos de un euro. Algunos de estos autores venden 2.000 e-books a la semana, cuando en España un libro impreso en papel que alcanza la misma cifra (en total, no en una semana) se considera un éxito. Estos escritores forman parte de la Generación K(indle). Las editoriales, que antes rechazaban sus manuscritos, ahora se interesan por ellos y los fichan para publicar en papel los best sellers de Internet. Esteban Navarro, que trabaja en la comisaría de Huesca, ha llegado a vender 2.000 e-books a la semana con Los fresones rojos, una novela policiaca que protagoniza su alter ego, “el policía nacional Moisés Guzmán, destinado en la Oficina de Denuncias de la Comisaría de Huesca”. Junto a Navarro, Blanca Miosi, César García Muñoz, Fernando Trujillo y Bruno Nievas forman parte de los autores con éxito en Amazon que publican en papel con la editorial B de Books. “Son todos ellos autores de ficción comercial de primera calidad, que llegan a nosotros avalados por miles de lectores que ya se han enganchado a sus historias y a sus tramas adictivas. Escriben como nosotros publicamos, es decir, pensando en el lector y en garantizarle el mejor entretenimiento en forma de novela. Se identifican perfectamente con nuestra línea editorial. Al publicarlos en papel los ponemos al alcance de todos los lectores, no sólo los digitales. Además, los publicamos a un precio excepcional para una novela inédita en papel”, explica la editora de B de Books Lucía Luengo. Eloy Moreno, un informático del Ayuntamiento de Castellón, puede considerarse el precursor en España de los autoeditores que han conseguido las ventas a través de Internet y de las redes sociales. Moreno editó de su bolsillo en papel El bolígrafo de gel verde, y se encargó de su promoción. La novela tuvo tanta repercusión que Espasa la publicó en enero de 2011 con una importante campaña de comunicación. De esa forma, el autor consiguió que su obra se pudiera encontrar en la mesa de novedades de todas las librerías de España.

(…)

“Empecé presentándome a concursos, pero es muy difícil ganar alguno porque a veces da la sensación de que los premios están dados de antemano. Hay que tener mucha suerte y supone un gasto importante porque piden cinco ejemplares que hay que fotocopiar y enviar”, explica Esteban Navarro, que presume de haber sido el primero que propuso Generación Kindle para denominar al grupo de superventas de Amazon. Los concursos, según Navarro, forman parte de los cinco métodos de publicación. Antes del concurso, el primer camino es enviar el original a una editorial. “Su obra no encaja en nuestra línea editorial”, dice Navarro que es la respuesta habitual. El tercer método es la coedición con una editorial, donde el autor puede llegar a financiar la edición. “El coste y el riesgo son para el escritor. Coeditar 1.000 ejemplares le puede costar al autor entre 3.000 y 5.000 euros”. Como pasa con la autoedición, el escritor se tiene que ocupar hasta de distribuir la obra por las librerías y promocionarla. “Recorrí muchos pueblos para vender 300 ejemplares”. El último elemento de la lista de Navarro es Kindle, que considera que es “la panacea”. Para lograr las ventas, “el secreto está en saber mover los libros en las redes sociales y darle la importancia que tienen a los comentarios de los lectores”. Fernando Trujillo es informático, vive en Madrid y tiene 38 años. En sus ratos libres escribe novelas para Amazon y ha vendido 25.000 e-books en los últimos 19 meses. “Antes las editoriales me rechazaban y ahora, gracias al libro electrónico, consigo vender y llegar a lectores de todo el mundo. Acaba de publicar El secreto del tío Óscar, uno de sus e-books más vendidos, en edición de bolsillo. César García Muñoz, que ha firmado varios libros con Trujillo y juntos han llegado a vender 7.602 ejemplares en un mes, considera que Trujillo, con más de diez libros publicados en Amazon, “es el pionero y el gurú de la autoedición para Kindle en España. Ha ayudado a muchos de los que vinieron detrás explicándoles desde cómo gestionar la cuenta de escritor en Amazon hasta cómo promocionar los libros”.

