Blog de noticias literarias. Dirigido por Iván Thays.

Try Persona Pro
X
  1. Javier Marías recibe mañana Premio Formentor

    El Premio Formentor de las Letras, que regresó por su 50 aniversario en el 2011, y que ha premiado en esta nueva etapa a Carlos Fuentes y Juan Goytisolo, será entregado mañana a Javier Marías. El jurado declaró que el autor español combina fórmulas novelísticas, tanto experimentales como convencionales, siendo cada nueva obra el resultado de una lucha contra las inercias del oficio.    

    Seguir leyendo

  2. 4
  1. “Me encantaría equivocarme y que la novela continuase”.- Una entrevista a Luis Goytisolo a raíz de su libro Naturaleza de la novela, premio Anagrama de Ensayo 2013. Vía Canal L.

  2. Play Instagram video
    1
  1. image

    La muerte de la novela

    En el último ensayo de Luis Goytisolo la noticia, tantas veces anunciada, de la muerte de la novela vuelve a surgir. Y Winston Manrique Sabogal, en El País, entrevista a una veintena de escritores para ver qué opinan. ¿Los muertos que vois mataste gozan de buena salud?

    Aquí algunas respuestas:

     Guadalupe Nettel (México): “Mi generación ha visto tantos fines de tantas cosas que ya no creemos en el final de nada. El mundo va cambiando y la novela se va adaptando. Otra cosa es que haya tipos de novela que se escriban menos pero surgen otras formas y no por ello dejan de ser novelas”.

    Oliverio Coelho (Argentina): “La novela conserva su esencia y cualquier pensamiento apocalíptico al respecto es coyuntural. El cambio de paradigma tecnológico puede modificar el modo de leer, pero es prematuro pensar que pueda cambiar, ahora, el modo de escribir novelas. Es más probable que cierta vuelta a la narración más ambiciosa operada en series como Mad men, Breaking bad o, Six feet under intervenga en el imaginario de los escritores e incida en el futuro de la novela, no extinguiendo la novela, sino dándole un nuevo horizonte narrativo que la devuelve a su origen totalizador: género capaz de hilar, bajo el espesor de una voz, vidas, familias, sociedades, procesos históricos, distopías”.

    Juan David Correa (Colombia): “La novela nunca ha sido un género estático. Su definición está precisamente en su heterodoxia y diversidad de enfoques. Que ahora quepan cosas del mundo virtual no quiere decir que estemos ante el abismo, sino todo lo contrario”.

    Seguir leyendo

  2. 5
  1. Luis Goytisolo, premio Anagrama de Ensayo

    image

    Luis Goytisolo

    Con el ensayo Naturaleza de la novela, que se publicará en mayo, Luis Goytisolo ganó el Premio Anagrama de Ensayo 2013. Librerías, de Jorge Carrión, resultó finalista y será publicado en setiembre. Aquí, una nota de Rosa Mora en “El País” que adelanta las opiniones de Goytisolo sobre la novela y su porvenir.

    Dice:

    “Soy optimista respecto al futuro de la gran literatura”, afirmaba Luis Goytisolo tras anunciarse que su libro Naturaleza de la novela había obtenido el Premio Anagrama de Ensayo 2013, dotado con 8.000 euros. Y añadía: “en la actualidad leemos a los clásicos griegos y seguiremos haciéndolo en el futuro”. Rotundo, de entrada, pero con un matiz de enorme calado a continuación: “La novela está en declive. No acabará, pero será distinta”. “La considero en fase de extinción”, afirma el autor en el epílogo del libro.

    Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) explica que siempre se le ha acusado de hacer interpretaciones pesimistas, cuando lo único que pretende es ser “realista”. Ya le ocurrió en 1989 cuando participaba en unas jornadas de la Asociación Hispano-Canadiense, en Quebec. “Entonces hablé del panorama de la novela del siglo XX y dije que la primera mitad había sido esplendorosa, pero que a medida que avanzaba el siglo entraba en un cierto declive. Mis palabras no gustaron demasiado”.

    Seguir leyendo

  2. 1
  1. Una novela radicalmente moderna

    image

    Luis Goytisolo

    Los 500 números de la editorial Anagrama fueron celebrados con un rescate literario que, además, publicada ahora, es un punto de inflexión en la literatura española contemporánea que nos obliga a pensar qué hemos perdido al abandonar las viejas ambiciones. La novela total Antagonía de Luis Goystisolo, compleja y única, fue reunida en sus cuatro tomos y editada en uno solo. Ahora, Fernando Bogado en Radar Libros reseña la novela a la que llama “artefacto barroco o máquina modernista que supera los límites más estrechos de la metaliteratura”.

