Blog de noticias literarias. Dirigido por Iván Thays.

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  1. La crítica como el arte de la respuesta

    Ignacio Echevarría se sirve del libro de César Aira Continuación de ideas diversas (Ediciones Universidad Diego Portales, 2014) para comentar el tema de la crítica (al que se ha dedicado últimamente) en su columna en El Cultural. Una cita de Aira me parece estupenda para empezar la discusión: “Te comprendo, ¿quién soy yo para criticarte?”, dice el bienpensante. Si pensara mejor todavía diría: “Te critico, ¿quién soy yo para comprenderte?”. En efecto, me parece que comprender, efectuar la aprehensión intelectual, es más presuntuoso, más paternalista, más intrusivo que arriesgar una crítica. La crítica tiene una humildad, en tanto arriesga, desnuda y pone al descubierto, a la intemperie, el entramado intelectual que sostiene el yo del crítico”. 

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  2. 8
  1. ¿Son realmente necesarias las reseñas negativas?

    En su columna de opinión en El Cultural, Ignacio Echevarría comenta un texto en The New York Times -que fue posteado hace semanas en este blog y reseñado en la revista Ñ- sobre si son realmente necesarias las reseñas negativas. Un excelente tema para debatir. Echevarría resume el artículo y concluye que el efecto “publicidad” de una reseña puede lograrlo una negativa como positiva.

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  2. 2
  1. Ignacio Echevarría: “Existe un tipo de lector autorreferencial, encandilado consigo mismo”

    Un artículo de Marta Sanz titulado “Lectores” en El Cultural, ha merecido una respuesta/conversación interesante de Ignacio Echevarría en el mismo suplemento. Echevarría va más allá de Sanz y se dedica a describir aquello que califica como “La soberbia del lector”. Vale la pena leerlo como una advertencia: ¿hacia dónde estamos yendo los escritores con tanta metaliteratura y tantas referencias a lecturas? ¿Estamos creando una nueva narrativa o solo fomentando un nuevo tipo de soberbia, de pedantería vacía de significado? Artículo de lectura obligatoria. 

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  2. 9
  1. La caducidad de los gustos

    Ignacio Echevarría, en su columna “Mínima molestia” de El Cultural, publica un artículo inspirado por un fragmento de El quinto en discordia de Robertson Davies (editado por Libros del Asteroide) en el que comenta las diferentes edades de los lectores, la caducidad de los gustos literarios, y cómo ciertos libros cada vez dicen menos y algunos, al contrario, dicen cada vez más cosas. Interesante.

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  2. 12
  1. Diez años sin Roberto Bolaño

    Hace diez años murió Roberto Bolaño y su figura literaria sigue creciendo. Parece inagotable todo lo que aún queda por decir sobre una obra que, al menos para mí como lector particular, crece en dimensión y calidad en cada relectura. Eso es una real “supervivencia literaria”, como dice Saoia Camarzana en “El Cultural”. La Biblioteca Nacional de España aprovecha este aniversario para rendirle un homenaje con Rubén Arias, Ignacio Echevarría y Rodrigo Fresán.

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  2. 17
  1. Albert Camus, 100 años

    Anticipándose a su centenario, la revista El Cultural ha hecho un homenaje al gran narrador francés Albert Camus, que el 7 de noviembre cumpliría cien años. Ganador del premio Nobel de Literatura y figura central del llamado “existencialismo francés”, Camus (quien nació en Argelia), es celebrado con textos de Michel Onfray, Rafael ChirbesLuis María Ansón, Ignacio Echevarría, y seis autores españoles que eligen su libro favorito de Camus. Además, aparecen unos aforismos inéditos de Camus, algunos de los cuales me gustaría mencionar:

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  2. 11
  1. Un gusto mediano y más bien conservador

    No quería pasar por alto esta columna de Ignacio Echevarría, en su columna “Mínima Molestia” del suplemento El Cultural, sobre la muerte del crítico alemán  Marcel Reich-Ranicki, que publicó el 27 de setiembre. En este, no solo comenta sus dudas sobre el oficio de crítico literario -o lo que debería ser- sino que enfoca concretamente a qué se debe la popularidad del crítico alemán reciéntemente fallecido, recuerda algunos papelones suyos y finaliza calificando su gusto como “mediano y más bien conservador”.