(…)

 La escritora Blanca Miosi explica: “No es una época en la que se venda demasiado en Amazon, por eso creo que los primeros lugares deben estar alrededor de los 50 o 60 libros diarios, hablo de Amazon.es; en cuanto a Amazon.com, el promedio para alcanzar el primer lugar debe ser de alrededor de 100 descargas diarias, que son las que tiene La búsqueda”, una novela con la que lidera las ventas de libros en español en Amazon.com (Estados Unidos). Miosi, que publicó en papel, antes que en ebook, ha vuelto al papel el mes pasado de la mano de B de Books con El manuscrito. “Se está comprobando que muchos de los que autopublican en Amazon son escritores dignos de ser respaldados por una editorial. De manera que no se trata de prestigio sino de tratar de abarcar la mayor cantidad de público posible, porque todavía hay lectores aferrados al papel”. Eva García Sáenz, una optometrista de 39 años que vive en Alicante, publicará este mes en La Esfera de los Libros, en papel, La saga de los longevos, una novela que ha estado más de nueve semanas en el número uno de los más vendidos de Amazon. “No ha bastado con publicar en Amazon para llamar la atención de las editoriales. Ha habido un trabajo previo y en solitario muy intenso, y ya no hablo de la escritura de la novela, que me llevó tres años de esfuerzo continuado por las noches, sino de mi empeño en que, pese a ser autopublicada, la novela y todo lo que le rodease fuera profesional y tuviese un acabado digno. Para eso contraté yo misma un equipo de diseñadores profesionales, diseñé la web y el blog, llenándolo de contenidos extras, y después llegó el subirlo a Amazon y darlo a conocer”. La escritora asegura que recibió las ofertas de varias editoriales para publicar en papel. “Me pidieron el manuscrito, para valorarlo vía urgente, y varias me hicieron sus propuestas. A partir de ahí, el procedimiento sí que ha sido en convencional: firmar un contrato, correcciones, galeradas y plan de marketing y lanzamiento para que La saga de los longevos esté antes del verano en todas las librerías y grandes superficies de España. Aunque no todos los autores de novelas para Kindle han accedido a firmar con una editorial. Que el autor controle desde la redacción de la novela hasta la publicación, pasando por la edición del libro electrónico y el diseño de la portada, puede resultar muy atractivo siempre que las ventas acompañen, como explica Pilar Alberdi, una autora que ha logrado colocar varios de sus títulos en la lista de los más vendidos de Amazon. “Soy una persona bastante independiente y el hecho de preparar el archivo, elegir la portada y otras labores propias de este tipo de edición, más que una dificultad, ha sido un motivo de superación. He recibido buenos consejos. Creo que en esto los escritores somos solidarios y nos ayudamos mutuamente. Pienso que formarse para labores de edición a través de cursos también es muy útil. El año pasado hice un par de ellos, de corrección ortotipográfica y de estilo, que siempre vienen bien. En resumen, creo que poco a poco podré dominar mejor todo el proceso de edición”.

Hinostroza directo en Amazon

Rodolfo Hinostroza

Cuando a las editoriales peruanas les resulta cada vez más difícil publicar libros que no sean de narrativa, el poeta Rodolfo Hinostroza ha encontrado una salida para editar un nuevo libro de ensayos: Amazon. El libro se titula Tercer diluvio (aquí lo pueden conseguir), cuesta 11 dólares y Carlos Sotomayor, en su blog “el karma de vivir al sur” en La Mula lo entrevista al respecto.

Dice:

Inicias el libro con una serie de interrogantes, como dónde estuvo la Atlántida, si existieron o no gigantes sobrehumanos, qué significan los Moai de la Isla de Pascua, qué simboliza la Gran Muralla China, entre otras muy interesantes. ¿Logras responderlas?

Desde luego, y en eso está la gracia, en aportar respuestas y no seguir abundando en preguntas. Verás, en nuestros días hay una serie de cuestionamientos a la manera académica de plantear la Historia y la Antropología, que se muestran incapaces de dilucidar enigmas como esos, que son dejados a los autores de ciencia-ficción, al periodismo sensacionalista, a las sectas esotéricas y a cualquier profeta improvisado. No hay un intento serio de replantear esta historiografía centrada únicamente sobre el Hombre, como único protagonista de ella, Rey de la Creación en suma, como en la más oscura Edad Media, que excluye en consecuencia cualquier discurso mítico o no académico que cuestione esta pretensión extraordinaria…

