Blog de noticias literarias. Dirigido por Iván Thays.

Try Persona Pro
X
  1. J.M.Coetzee: “No considero necesario hacer declaraciones”

    La desconcertante La infancia de Jesús (Mondadori) de J.M.Coetzee es el libro de la semana para “El Cultural”. La reseña está a cargo de Nadal Suau, quien dice: “Coetzee se impone un extravagante desafío narrativo y lo resuelve no sin elegancia: este es un libro sencillo, nada ampuloso ni “experimental”. No puedo garantizar que les vaya a gustar, pero merece respeto y no es fácil de esquivar”. Por otra parte, Nuria Azancot publicó la semana pasada una semblanza sobre el huidizo Coetzee y su relación con la prensa, los lectores, editores y traductores.

    Seguir leyendo

  2. 3
  1. El otoño literario en España

    Una nota de Winston Manrique en el blog “Papeles perdidos” da cuenta de 33 novelas que aparecerán en el otoño español, todas ellas bastante apetitosas. Estoy salivando y espero ir pronto a España, desembarcar en "Tipos Infames" a dejar todo mi dinero, como siempre. Son obras traducidas de diversos idiomas y publicadas por distintas editoriales. Manrique resume así lo que se viene: “El derrumbe de mundos totales, la búsqueda, la familia, la amistad, la identidad y el misterio son seis de los grandes temas que abordarán las novelas del otoño procedentes de otros idiomas.” La lista comienza con 14 de Jean Echenoz (Anagrama).

    Seguir leyendo

  2. 4
  1. El otoño literario en España

    Las novedades de este otoño en España son poderosas. Desde grandes bestsellers hasta libros de autores contemporáneos con gruppies, como J.M.Coetzee, Jean Echenoz o Richard Ford. Un ingreso interesante: Timur Vermes y su novela sobre Hitler en primera persona, que fue un exitaso en Alemania. Además, inéditos en castellano de Orhan Pamuk o David Foster Wallace o Don Delillo recién traducidos. La nota es del diario “La Razón”.

    Seguir leyendo

  2. 5
  1. Hoy cierra la Feria del Libro de Buenos Aires

    image

    Feria del libro

    Aunque hubo menos público, algunos editores confirman haber vendido casi 30% más que el año pasado. Señal de un país que se recupera. La Feria del Libro de Buenos Aires llega a su fin. Al parecer, la biografía del Papa Francisco fue el éxito.

    Dice la nota en revista Ñ:

    Todo concluye al fin, nada puede escapar. Ni siquiera la Feria del Libro más larga del mundo, que hoy cierra las puertas de su 39° edición con resultados variados: desde la Fundación El Libro aseguran que los editores “están contentos porque les fue bien” y varios stands, con el optimismo de cada año, ratifican esa postura. El público, sin embargo, se redujo un poco: incluyendo tendencialmente a quienes la recorran hoy, la Fundación estima un total de 1.120.000 visitantes; el año pasado habían sido 1.200.000.

    Desde Random House Mondadori afirman que “fue una Feria espectacular” y estiman que vendieron casi un 30 por ciento más de ejemplares que en 2012. Sus puntas de lanza fueron la trilogía Cincuenta sombras, de E.L. James, La furia de Evita, de Marcos Aguinis, y Agilmente, de Estanislao Bachrach. Y una de las claves del éxito, apuntan, es el éxito de una saga: “Una persona compra la trilogía completa y eso dispara la venta de ejemplares y la facturación”.

    Seguir leyendo

  2. 0
  1. J.M.Coetzee leyó cuento inédito en Colombia

    image

    J.M.Coetzee

    Coetzee ha visitado Brasil, Argentina, Chile y Colombia. ¿Es absolutamente impensable que visite alguna vez Perú? ¿No era esta una ocasión estupenda para que la Cámara del Libro lo animase a visitarnos? En fin, afortunados los bogotanos que ayer pudieron escuchar, leído por él mismo, un relato inédito del premio Nobel sudafricano.

    Dice la nota:

    El escritor sudafricano y premio Nobel de Literatura en 2003, John Maxwell Coetzee, presentó hoy en la Universidad Central de Bogotá su relato “La anciana y los gatos”, un texto inédito en el que el autor reflexiona sobre la existencia humana y su relación con otros seres.