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  2. 1
  1. “¿Se muestran demasiado cautos los novelistas a la hora de juzgar a otros novelistas?”

    Ignacio Echevarría comenta la cautela de los novelistas para juzgar a sus pares. La pregunta nace en dos artículos de The New York Times. Hay que añadir que ocurre también el fenómeno inverso: la innecesaria -y siempre sospechosa- crueldad o ironía para juzgar a sus pares. La soñada coherencia es muy difícil. Buen comentario de Ignacio Echevarría en su columna “Mínima molestia” en El Cultural.

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  2. 0
  1. Una auténtica joya de apellido Drabble

    En su blog “Mínima Molestia”, en El Cultural, Ignacio Echevaría comenta una novela de Margaret Drabble, titulada La piedra de moler, que apareció en la colección “Rara Avis” de Alba editores. La colección, dirigida por el autor Luis Magrinyà, le ha deparado a Echevarría estupendas lecturas, dice, especialmente de escritoras, pero ninguna como la de Drabble.

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  2. 0
  1. Lorenzo Silva responde a Ignacio Echevarría

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    Lorenzo Silva

    “Despistados y atolondrados” llamó Ignacio Echevarría a los autores españoles que votaron a favor de La fiesta del chivo como mejor novela española, entre ellos Lorenzo Silva. Y este le devuelve los adjetivos a Echevarría al develar el misterio de la tan célebre como cuestionada encuesta. Al parecer, no se les preguntó por la mejor novela de autor español sino escrita en español. ¡Ahora todo está claro! Era imposible que los escritores españoles considerasen a Mario Vargas Llosa, pese a su doble nacionalidad, como español. Bien Lorenzo Silva explicando lo que nadie más explicó (ni siquiera el periódico ABC, que hizo la encuesta).

    Así le responde Silva a Echevarría:

     Quizá hubiera ayudado a Echevarría a ponderar mejorar su juicio sobre el asunto la lectura de la petición concreta que se les hizo a los encuestados. Conservo la que recibí, y para terminar de poner toda la información sobre la mesa, voy a transcribirla:

    Una encuesta para elegir la mejor novela en lengua española (es decir que valen las dos orillas del Atlántico) desde el año 2000 (aproximadamente, valdría desde finales de los 90) hasta hoy, es decir algo así como la mejor novela en español del siglo XXI.

    A veces, con la acumulación de tareas, uno hace las cosas deprisa. Pero algunos conservamos el prurito de que esa urgencia no nos lleve a responder al tuntún. Como puede observarse, Vargas Llosa y su novela caben perfectamente en los márgenes de la consulta, por lo que ningún despiste ni atolondramiento cabe imputar a quienes lo eligieron. Despistada y atolondrada es, en cambio, la opinión del severo censor Echevarría, que como tantos en esta piel de toro, despacha sus calificativos sin tener la información pertinente al caso. Que es muy fácil de obtener, por cierto. No tenía más que haberse dirigido a cualquiera de los que respondieron la encuesta, y a los que no tiene problema para acceder. Desde luego, no al que suscribe, que le habría atendido gustosamente.

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  2. 2
  1. “Suerte que nos queda Rafa Nadal, todavía”

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    Vargas Llosa y versión fílmica de la novela

    “Nada grave ni particularmente indignante, desde luego. Tal vez algo desalentador, según el pie con que se haya levantado uno. O simplemente cómico, a la vista de los resultados”. Así concluye Ignacio Echevarría su artículo de opinión en El Cultural sobre lo sucedido en la encuesta del ABC que dio a La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa, como la mejor novela española del 2000. En este blog comenté el asunto bajo el título “¿El mejor escritor español es peruano?” y tuvo rebote en la prensa nacional.