    Dice:

    Si hay algún rasgo distintivo del modernismo europeo es, qué duda cabe, tener una ambición. ¿En qué consiste esa ambición? En crear, en cada obra, un lenguaje nuevo, absoluto, que pueda abarcar el mundo y transformar la propia vida del hombre. No podemos entender de otra manera el trabajo de autores como Virginia Woolf, James Joyce o Marcel Proust, o incluso de los modernistas norteamericanos, como Ernest Hemingway o William Faulkner, si no comprendemos este atrevimiento radical de inventar una lengua inaudita para retratar, o mejor, incorporar un contexto histórico tan extraño, tan “inventado”, como la propia ficción. Bajo esos términos, Antagonía, de Luis Goytisolo (Barcelona, 1935), es radicalmente moderna.

    ¿Cuál es, entonces, el mundo de Antagonía? El de la España de Franco, más particularmente, el de Barcelona (a esta altura ¿un país aparte?), territorio que aparece en la novela como una región soñada por pesadillesca en donde vive lo que podríamos muy cruelmente denominar el protagonista del relato, Raúl Ferrer Gaminde. La novela, dividida en cuatro partes, volverá una y otra vez tanto a Barcelona como a la propia biografía de Raúl para revisar la evolución de una obra que, sabemos, el personaje se encuentra desarrollando. Así, cada una de las partes de este “relato” recuperan un momento dentro de la progresión de esa novela: “Recuento”, la primera parte, se concentra en los aspectos estrictamente biográficos de Raúl, desde su infancia en la pos Guerra Civil hasta el encarcelamiento y tortura que sufre debido a su militancia en el PC español. “Los verdes de mayo hasta el mar”, el segundo eslabón, recupera sus anotaciones personales mezcladas con sucesos reales y sueños a partir de entradas tituladas de muy diversa forma. “La cólera de Aquiles” es, a diferencia de las otras dos partes, una suerte de diario personal escrito por la prima hermana de Raúl, Matilde, con quien tuvo una relación casual en la juventud que ha dejado una fuerte impronta en ambos, una suerte de descripción de la personalidad del incipiente autor visto “desde afuera”, mencionado muy lateralmente en una serie de entradas concentradas en los avatares de la propia vida de una Matilde madura y hastiada. Finalmente, “Teoría del conocimiento”, la última parte, es, nada más ni nada menos, la novela terminada.

    Seguir leyendo

  2. 2
  1. “Lo único cierto para mí son las canciones de los Rolling Stones, la revolución cubana y cuatro amigos”

    image

    Gabriel García Márquez en Barcelona

    Juan Cruz ha escrito para El País un texto sobre Gabriel García Márquez, “Cien veces Gabo”, quien aparece desde fines del año pasado en varios libros de memorias y antológicos. Desde que se sabe que García Márquez ha dejado de escribir, la intriga por el que quizá sea el escritor más importante del mundo no cesa. Todos quieren un retrato y él, que tantas cosas ha regalado a sus biógrafos “tolerados pero no oficiales”, sigue siendo escurridizo. Lamentablemente, no concluyó el segundo tomo de sus memorias, que incluiría los años de celebridad.

    Aquí algunos fragmentos del extenso artículo de Juan Cruz:

    Eligio García Márquez, el hermano del premio Nobel de Literatura al que todos llaman Gabo, contó en 1971, en un texto periodístico que luego entró en un libro (Así son, publicado por primera vez por La Oveja Negra, 1982), lo que el más famoso de los escritores de lengua española del siglo XX dijo cuando empezaron a atosigarle con las consecuencias de la gloria. Lo que él quería ser era pianista en Zúrich.

    La historia fue como sigue, según Eligio. Ya le buscaban de todas partes, porque su novela Cien años de soledad, publicada cuatro años antes, había tenido un éxito abrumador y le daban premios que para él eran castigos. Así reaccionaba ante la gloria: “Pienso que más valiera estar muerto”, le dijo a Armando Durán. “Lo peor que le puede suceder a un hombre que no tiene vocación para el éxito literario, y en un continente que no está acostumbrado a tener escritores de éxito, es publicar una novela que se venda como salchichas”.

    Como salchichas en todas partes; ya García Márquez estaba marcado por esa gloria que lo martirizaba. Y decía: “Me he negado a convertirme en un espectáculo, detesto la televisión, los congresos literarios, las conferencias, la vida intelectual, y he tratado de encerrarme dentro de cuatro paredes, a diez kilómetros de mis lectores, y sin embargo ya me queda muy poca vida privada: mi casa, tú lo has visto, parece siempre un mercado público”.