    En el marco de inauguración del seminario “Tres días con J.M. Coetzee”, que la Universidad Central de Bogotá acoge por primera vez del 8 al 10 de abril, Coetzee hizo una lectura en público de su trabajo, revisado en numerosas ocasiones a lo largo de los últimos años, según dijo.

    “La anciana y los gatos” revela las conversaciones de un hijo con su madre, la consagrada escritora Elizabeth Costello con quien el autor recupera uno de sus personajes más emblemáticos que dan nombre a la novela homónima publicada en 2003, poco después de ser galardonado con el Nobel.

    Ambientada en la España rural que todavía rehuye de los grandes avances tecnológicos, el relato desenvuelve varias conversaciones que Costello mantiene con su hijo mayor a lo largo de su visita en una humilde casa donde vive rodeada de gatos salvajes y al cuidado de un problemático joven del pueblo.

    Seguir leyendo

  2. 7
  1. Los libros que vendrán

    image

    Dalton Trevisan en los años 70

    Hoy en el diario peruano La República reproducen un artículo de Silvina Friera sobre los libros que vendrán en el 2013. Algunos de ellos, como lo nuevo de Murakami o la esperada novela de Eugenides, ya sabíamos que vendrían. Otros me sorprenden y entusiasman, como la La trompeta del ángel vengador (Mardulce) del brasileño Dalton Trevisán, a quien hace años quiero leer.

    Dice la nota:

     El cuerpo de novedades editoriales está en movimiento. Los sellos proponen y los lectores disponen. El nuevo de Philip Roth, eterno candidato al Nobel de Literatura, tal vez sea el último, si cumple su palabra y se jubila de la escritura. En la ensalada de nombres internacionales se vienen títulos de Haruki Murakami, J.M. Coetzee, Michel Houellebecq, John Irving, Emmanuel Carrère, Jeffrey Eugenides, Orhan Pamuk, Umberto Eco, John Connolly, Stephen King, Chuck Palahniuk, Andrea Camillieri, Irène Némirovsky, Amélie Nothomb, Daniel Pennac, Paolo Giordano, Philippe Claudel, Khalid Hosseini, Petros Márkaris, Liu Xiaobo, Jacques Rancière, Alan Badiou, Zygmunt Bauman, Pierre Bourdieu, Giacomo Marramao, Francine Masiello, Rudy Kousbroek, Raymond Federman, entre otros. Habrá también textos del mexicano Elmer Mendoza, el salvadoreño irreverente Horacio Castellanos Moya y el cubano Leonardo Padura.

    Seguir leyendo

  2. 1
  1. Dos escritores conversan

    image

    Coetzee y Auster

    La conversación que Paul Auster y J.M. Coetzee mantuvieron epistolarmente desde el 2008 hasta el 2011, publicada bajo el título Aquí y Ahora en alianza con los sellos Anagrama y Mondadori, ha sido motivo de una interesante reseña de Dolores Gil en Revista Ñ. Todo comienza hablando sobre la amistad.

    Dice la reseña:

    ¿Cómo se elige el nombre de un personaje? ¿Por qué el incesto ya no ocupa el lugar de otrora como tema literario? ¿Qué es lo que fascina tanto a los hombres del deporte? ¿Hay salida para el conflicto entre Israel y Palestina? ¿Cómo tomar las reseñas despiadadas de los críticos literarios? Estas son apenas algunas de las preguntas que se plantean Paul Auster y John M. Coetzee en Aquí y ahora , las cartas que se enviaron dos de los novelistas más relevantes de la última mitad de siglo en lengua inglesa entre 2008 y 2011. Fascinante porque retoma una costumbre ya casi en desuso, el intercambio epistolar entre ambos, a veces interrumpido por esporádicos encuentros en persona en ocasión de viajes, va revelando, a medida que se desarrolla, la trama de una amistad basada en una profunda simpatía intelectual.

    Seguir leyendo

  2. 3
  1. Los Mejores Libros 2012 para Arcadia

    image

    listas del 2012

    ¿Más listas? Claro, por qué no. La revista colombiana Arcadia ha elaborado una lista de los mejores libros del 2012, dividida en diversos ítems: Novela, No Ficción, Cuento, Poesía, Novela gráfica, etc. Una nueva lista para tomar en cuenta. A ver, apunten.