Imagino que tú sí lo haces…

Desde luego que sí, con todos los riesgos que esto comporta. Para comenzar, mi discurso incorpora al Mito como fuente histórica, cosa que Heródoto, llamado “el padre de la Historia” excluye, taxativamente y de manera arbitraria. De este modo la historiografía comienza coja, automutilada, tuerta, insípida, pues el Mito es el único registro articulado de los tiempos remotos, y si lo sacamos del juego no hay manera alguna de saber lo que pasó antes del siglo V antes de Cristo. Es como si llegáramos tarde a la función teatral, después de pasado el Primer Acto, y nos perdiésemos ese elemento crucial para la comprensión de la obra: ¿cómo comenzó todo, cuál es el origen de esta tragedia, cuál es la trama, quiénes son los buenos, quiénes son los malos? Llegamos pues cuando los juegos ya están hechos, los destinos anudados, la sangre derramada, y nos encontramos completamente perdidos en ese laberinto incomprensible, y si ya nos cuesta trabajo seguir el desarrollo de la obra, mucho menos podremos prever cuál será su final, su Tercer Acto.

¿Y cuál será nuestro final?

Para saberlo, es preciso conocer el principio, como acabo de decirlo, y eso sólo se puede saber a través de una lectura de los mitos… Por eso mi libro comienza con el Mito de las Cinco Razas que poblaron la tierra desde tiempos remotos, y que nos es reportado por Hesíodo en su libro “Los trabajos y los días”, pues en él se definen los protagonistas de este drama, los escenarios en donde va a desarrollarse la acción, el tiempo en que transcurre. Pero esto nos plantea también un problema crucial, que nos ha sido cuidadosamente escamoteado por los académicos antropocentristas, para quienes el Hombre es el único protagonista de la Historia, ya que para Hesíodo, por el contrario, el hombre es la última rueda del coche, por así decirlo, y nace sojuzgado a las cuatro poderosas razas que habitan por entonces el Planeta Tierra. El hombre es un enano entre gigantes, para decirlo claramente, pues las otras razas en presencia lo aventajan en talla, peso, habilidad, inteligencia, y sobre todo por el hecho de nacer dotados de habla, cualidad de la que el hombre nace cruelmente desprovisto…

¿Pero entonces, cómo llegamos donde hemos llegado? ¿Qué pasó con esos seres sobrehumanos?

Se han, simplemente, extinguido. Gobernaron el mundo durante muchos miles de años, edificaron todos esos templos y palacios ciclópeos que se encuentran dispersos en toda latitud: las Pirámides de Egipto y Centroamérica, los palacios de Angkor Vat, de Ajanta, de Karnak, de Olimpia, el Coliseo de Roma, los hipogeos de Malta, la fortaleza de Sacsayhuamán, los Moai de la isla de Pascua… la lista es larga. Nosotros los considerábamos dioses, pero resultaron ser tan mortales como nosotros, y mucho menos fértiles, de manera que no pudieron poblar el planeta en toda su extensión, como hicimos nosotros, y terminaron por extinguirse, por insuficiencia genética. Pero nos dejaron el lenguaje, nos enseñaron a hablar, en una palabra nos hominizaron…

(…)

Volvamos al título de tu libro. ¿Tiene que ver con el fin del mundo del que se viene hablando a raíz de una profecía Maya?

Pues sí, de eso se trata entre otras cosas. El Primer Diluvio sería el que destruyó la Atlántida hace unos 11,000 años, el Segundo sería el que la Biblia reporta, con el arca de Noé y los animales, y el Tercero sería el predicho por la Profecía Maya. Pero no se trata del castigo de los dioses contra una humanidad impía, como lo pretenden ciertos mitos, sino de una catástrofe periódica, de origen físico, que depende más bien de un cambio del signo magnético de la magnetosfera que rodea la Tierra, que se produce cada 5,125 años por causas que desconocemos.

Hay muchos mitos que proceden de las más variadas culturas y coinciden en lo mismo: para los Mapuches del sur de Chile hay dos serpientes en los cielos, una blanca, benéfica y otra negra, maléfica, que cambian de posición cada cierto tiempo y marcan las eras de la humanidad; para los Griegos hay dos ruedas en los cielos, que son movidas por Saturno y por Zeus en sentido contrario, y se van alternando, y para los Persas hay en el cielo dos dioses gemelos y enemigos, Ormuz, Dios de la luz, y Ahriman, Dios de la oscuridad, que se alternan cada 6,000 años, y provocan la felicidad y la infelicidad de los hombres. Pero lo que no han subrayado suficientemente los profetas del desastre, es que en el 2012 pasaremos del reino de la oscuridad al de la luz, y no a la inversa, que de la oscuridad ya estamos hasta la coronilla pues la hemos sufrido los últimos 5,125 años con su secuela de guerra, muerte, hambre y destrucción, y esta vez ya nos toca emerger hacia el reino de la luz y la felicidad que nos ha sido negada por un cielo adverso. Como lo dice la Profecía Maya, será “el Fin del Tiempo del Miedo”, y el retorno de la paz y la armonía que reinaban en la mítica Edad de Oro, en el Paraíso que perdimos, en el luminoso Jardín de Ormuz…