    Había renunciado a premios en Italia y en París, “no solo por pudor, sino porque pienso que también esto es mentira”; quería dedicarse tan solo a “las canciones de los Rolling Stones, la revolución cubana y cuatro amigos”.

    Fue entonces cuando le preguntaron: “Y si no hubieras sido escritor, ¿qué habrías querido ser?”. Contestó: “El otro día, entre dos trenes, me refugié de una tormenta de nieve en un bar de Zúrich. Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba el piano en la sombra, y los pocos clientes que había eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, habría querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, solo para que los enamorados se quisieran más”.

    Seguir leyendo

  2. 21
  1. Juan Goytisolo recibe el premio Formentor

    image

    Juan Goytisolo

    Juan Goytisolo recibió la versión resucitada del premio Formentor. Un premio que se llena de emoción ahora porque uno de las personalidades que integró el jurado y eligió a Juan Goytisolo fue Carlos Fuentes, quien falleció hace unos meses. La ocasión es precisa para reafirmar que no escribirá más narrativa, pero sí ensayos y un poemario.

    Dice la nota en “El País”:

    Emocionado por tres motivos. Porque en 1959 participó con el grupo, encabezado por Carlos Barral y Camilo José Cela que inició las conversaciones literarias de Formentor y los premios de Literatura Internacional y Formentor. Porque el presidente del jurado que este año le ha concedido el premio a él fue Carlos Fuentes, fallecido el pasado 15 de mayo. Y porque le han acompañado en la entrega del premio algunos de sus grandes amigos, Florence Malraux, Jean Daniel, Joan Tarrida, su editor, o Aline Schulman, su traductora al francés.

    “No soy un busca premios. Si me los dan bien y si no también. Pero el Formentor me parece especialmente simpático por lo que significó en el pasado, por todos los escritores y editores que participaron, a muchos de los cuales llevó Monique Lange. Me parece muy bien que lo hayan resucitado”.

    Hace dos o tres años Carlos Fuentes y Basilio Baltasar, apoyados por las familias Barceló (propietaria del hotel Formentor, donde se celebran los encuentros literarios y premios) y Buadas, decidieron recuperarlo en 2011, cuando se cumplían 50 años después de su primera edición. Entonces lo ganó Carlos Fuentes. Está dotado con 50.000 euros y ahora se le otorga a Juan Goytisolo en reconocimiento a su extensa obra literaria. En la ceremonia de entrega el periodista y académico Juan Luis Cebrián, presidente de PRISA, hará una semblanza del escritor.

    Goytisolo se entristece al hablar de Carlos Fuentes. “Me enteré de su muerte cuando estaba en la Feria del Libro de Caracas, fue una sorpresa terrible. Me afectó mucho, jamás pude pensar que una persona de tal vitalidad y energía pudiera desaparecer antes que yo. Nos transmitía a todos esa energía increíble. Yo hago viajes muy modestos al otro lado del Atlántico, pero él era un viajero infatigable. El último mes de su vida estuvo en Estados Unidos, en Brasil, en Chile y en Argentina para regresar a México. Me ha emocionado ver aquí a Silvia Lemus \[la viuda de Fuentes\]. Está haciendo grandes esfuerzos por mostrarse valerosa”.

    “En aquellos años sesenta”, recuerda Goytisolo, “Formentor significó una brisa fresca que entraba en aquel aire estancado, irrespirable. Fue un islote de libertad. Yo ya vivía en París, pero para los escritores que estaban en España fue importantísimo encontrarse con colegas europeos, respirar aires renovadores. Tan importante fue que pronto los servicios de seguridad se interesaron por aquellas reuniones. Me contaron que se infiltraron policías y que dieron órdenes a las mujeres de la limpieza de que recogieran todos los papeles que dejábamos Einaudi, Feltrinelli o yo. ¡Debíamos ser comunistas peligrosos los tres!”.

    Ganaron entre otros el Premio Internacional de Literatura de Formentor Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Carlo Emilio Gadda, Juan García Hortelano, Jorge Semprún, Nathalie Sarraute, Saul Bellow, Witold Gombrowwicz. “Tengo recuerdos formidables de aquellos tiempos”.