    Novela

    La sirvienta y el luchador. Horacio Castellanos Moya (Tusquets)

    Ciudad abierta. Teju Cole (Acantilado)

    Galilea. Orlando Correia de Britto (Adriana Hidaldgo)

    No Ficción

    Por qué fracasan los países. Daron Acemoglu, James Robinson. (Deusto)

    Aquí y ahora. Paul Auster, JM Coetzee (Mondadori, Anagrama)

    Elogio del amor. Alan Badiou (La esfera de los libros)

    Cuento

    Ocho escenas de Tokio. Osamu Dazai (Sajalin)

    Abandonarse a la pasión. Hiromi Kawakami (Acantilado)

    Crímenes. Ferdinand von Schirach (Salamandra)

    Poesía

    Poesía. Michel Houellebcq (Anagrama)

  2. 5
  1. “Conecté con Coetzee muy rápido y pensamos en hacer algo juntos”

    image

    Paul Auster

    Paul Auster, frente a una taza de café en su casa de Brooklyn -que cita en Diario de invierno- comenta la aparición de su libro de correspondencia con J.M. Coetzee. Es para el diario El País, entrevistado por Andrea Aguilar. Dice que conectó muy rápido con el premio Nobel sudafricano y que naturalmente decidieron hacer algo juntos. Además, se muestra intimidado, pese a la experiencia que tiene en entrevistas. “Es que más que una conversación, las entrevistas son un interrogatorio” declara. Además, al final de la entrevista confiesa que, a diferencia de Roth, él anda bastante feliz escribiendo su nueva novela, basada en las cartas a su ex esposa, la gran escritora Lydia Davies.

    La nota dice además:

    Su charla epistolar con el premio Nobel sudafricano afincado en Australia es distendida, pero planeada. Auster le había pedido un texto para una antología de Beckett años atrás, pero no fue hasta 2008, en un congreso celebrado en Adelaida, cuando se conocieron. “Conectamos muy rápido y pensamos que estaría bien colaborar, hacer un libro”, explica. Decidieron recurrir a las cartas —mandadas en sobre con sello en su mayor parte y levemente editadas para su publicación— para intentar recrear sus conversaciones, como si vivieran en la misma ciudad. Así, en el verano de 2008, Coetzee arranca con una serie de reflexiones en torno a la amistad. Sospecha que, a pesar de su importancia, se ha escrito más bien poco sobre el tema, y tras visitar una biblioteca y consultar los textos de Aristóteles, entre otros, concluye que no se puede trabar amistad con un objeto inanimado; que se puede tener amigos a los que prefieres no ver; y que, en general, en Occidente los hombres evitan hablar de lo que sienten. La amistad es un enigma, confirman.

    Seguir leyendo

  2. 3
  1. La correspondencia entre Paul Auster y J.M.Coetzee, editada por Anagrama & Mondadori este 2012. Hablan de muchas cosas, pero sobre todo de literatura. Una de las buenas sorpresas editoriales de este año y, se me ocurre, un excelente regalo de Navidad...

    La correspondencia entre Paul Auster y J.M.Coetzee, editada por Anagrama & Mondadori este 2012. Hablan de muchas cosas, pero sobre todo de literatura. Una de las buenas sorpresas editoriales de este año y, se me ocurre, un excelente regalo de Navidad para alguien que quiere ser escritor. Apunten.

    Pueden leer aquí, en La Nación, algunas de las cartas.

  2. 11
  1. Beckett, el último modernista

    image

    Samuel Beckett

    Samuel Beckett es, sin lugar a dudas, después de James Joyce, el gran revolucionario de la lengua inglesa. Sus obras, calificadas dentro del “absurdo” pero que abarcan límites mucho más extensos, ha influido tanto o más que la del propio Joyce. Basta decir que quien es, quizá, el mejor escritor vivo de la actualidad, JM Coetzee, lo leyó con lápiz en mano. Una biografía suya, titulada El último Modernista (uÑa RoTa), por Anthony Cronin, ha aparecido en España. José Andrés Rojo hace la reseña en El País.