Estás de vuelta a la utopía, Rodolfo…

Sí, pues… Pero antes tenemos que pasar por un Tercer Diluvio, para el que no estamos ni medianamente preparados, pues lo único que hemos hecho estos últimos milenios es prepararnos para la guerra: “Para bellum”. La única defensa natural que poseemos contra la invasión de las aguas son los montes, las montañas, las cordilleras. Hay que abandonar las costas y treparnos a los cerros, allí está la salvación. Y luego viviremos, por primera vez en nuestra historia, nuestra maravillosa Edad de Oro. Te recomiendo que lo leas, porque además es muy entretenido.

Amazon aprovecha el pánico con rebajas

Arremetida del Amazon Kindle

El mundo del libro electrónico anda más agitado que la oficina de Donald Draper al final de la Cuarta Temporada de Mad Men. Por lo pronto, Apple se ha defendido de la acusación de pactar el precio con los libreros:

Dos días ha tardado Apple en reaccionar a la acusación del Departamento de Justicia de la connivencia con varias editoriales para pactar el precio de los libros. El comunicado de Apple se resume en tres palanras: “No es verdad”.Y añade: “El lanzamiento de la iBookstore en 2010 fomentó la innovación y la competencia, rompiendo el monopolio de Amazon en la industria editorial. Desde entonces, los clientes se han beneficiado de libros electrónicos que son más interactivos y atractivos. Al igual que hemos permitido a los desarrolladores fijar los precios en la App Store, los editores fijar los precios en la iBookstore”. Eso es todo.

Y Amazon aprovecha el pánico y ofrece rebajas en sus ebooks a sus lectores. Dice la nota de Javier Martín en El País:

Amazon bajará el precio de los libros. Si el mayor vendedor de libros del mundo (por Internet y por correo) necesitaba un titular, ayer lo consiguió en Internet y hoy en papel.

Fue su astuta reacción a la bofetada que el Departamento de Justicia de Estados Unidos propinó a Apple y a las editoras que pactaron el precio de los libros, “provocando una subida de precios de entre dos y tres dólares”, según el fiscal que lleva el caso. Varias editoras prefirieron un acuerdo extrajudicial, mientras que otras seguirán adelante en los tribunales que, incluso, les podrían dar la razón.

En cualquier caso, fue un triunfo de Amazon, aunque no estuviera implicado directamente en la batalla. Pero así como el acuerdo de Apple y las editoras era un triunfo de estos sobre Amazon, ahora el triunfo del Gobierno de EE UU lo es también para el almacén Amazon.

El acuerdo de Apple con los editores no nació por un repentino amor de Steve Jobs —corría el año 2010— hacia el gremio de editores. Simplemente se trataba de fastidiar a la competencia que, en el caso de la venta de libros, se llamaba Amazon y su lector electrónico Kindle.

En abril de 2010 se puso a la venta la tableta iPad. Steve Jobs la anunció como el aparato multimedia que iba a acabar con otros aparatos, como los miniportátiles (acertó) y los lectores electrónicos (aquí, de momento, falla). El iPad nacía para ver películas y oír música (ya existía la tienda iTunes), pero también para leer. Desde los correos, a la prensa, las revistas y también libros.

El iPad llegaba con una nueva tienda, iBook, donde la gente podría descargarse libros; pero mientras el catálogo de Amazon rozaba el millón de títulos, el de Apple nacía con muy pocos, aunque atractivos. Jobs anunció acuerdos con grandes editoriales, como Macmillan, Penguin, Hachette, HarperCollins o Sion&Schuster. Jobs les había convencido para que se cambiaran de escaparate con un poderoso caramelo: los editores fijarían el precio del libro (eso no es ilegal, lo que es ilegal es que todos se pongan de acuerdo en pactar un precio)

Hasta entonces, los editores en Internet tenían que plegarse a la norma dictatorial de Amazon, que poseía el 90% del mercado de ventas de libros por Internet.