    Dice el artículo:

     Digámoslo de la siguiente manera: para los escritores Lorenzo Silva, Carmen Posadas, Alicia Giménez Bartlett, Carlos Marzal, Manuel de Lope, Valentí Puig y Jorge M. Reverte, así como para los periodistas Manuel Llorente, Ignacio Camacho y Laura Revuelta, y para la agente literaria Palmira Márquez, La fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, publicada a comienzos del año 2000, es la mejor novela española de lo que llevamos de siglo XXI. De la representatividad que el lector quiera conceder a estos nombres en particular depende que se tome más o menos en serio el dato que arrojan sus votaciones en la encuesta que, con gran bombo y platillo, publicó el ABC hace un par de semanas. Otra cosa es que los resultados de la encuesta, sin entrar en detalles, acaparen titulares en la Red y muevan a muchos a preguntarse, a menudo escandalizados, qué tipo de despiste o atolondramiento puede hacer que uno, preguntado sobre cuáles la mejor novela española en lo que va de siglo, responda que es la novela sobre un dictador dominicano escrita por un autor peruano (y concluida en 1999).

    No es de extrañar que el asunto haya sido comentado con sorpresa y pitorreo generalizados. Si la imagen exterior de España ya está de por sí bastante devaluada, que corra ahora la noticia de que Vargas Llosa, nacionalizado español en 1993, es el mejor novelista de que dispone el país, no contribuye a mejorarla. Suerte que nos queda Rafa Nadal, todavía.

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  2. 6
  1. ¿Muerden o menean la cola los escritores y críticos literarios?

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    El artículo de Ignacio Echevarría “Críticos y comprometidos”, publicado en El Cultural, mereció una respuesta de Javier Marías en El País titulada “La actual dificultad de morder” donde dice:

    Seguro que Echevarría no es tan ingenuo como se fingía en su artículo. Muchas veces he reconocido que los que escribimos en prensa –y hacemos lo que podemos– sabemos de cuán poco servimos ahora. Damos algo de consuelo a los lectores que nos aprecian, tal vez los ayudamos a veces a ver un asunto desde una perspectiva distinta, eso es todo. “Tanta ineficiencia” no nos es enteramente achacable, aunque al crítico le convenga echarnos la culpa. Él no ignora que los políticos, como ante tantas otras cosas, se han tapado los oídos, se han blindado. El problema es que en su soberbia, y en el extraño poder que democráticamente se les ha entregado para que lo ejerzan con autoritarismo e impunidad, ya no se inmutan por ningún griterío ni aceptan ningún consejo de nadie.

    Ahora, Ignacio Echevarría responde nuevamente a Javier Marías en el texto “Ladridos”:

     A mí también, como a Marías, me parece plausible, hasta cierto punto, decir que Vargas Llosa y Savater están comprometidos con sus ideas. Y, ya puestos, Jiménez Losantos, por qué noPero me gustaría saber en qué sentido lo están algunos otros nombres de la lista. ¿O es que el compromiso de un escritor o de un intelectual se decide por el simple hecho de manifestar ocasionalmente el disgusto o el enfado que le producen ciertos datos de la actualidad? No me extraña que el vocablo “comprometido” le parezca a Marías “dudoso” si le parece adecuado emplearlo con autores como Juan Cruz o Elvira Lindo (dicho sea con todos mis respetos). Pero de ahí venía mi queja: de ver desvirtuado el vocablo por culpa de no hacer un uso más exigente y cuidadoso -más preciso- del mismo. Algo que no tiene que ver con la orientación ideológica de los concernidos, qué va, sino más bien con el respaldo que el conjunto de sus actitudes y manifestaciones públicas confiere a sus palabras. 

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  2. 7
  1. Crítica española ¿Una crítica gerontocrática?

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    senectud

    Dice que ha escrito el artículo sin ánimo de provocar, pero resulta obviamente una provocación. En El Mundo, Ignacio Echevarría arremete contra la crítica literaria sobre literatura española, y en especial contra aquellos que no son capaces de conectar con obras de autores nuevos o novísimos. El nombre del artículo lo dice todo: “Crítica y senectud”.