    Dice:

    (…) aparece en España una de las mejores biografías dedicadas a aquel singular caballero, la que el irlandés Anthony Cronin publicó en 1997 y que es, seguramente, la que mejor reconstruye los pasos que fue dando ese “pájaro negro y solitario” hasta que conquistó su propia voz, una de las más poderosas y desamparadas del siglo XX y que le valió recibir el Premio Nobel de Literatura en 1969. Samuel Beckett. El último modernista (La uÑa RoTa, traducido por Miguel Martínez-Lage) empieza por lo más lejano. “Yo tengo un recuerdo claro de mi existencia fetal”, contó Beckett alguna vez. “Fue una existencia en la que ninguna voz, ningún movimiento posible podía liberarme de la agonía y las tinieblas a las que estaba sujeto”. A partir de ahí, va siguiendo meticulosamente sus pasos hasta el día de su muerte, el 22 de diciembre de 1989.

    “Tuvo sentimientos encontrados con respecto a su madre, pero tuvo un considerable afecto por su padre”, escribe Cronin. Samuel fue el segundo hijo de una familia acomodada que vivía en Foxrock, un barrio residencial de Dublín, donde nació el 13 de abril de 1906. Tímido, reservado, enfermizo, solitario, no supo llevar bien la rigurosa educación y la extrema frialdad que su madre imponía en casa, de ahí que recordara su estancia en el Portora Royal School, el internado al que fue enviado en 1920, como “los últimos años realmente felices en mucho tiempo”. En aquella institución, chapada a la antigua, fue realmente popular. Le costaba relacionarse con sus compañeros pero triunfó como deportista. Destacó sobre todo en el críquet, pero practicó también el rugby e, incluso, el boxeo. Nadaba estupendamente, jugaba al tenis y al golf, más adelante tuvo una moto. Sorprende que alguien tan volcado en los deportes escribiera posteriormente tan lúgubres diagnósticos sobre la condición humana, como este apunte de un breve texto de 1957: “No, no me arrepiento de nada, lo único que me fastidia es haber nacido, es tan largo, morir, siempre lo he dicho, tan cansado a la larga”.

    Ese fue, sin embargo, el tono de su obra: la desolación, un radical pesimismo, la brutal certeza de la ausencia total de cualquier sentido. Todo eso servido, ciertamente, con un peculiar sentido del humor (lo calificaron de “crudo” cuando empezó a publicar). Estudió en el Trinity College de Dublín entre 1923 y 1927 y se licenció en filología moderna. Consiguió una plaza como lector de inglés en la École Normale Supérieure y llegó a París, entonces el centro de las vanguardias, en 1928. Allí conoció a James Joyce, que fue decisivo para su futura dedicación a la literatura. Era tal la proximidad entre ambos escritores, ambos irlandeses y miopes que cuando estaban a solas, cuenta Cronin, “uno de sus principales métodos de comunicación eran los silencios mutuos, como dijera Beckett, ‘dirigidos el uno al otro”.

    La vida de Beckett estuvo llena de desplazamientos antes de que se instalara en Francia de manera definitiva a partir de noviembre de 1937, y decidiera unos años después escribir el grueso de su obra en francés. Cronin lo sigue de manera escrupulosa, va dando cuenta de cada una de sus amistades y amoríos, disecciona sus obsesiones, analiza cada nuevo texto que escribe, y muestra el desgarro íntimo que lo acompañó todo el tiempo: liberarse de Irlanda aun cuando llevara clavado su paisaje como un rasgo insoslayable de su mirada. Cultivó los círculos intelectuales de los lugares por los que fue pasando aun cuando nunca formara parte de grupo alguno, fue gran amigo de Giacometti —“los dos eran aves nocturnas y adictos a las caminatas”— y amante, “reticente” según Cronin, de Peggy Guggenheim. Suzanne Deschevaux-Dumesnil, seis años mayor que él, fue la mujer decisiva. “Ella me convirtió en un hombre”, dijo Beckett, “ella me salvó”. Pasaba una época difícil, bebía mucho, no trabajaba, un día fue apuñalado por un proxeneta.

    Gracias a la influencia de Suzanne empezó a ser más un ciudadano francés que un irlandés exiliado. En septiembre de 1938 todo el mundo, incluso alguien tan apolítico como Beckett, sabía que habría guerra. Tuvo noticias de la crueldad y la virulencia del antisemitismo nazi y un día decidió saber qué contenía Mein Kampf, el libro de Hitler. Un tiempo después de la ocupación de París, empezó a colaborar con la Resistencia. Cuando terminó el horror que dejó el mundo sembrado de cadáveres fue condecorado con la Croix de Guerre.