    El editor italiano Giorgio Einaudi publicó en 1962 Cante della nuova resistenza spagnola (1939-1961) y el Gobierno español le declaró persona non grata y le prohibió la entrada en España. El Formentor inició entonces un peregrinaje por diversas ciudades: Corfú (Grecia), Salzburgo (Austria), Valescure (Francia) o Gammhart (Túnez). “Al final, murió de muerte natural. Me parece estupendo que lo hayan recuperado, que sea independiente, no institucional y riguroso. En la próxima edición seré presidente del jurado y estaré muy atento a que se presentes candidaturas de gran calidad literaria”.

    (…) El autor de libros como Señas de identidad, Don Julián, Juan sin TierraCoto vedado o En los reinos de Taifa, asegura rotundamente que ha dejado la narrativa para siempre. “Es definitivo. No tengo nada que decir y es mejor que me calle. No escribo para ganar dinero ni al dictado de los editores”.

    Narrativa no, pero poesía sí. Goytisolo nos sorprenderá en breve con su primer libro de poemas. “Son nueve, ni uno más ni uno menos. Cuando dejé la narrativa pasaron por mi cabeza como bandas de cigüeñas que me dejaron esos poemas”. Goytisolo cuenta que ahora está trabajando en ensayos literarios y en artículos periodísticos, “y a veces, entre unos y otros, se me cuela algo diferente, como un sainete ibérico”.

    La lectura sigue siendo para él una fuente inagotable de satisfacción: “Como dice Jonathan Swift, autor al que admiro mucho, soy un incurable de la lectura. Este verano me he dedicado a releer a los rusos, Gogol, Bulgakov… y preparo un ensayo sobre ellos. El verano pasado me dediqué exclusivamente a leer a Diderot y Flaubert. En invierno, intento leer a los jóvenes autores y a estar al tanto de lo que sucede”.

  2. 2
  1. El fragmento elegido

    image

    carátula

    El libro de la temporada es Mil bosques en una bellota, editado por Duomo, donde una serie de autores (Mario Vargas Llosa y el fallecido Carlos Fuentes entre ellos) escogen sus mejores páginas y algunos temas sobre creación literaria. En “El Cultural” Alberto Ojeda nos comenta el libro:

    Dice la reseña:

    Preguntarle a un autor veterano cuál es el mejor pasaje de su obra, el que considera más representativo de sus ambiciones literarias y en el que ha alcanzado la cota más alta de talento e inspiración, es, desde luego, ponerle un aprieto. Los escritores suelen ser reservados a la hora de mostrar sus cartas. Por lo general, hablan de su último libro como el más logrado o del que más satisfechos han quedado. Saber, por testimonio propio, dónde está el meollo de su escritura resulta así especialmente revelador.“Que elijan el pasaje que en su opinión autónoma representa aspectos esenciales de la producción íntegra de toda su vida, nos permite una intimidad que no podría proporcionar nadie más: ni críticos, ni editores, ni estudiosos”. Así lo explica la editora Valerie Miles, actual directora de la editorial Duomo, tras ostentar diversos cargos de responsabilidad en los tres grandes grupos editoriales de nuestro país (Ramdon House Mondadori, Planeta y Santillana). “Con esa mirada vemos al escritor en su estudio, en su biblioteca, frente al acto de creación sin mediadores -en el silencio frente a la página- y creo que es una visión privilegiada para los lectores curiosos”. 

    Ella ha sido la que ha convencido a una pléyade de 28 autores en castellano para que le indicasen las que ellos creen que son sus páginas de mayor altura. Luego ha volcado todas esas confidencias en el libro Mil bosques en una bellota. El título lo toma de una frase de Ralph Waldo Emerson: “La creación de mil bosques está en una bellota”, que remite a esa idea de núcleo concentrado en el que se puede rastrear la inmensidad del universo creativo de cada autor. Y la idea la tuvo en una biblioteca de Carolina del Norte, donde encontró una antología similar, publicada en 1942 y circunscrita a literatura norteamericana. Pensó que sería conveniente hacer lo mismo pero en el ámbito hispánico: Cada vez que perdíamos a un autor en español me daba pena no haber podido preguntarle. Desde Torrente Ballester, Cabrera Infante y últimamente Daniel Sada”. 

    En su antología están figuras de la talla de Vargas Llosa, Muñoz Molina, Vila-Matas, Marsé, Juan Goytisolo, Ramiro Pinilla, Javier Marías, Rafael Sánchez Ferlosio… Incluso Carlos Fuentes, al que, por suerte, persuadió antes de que muriera hace apenas tres meses. La elección de Fuentes resulta llamativa. A la hora de poner el foco en la que a su juicio es su principal aportación a la historia de la literatura reparó en Terra nostra, su novela más experimental, donde se permitió mayores licencias a la hora de escribirla. El autor mexicano explica así su decisión: “He escogido estos fragmentos de porque tienen la mala costumbre de resumir mi idea de la narración”. 