    Dice el artículo:

     Lo que sigue está escrito sin ánimo alguno de provocación, créanme, menos aún de molestar a nadie. Pretendo solamente poner sobre la mesa una cuestión que no me parece irrelevante, a saber: la que plantea el hecho de que la crítica literaria que se practica en España, más en concreto la crítica que se hace en los suplementos culturales de difusión nacional -que, guste o no, sigue siendo la más representativa-, esté en buena parte en manos de críticos ya bastante entrados en edad, casi ninguno por debajo de los sesenta años, algunos muy por encima. Me refiero a los críticos más señeros, aquellos a cuyas manos suelen ir a parar las novedades de mayor relieve, a quienes se concede más espacio para sus comentarios, y que gozan en consecuencia de una mayor visibilidad e influencia. Muy en particular, me refiero a los críticos que comentan con regularidad las novedades de narrativa española, el campo de actuación en el que, por razones obvias, un crítico acapara mayor responsabilidad y obtiene mayor lucimiento.

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  2. 1
  1. Donde se habla del desaliento

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    desaliento

    El desaliento se ha apoderado de la mayoría de escritores españoles -y latinoamericanos- de varias generaciones. La crisis en España, la reducción de tiraje y de ediciones, además de adelantos, causa estragos. Ignacio Echevarría lo comenta con absoluta lucidez.

    Dice:

     De un tiempo a esta parte, conversando con escritores amigos -novelistas la mayoría de ellos-, he observado cierto desánimo o más bien cierta molicie en su forma de referirse a su propia actividad creadora. Hablo de escritores y escritoras que se hallan más o menos en mi franja generacional (cuarenta y largos, cincuenta y pocos), que han obtenido hace ya tiempo una cierta visibilidad, que gozan de buena reputación, y que no se han sometido enteramente a las consignas del mercado, quiero decir que se mantienen alejados del circuito de los premios literarios y no han hecho industria de su propia figura pública.

    Al preguntarles, casi rutinariamente, en qué andan metidos, si están enfrascados en un nuevo libro, la respuesta de estos escritores a los que me refiero (media docena como mucho, no se vayan a pensar, yo no soy encuestador) ha sido, por lo general, poco entusiasta. Algunos de ellos me han respondido que se estaban tomando un tiempo de descanso, de parón, para mejor ocuparse de otras cosas. Otros me han hablado de proyectos de libro, sí, pero me han dejado claro que se lo estaban tomando con calma, que no sentían ninguna prisa.

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  2. 2
  1. Luis Mateo Díez, premio Francisco Umbral

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    Luis Mateo Díez

    El premio Francisco Umbral a la mejor novela del año ha ido a manos de Luis Mateo Díez con su novela La cabeza en llamas. ¿Qué dirá -o mejor dicho qué agregará a lo dicho- Ignacio Echevarría?

    Dice la nota:

     La idea me vino tras releer el cuento de Dostoievski El sueño de un hombre ridículo“, recordaba hace pocos meses Luis Mateo Díez sobre el nacimiento de La cabeza en llamas, su último libro. Esta obra del escritor leonés (Villablino, 1942) ha sido galardonada con el premio Francisco Umbral a mejor libro del año. "Me di cuenta de que se trataba de un libro muy revelador de los 70 años que voy a cumplir”, comentaba en septiembre del año pasado.

    En la actualidad, el escritor leonés mantiene la misma postura. "Si no es lo último que has hecho lo que más te gusta es que tienes indebidos resquemores”, afirma el autor, que también incluye la reciente Fábulas del sentimiento, como parte de lo más relevante de su prolífica carrera. “Ambas obras se acercan a los retos que he hecho con mayor conocimiento de causa”, comenta Luis Mateo Díez.

    La cabeza en llamas es un compendio de cuatro novelas cortas. Según presumía en octubre, las pequeñas narraciones publicadas en este volumen están entre las mejores de su carrera.

    El jurado ha valorado “la extraordinaria calidad de su prosa y la hondura psicológica y humanística de los personajes que pueblan sus páginas”. La presidenta del jurado, la académica e historiadora Carmen Iglesias ha afirmado, sobre la obra, que es “un magnífico libro, compuesto por cuatro historias impresionantes que merece la pena leer”.

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