    “Molloy y todo lo que vino después fue posible el día en que tomé conciencia de mi propia estupidez. Entonces empecé a escribir lo que sentía”, explicó Beckett años más tarde refiriéndose a la primera novela de su trilogía más célebre. La escribió, como otras de sus grandes obras, en un periodo de máxima creatividad, el que va de los años 1946 a 1950.

    Esperando a Godot fue la obra que lo encumbró y le permitió llevar su universo de seres abandonados y perdidos al gran público. “El cuaderno escolar en el que se escribió a toda velocidad y sin apenas enmiendas lleva la fecha del 9 de octubre de 1948 en la primera hoja y del 29 de enero de 1949 en la última”, cuenta Cronin. A partir de entonces, siguió escribiendo de manera infatigable, pero los cimientos de su literatura eran ya inconmovibles. Todavía tuvo un gran amor (Barbara Bray) aunque siguió con Suzanne, y, claro, no dejó de beber. Cuando le otorgaron el Nobel en 1969 lo consideró “una catástrofe”. Nunca le había interesado ese tipo de gloria.

  2. 12
  1. Franzen y la novela de hoy

    image

    Jonathan Franzen

    “Tomemos Libertad (Salamandra, 2011), de Jonathan Franzen, como punto de partida para pensar la novela de hoy” dice Jorge Carrión en un estupendo ensayo sobre la novela contemporánea publicada en el Suplemento Ñ. “Escribir hoy en clave realista es hacerlo con conciencia de Matrix: la máscara del realismo sufre interferencias y por esas ranuras de píxeles asoman las ruinas del propio realismo” anota luego. ¿Se puede ser realista sin parecer anacrónico?

    Dice el ensayo:

    En su brillante ensayo “Dos direcciones para la novela” (Cambiar de idea, Salamandra, 2011), Zadie Smith sostiene que el realismo lírico es el modelo narrativo predominante en el mercado económico y crítico anglosajón. No habla de la obra de Franzen, sino de Netherland: el club de críquet de Nueva York, de Joseph O’Neill (El Aleph, 2009), pero no es difícil trasladar sus palabras de una novela a otra: “se encuentra en una encrucijada de angustia donde una comunidad en crisis desde fecha reciente –la clase media liberal anglo-americana– se topa con una forma literaria en crisis desde hace largo tiempo, el realismo lírico decimonónico de Balzac y Flaubert”. Más adelante, añade: “es una novela poscatástrofe, pero la catástrofe no es el terrorismo, es el realismo”. En Libertad no encontramos vacilación alguna: no hay lugar para la duda. Franzen asume una anacrónica fe en la capacidad del lenguaje para representar el mundo. Sin embargo, la duda está demasiado arraigada en nuestro cerebro lector como para que no aparezca, una y otra vez, con tesón paranoico. Escribir hoy en clave realista es hacerlo con conciencia de Matrix: la máscara del realismo sufre interferencias y por esas ranuras de píxeles asoman las ruinas del propio realismo. Franzen construye su artefacto a sabiendas de esa dificultad: durante casi setecientas páginas tiene que sostener el sentido de la maravilla verosímil, la suspensión del juicio lector.

    En el prólogo de ¿Tolstói o Dostoieski? (véase página 25), George Steiner escribió: “propongo que se juzguen sus realizaciones y se defina la naturaleza de sus respectivos genios por medio del contraste”. Y unas líneas más adelante insiste: “Ambos significan para el historiador de las ideas y para el crítico literario una conjunción única, como planetas vecinos, de igual magnitud y mutuamente perturbados por sus órbitas. Desafían toda comparación”. Tal vez una pregunta semejante sobre la literatura del siglo XXI debería tener a Franzen en uno de sus extremos, y en el otro a un autor de estatura similar que sí haya escrito en la tradición del cuestionamiento de la mímesis. ¿David Foster Wallace? Aunque el periodismo cultural siga mitificando la relación literaria y de amistad entre ambos escritores, lo cierto es que la única novela acabada de Foster Wallace que, por volumen y ambición, se puede comparar con Las correcciones y con Libertad es La broma infinita, y ésta se publicó en 1996, cinco años antes de la primera, y quince años antes que la segunda.