Amazon —organización opaca donde las haya—, había establecido como gancho un precio general de 9,99 dólares por libro descargado. La táctica del precio uniforme había funcionado muy bien cuando Apple estableció en 2003 su tienda de música iTunes; entonces el reclamo de la venta de canciones eran los 0,99 centavos. Amazon había conseguido con el libro lo que Apple antes había hecho con la música.

Sea el poder de Apple o que hay más contendientes en el mercado, lo cierto que en estos dos años, el dominio de Amazon ha caído al 60%.

Tienda Kindle: Amazon empieza a hablar castellano

Kindle

Mañana se inaugura la Tienda Kindle en Amazon, con 30,000 ejemplares para descargar en el Kindle, algunos de ellos (los clásicos) de forma gratuita. Pretende así Amazon conseguir el mercado hispanohablante, que alcanza el número de 50 millones tan solo en EEUU, para el libro electrónico. Muchos títulos de autores mexicanos, la colonia más extensa en Estados Unidos, como las obras de Sergio Pitol o Carlos Monsiváis, destacan en el catálogo. La verdad es que los títulos aún dejan mucho que desear (no hay novedades, salvo los bestsellers) pero es un avance.

Dice la nota en El País:

La tienda virtual Amazon.com estrena esta mañana en Estados Unidos su “Tienda Kindle”, una colección de más de 30.000 títulos en español para los usuarios norteamericanos. Los dispositivos Kindle, el lector de libros electrónicos del citado portal comercial, incluirán también a partir de hoy en EE UU páginas de ayuda, configuración y servicio de atención al cliente en español.

Con este gesto, Amazon intenta capitalizar el auge de dos mercados: el de los dispositivos y libros electrónicos, en constante crecimiento, y el sector editorial en español en Estados Unidos.

Isabel Allende, Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela o Gabriel García Márquez son algunos de los grandes nombres de la literatura que desde hoy forman parte de la oferta de libros electrónicos para Kindle-EE UU. La Tienda también incorpora las obras más recientes de Carlos Ruiz Zafón, Julia Navarro y El Libro de los Manuales, del brasileño Paulho Coelho, que ya es el título más vendido en lengua española en Amazon.com.

“Estamos entusiasmados al presentar una nueva tienda de ebooks en español para todos los Kindle y dedicada a nuestros clientes hispanohablantes de EEUU”, afirma Russ Grandinetti, vicepresidente de contenido de Kindle, en el comunicado emitido por la compañía este jueves. “Esperamos que nuestros clientes hispanohablantes disfruten tanto de los libros en español recién añadidos a la tienda, así como de la experiencia de compra y lectura mejorada, que incluye servicios de atención al cliente en español”.

Amazon buscaría así ampliar la rentabilidad alcanzada por la venta de dispositivos y libros electrónicos en EE UU. Según datos revelados ayer por el Centro Pew de Internet, uno de cada cinco adultos norteamericanos (el 21%) afirma haber leído un libro electrónico el año pasado. El porcentaje ha aumentado considerablemente con respecto a años anteriores, coincidiendo con el auge de las tabletas y dispositivos de lectura como Kindle. En diciembre de 2011, el 17% de los adultos estadounidenses afirmaba haber leído una obra en formato electrónico; dos meses después, el porcentaje ascendió al 21%.

Grandinetti adelanta que Amazon espera ampliar la Tienda Kindle a lectores de habla hispana de todo el mundo. El dispositivo Kindle y un catálogo de libros en castellano se comercializan en España desde diciembre de 2011 y el próximo 27 de abril llegarán las dos últimas versiones del aparato, Kindle Touch y Touch 3G, con pantalla táctil.

En EE UU, con más de 50 millones de hispanohablantes, el 60% de los latinos son de origen mexicano. El país podría superar a México en las próximas décadas en cuanto al número de ciudadanos que hablen español, por lo que Amazon se adentra en uno de los mercados más prometedores del sector editorial.

Al anunciar su oferta de Kindle Singles de EL PAÍS -libros de formato más breve o recopilaciones de artículos publicados en el periódico-, la compañía destaca “piezas de periodistas mexicanos sobre temas actuales relativos a México”. Amazon también ha seleccionado las obras de José Emilio Pacheco, Carlos Mosivais y Sergio Pitol, así como los libros infantiles de la serie Dora la Exploradora y Go Diego Go, utilizados por miles de niños norteamericanos para aprender español.

Los lectores hispanohablantes de EE UU podrán disponer también de suscripciones a 14 diarios latinoamericanos como El Universal de México o La Nación de Argentina.