    En la pregunta de Steiner hay implícita una voluntad de comparar autores que, aunque compartan origen, han tenido una recepción global; de modo que quizá podríamos buscar escritores de otros ámbitos culturales. ¿Franzen o Michel Houellebecq? ¿Franzen o Roberto Bolaño? ¿Franzen o J. M. Coetzee? Tal vez sean preguntas más pertinentes, porque las obras maestras de todos esos autores han sido traducidas y difundidas, han tenido una repercusión internacional que nos permitiría defender la idea de que, a diferencia de cuando Steiner inició su singladura como ensayista, la literatura de ahora sólo puede entenderse como un fenómeno transnacional. Al supuesto realismo decimonónico de Franzen, con esos autores le contrapondríamos, aunque parezca irónico, libertad. El mapa y el territorio (Anagrama, 2011), 2666 (Anagrama, 2004) y Verano (Mondadori, 2010) inventan una combinación de características formales que, a diferencia de las estrategias del realismo lírico, sólo son válidas para ese proyecto en concreto. Sus autores hacen uso de su libertad creativa, que es individual. Aunque algunas de las ideas políticas que encontramos en esas novelas (el poder absoluto del capital, en Houellebecq; la muerte de la posibilidad de la revolución, en Bolaño; la incapacidad de no pensar de modo racista, en Coetzee) puedan ser conservadoras, su naturaleza, su materia, es progresista. En otras palabras, prevalece un progresismo estético que, finalmente, es más importante que una ideología parcialmente reaccionaria.

    (…)

    El premio Pulitzer conseguido por El tiempo es un canalla (Minúscula, 2011), de Jennifer Egan, sería un buen criterio para forzar la comparación. Se trata de una novela atomizada, de una narración a retazos de la vida de un grupo de personajes, relacionados por la amistad, el matrimonio o la profesión, en varios momentos de sus existencias. Su obsesión es el tiempo. ¿Se oponen las dos grandes novelas de Franzen a un modelo de novela más en sintonía con nuestra época en que el tiempo no puede ser cronológico ni estar unido? ¿Estamos, una vez más, ante una novela decimonónica que simula la unidad del tiempo y otra que asume su percepción modernista y posmoderna, y por tanto lo atomiza, lo fragmenta, lo interpreta según las teorías físicas de los últimos cien años? En otras palabras: ¿estamos, por enésima vez, entre la novela unitaria y la fragmentaria? Una lectura simplista nos llevaría sin duda a esa conclusión. Pero ocurre que en una segunda lectura, más atenta, nos encontramos con que, entre Libertad y El tiempo es un canalla se multiplican las similitudes. Aunque ésta sea una novela en cuentos cronológicamente desordenados y aquélla, una novela en capítulos que siguen una rigurosa cronología, lo cierto no es sólo que Franzen también se interesa por el análisis de cómo el tiempo sacude las vidas de sus personajes, un tiempo que es observado tanto microscópicamente, en el devenir sentimental y profesional de cada uno de sus protagonistas, como macroscópicamente, en la historia política, social y cultural de los Estados Unidos, sino que también entiende, como Egan, que Los Soprano es un modelo narrativo de nuestra época, que la música explica a los seres humanos de hoy como no puede hacerlo la literatura, o que los sms son formas esenciales de comunicación en el siglo XXI.

    (…)
     
    Hace ya casi doce años que James Wood acuñó la expresión realismo histérico para definir novelas del fin de siglo firmadas por Thomas Pynchon, Don DeLillo, David Foster Wallace o Smith. En un momento de ese ensayo, “Humano, todo demasiado inhumano“, encontramos una frase llamativa: “Son novelas centrípetas”, en que los personajes siempre están descubriendo “conexiones, vínculos, tramas y paralelismos paranoicos”. Un exceso de significación. Eso es lo que denunciaba el autor de Los mecanismos de la ficción(Gredos, 2009) en las últimas expresiones de la gran tradición vanguardista norteamericana: todo está conectado, todo tiene sentido, la realidad se percibe desde la teoría de la conspiración.

    Por eso el realismo decimonónico o realismo lírico sigue conectando con la parte del cerebro del lector que inyecta tranquilidad en la conciencia, que apacigua la aceleración, que neutraliza el exceso de estímulos y de informaciones que caracteriza nuestras vidas. Porque supone una narrativa con absoluta capacidad de adaptación al medio, que muta ligeramente, asimilando las mutaciones que ya fueron anticipadas por novelas innovadoras cuando han sido consensuadas, asumidas, domesticadas; pero que ante todo hace sobrevivir la vieja idea de que la realidad puede ser leída como un fenómeno centrífugo. Como algo con centro, ordenado, jerárquico. Smith habla de ello mediante dos acertadas preguntas retóricas: “¿Es realmente el modelo más cercano a nuestra condición que tenemos? ¿O simplemente es el cuento que más nos reconforta a la hora de irnos a dormir?”.

    En cierto momento de Verano, Coetzee afirma que se trata de un relato sin centro. Franzen, por su lado, le hace decir a Walter que lo que le quita el sueño es la “fragmentación”, un problema que se observa “en Internet, o en la televisión por cable: nunca hay un centro, nunca hay acuerdo comunitario; sólo hay un billón de pequeñas fracciones de ruido que nos distrae”. El realismo lírico tematiza la zozobra de Benji, el ruido y la furia de William Faulkner, pero ignora la forma de su enunciación; porque el sentido tiene que ser dosificado, no caer en el aullido ni en el exceso ni en la paranoia. La función del centro de la novela es bajar la voz, tranquilizarnos, acunarnos, desearnos dulces sueños.

  2. 9
  1. Correspondencia Auster & Coetzee

    image

    Paul Auster y JM Coetzee

    Temas como el amor, la amistad, la muerte y los deportes son comentados en las cartas que se escriben Paul Auster con JM Coetzee (no me imagino a dos corresponsales tan disímiles) y que ahora se editarán en castellano, en asociación de sus editores: Mondadori y Anagrama.

    Dice la nota:

    Las editoriales Anagrama y Mondadori coeditarán en noviembre un libro escrito conjuntamente por los escritores Paul Auster y J.M. Coetzee.

    Según han informado hoy ambas editoriales, se trata de un epistolario entre ambos autores de los últimos años y pensado para su publicación.

    Aunque ambos eran lectores desde hacía años de sus obras respectivas y en 2005 estuvieron en contacto puntualmente por cuestiones profesionales, hasta febrero de 2008 no se conocieron personalmente.

    A raíz de aquel encuentro nació la inquietud de intentar cultivar su amistad a pesar de la distancia mediante cartas tradicionales y, desde Australia a Brooklyn, durante cuatro años el Premio Nobel de Literatura y el prestigioso escritor norteamericano, premio Príncipe de Asturias de las Letras, conversaron sobre el amor y la amistad, el deporte, la muerte o la escritura.

    La publicación se realizará bajo los dos sellos editoriales, y en un formato y con un diseño especial, creado expresamente para la ocasión.

    Anagrama y Mondadori, sellos de referencia de Auster y Coetzee, respectivamente, publicarán conjuntamente este libro tanto en España como en Latinoamérica y Estados Unidos, en formato papel y digital.

  2. 7
  1. Coetzee, broche de oro

    image

    JM Coetzee en FILBA

    Tal como lo sospeché, el broche de oro del FILBA con JM Coetzee estuvo repleto, seguro me quedaba fuera como siempre. Felizmente no fui a Buenos Aires. Pero qué placer para quienes vieron a quien, sin duda, es uno de los más importantes escritores vivos. En la Revista Ñ Julietta Roffo comenta lo que fue este estupendo final para un FILBA inolvidable.

    Dice la nota:

    Fue la periodista de Clarín y escritora Matilde Sánchez, quien se encargó de presentar al autor sudafricano, aunque los primeros aplausos ya habían llegado cuando el escritor entró al auditorio para esperar su turno detrás del telón. Su presentación fue, más que invitación al escenario, una exhaustiva disección de su obra, en la que destacó “una emoción muy contenida y concentrada, que sin embargo llega a puntos de desnudez que pocos autores consiguen”.

    Otro elemento de la literatura de Coetzee que subrayó Sánchez fue su modernidad en distintos aspectos, que hacen que su realismo resulte innovador: “Algunas de sus novelas hibridan distintos géneros. En Diario de un mal año, rompe la unidad de la página, la convierte en pantalla con dos y hasta tres hipertextos, que pueden leerse de manera alterna o bien lineal. La segunda razón es que a menudo ha dado una vuelta inesperada (…) asumiendo la voz de narradoras y personajes femeninos”, explicó, y valoró la imagen que el autor construyó de sí mismo en Verano, la última entrega de su autobiografía: “En los tiempos actuales de obsesiva primera persona, es difícil encontrar memorias más autocríticas”, señaló.

    Coetzee, en un castellano anglosajón y cuando la segunda tanda de aplausos le dio permiso, agradeció a las más de doscientas personas que lo escuchaban en atento silencio, a Sánchez y a la Fundación Filba y su comité literario por la invitación a Buenos Aires. Enseguida, el escritor leyó – en el inglés que aprendió al mismo tiempo que el afrikáans en su casa natal – un texto titulado La vieja y los gato s (Ver recuadro). Es un texto que ya había leído en la India en 2010. Resultado: más de media hora de público en silencio, dentro y fuera de la sala. Algunos seguían la lectura con atención y con risas cuando asomaban la ironía o el humor. Otros –no hubo traducción simultánea ni ejemplares disponibles con el texto en castellano– con cara de estar perdiéndose algo importante, sobre todo cuando los que seguían el cuento sonreían. Recién el turno largo de los aplausos, justo después del punto final, volvió a reunir a todo el auditorio.

    Pablo Braun, director del festival, anunció que firmaría ejemplares y la cola de lectores se improvisó enseguida. Braun aprovechó la masividad del cierre para anunciar que en 2012 la Fundación Filba aspira a lanzar el Festival Nacional de Literatura, que rotaría por distintas ciudades del país.

    El escritor Noé Jitrik, el artista plástico Guillermo Kuitca y los novelistas invitados a esta edición del Filba Andrés Barba, de España, y Richard Gwyn, de Gales, estuvieron entre el público que escuchó al autor de Elizabeth Costello. “Era una buena ocasión para dedicarse a la reventa”, había bromeado Barba en el bar del Malba antes de entrar al auditorio.

    Y la cola de espectadores que serpenteaba por la avenida Figueroa Alcorta le daba la razón.

  2. 1
  1. La FILBA mejor que nunca

    image

    FILBA 2011

    Impresionante el FILBA de este año. Realmente impresionante, como para ir a Buenos Aires corriendo en septiembre (empieza el 9 y termina el 18, ¿quién me aloja?). La lista de autores internacionales, encabezada por el extraordinario JM Coetzee, se suma el noruego Kjell Askildsen, el holandés Cees Nooteboom, la japonesa Minae Mizimura, el brasileño Joao Gilberto Noll, y eso solo para empezar a contar.

    El diario Clarín anticipa lo que se viene:

    Hay datos de la tercera edición del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (FILBA) que alimentan la ilusión, aunque para conocer uno de ellos habrá que esperar hasta el 9 de septiembre: todavía no se sabe quién será el escritor que estará a cargo de la apertura. Pero sí se sabe que, entre los grandes nombres de la literatura, llegará a Buenos Aires el sudafricano y Premio Nobel J.M. Coetzee.

    Y escritores que vendrán del frío, de países como Dinamarca (Erling Jepsen) y Noruega (Kjell Askildsen y Dag Solstad). Y desde el otro lado del mundo, como la autora japonesa Minae Mizumura.

    Con más sedes –este año serán nueve, entre ellas el MALBA, el C.C. Ricardo Rojas y la librería Clásica y Moderna– ya se sabe que la entrada a todas las actividades será gratuita. Una fiesta de diez días, durante los que habrá un “Homenaje a la literatura brasileña”, del que van a participar Joao Gilberto Noll, Luiz Rufatto, Adriana Lisboa y el músico Moreno Veloso. Entre las entrevistas públicas, hay pautadas charlas con el novelista holandés Cees Nootemboom, el italiano Ermanno Cavazzoni, Noll, Mizumura y el argentino Héctor Tizón. Por primera vez, el FILBA tendrá un espacio para el Filbita, una serie de propuestas destinada a la literatura infantil y juvenil y paneles de reflexión, como un diálogo entre la escritora española Elvira Lindo y Luis María Pescetti.

    Otra de las propuestas es “Bitácora”, en la que los invitados leerán un texto escrito especialmente durante el Festival. Y el cierre, a toda orquesta, estará a cargo de Coetzee. El domingo 18 el autor de 
    Desgracia estará en el MALBA, donde hará una lectura pública de un texto de ficción inédito. 
  2. 2
X
X
X
X