    No es raro encontrar a autores que se hayan decantado por libros suyos que no son los que los han encumbrado, o los que más popularidad les han brindado. Vila-Matas, por ejemplo, escogió Porque ella no lo pidió porque, dice, ahí se encuentra el germen del juego de espejos entre realidad y ficción clásico en su narrativa. Y Vargas Llosa apuntó su dedo a las páginas de La fiesta del chivo y El paraíso en la otra esquina. “Sí, la verdad es que sorprende”, reconoce Miles. “Pero cuando lo razonan se termina entendiendo porqué. Los lectores, expertos o profesionales, no sabemos cuánto les ha costado un pasaje u otro. Muchas veces el genio reside precisamente en que lo difícil parezca fácil, natural. No conocemos la lucha creativa que han sostenido para plasmar una idea o para recrear una escena o escribir un diálogo.Con qué páginas han logrado su objetivo secreto”. 

    El volumen ideado por Valerie Miles incluye, además del fragmento elegido por cada autor (“la bellota”) y la motivación que ofrecen a sus respectivas decisiones, otras dos secciones: por un lado, En conversación con los difuntos, donde los escritores repasan sus influencias más determinantes a la hora de configurar su credo literario (en el caso de Carlos Fuentes, sus propias abuelas), y Coda, donde responden a una pregunta planteada en relación al fragmento seleccionado. 

  2. 2
  1. Vargas Llosa, entre otros escritores, lamentan la muerte de Carlos Fuentes

    image

    Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez.

    La inesperada muerte de Carlos Fuentes ha dejado consternados a todos. Primero por el Twitter, luego por el Facebook y ahora a través de los diversos medios on-line vamos enterándonos de algunas frases que sus amigos, editores y lectores dejan escritas para lamentar la muerte de uno de los escritores fundamentales del Boom latinoamericano, y del castellano incluso. El primero en pronunciarse ha sido Mario Vargas Llosa, quien declaró:

    Acabo de enterarme de la muerte de Carlos Fuentes y me ha dado mucha pena. Con él desaparece un escritor cuya obra y cuya presencia han dejado una huella profunda. Sus cuentos, novelas y ensayos están inspirados principalmente por la historia y la problemática de México, pero él fue un hombre universal, que conoció muchas literaturas, en muchas lenguas, y que vivió de una manera comprometida todos los grandes problemas políticos y culturales de su tiempo. Fue siempre un gran promotor cultural y trabajó incansablemente por unir a los escritores y lectores de nuestra lengua a ambas orillas del Atlántico. Era un gran trabajador, disciplinado y entusiasta, y al mismo tiempo un gran viajero, con una curiosidad universal, pues se interesaba por todas las manifestaciones de la vida cultural y política y escribía sobre todo con brillantez y buena prosa. No solo sus amigos sino también sus muchos lectores lo vamos a extrañar.

    Aquí otras reacciones recogidas por El País:

    JUAN GOYTISOLO. Carlos Fuentes ha muerto en la plenitud de sus dones. La suya ha sido una vida tan intensa y tan rica que solo puede producir admiración. Estoy muy afectado. Me es imposible hablar en este momento y resumir lo que son 60 años de amistad. He seguido con atención toda su obra y he escrito ensayos sobre una docena de sus libros, en especial sobre Terra nostra, para mí, su obra maestra y una de las mejores novelas en lengua española de todos los tiempos.

    ANTONIO GAMONEDA. Una vez mantuvimos una conversación en un hotel de Gran Vía, y otra en la Residencia de Estudiantes, donde teníamos una conferencia. Y lo estimaba como escritor, tenía una visión crítica acercadamente crítica de las circunstancias sociales y políticas tanto de su país como de España. Creo que es una pérdida importante para la literatura en lengua española. Carlos Fuentes fue en cierto modo, poco posterior al que llaman boom de la narrativa iberoamericana, era una continuidad seria de ese boom. Era frecuente colaborador en prensa y se apreciaba una unidad de criterio que entre sus colaboraciones periodísticas y las conclusiones subyacían en su obra narrativa.

    JUAN GABRIEL VÁSQUEZ: El magisterio de Fuentes es inagotable. Varias generaciones aprendieron con él qué carajos es la literatura latinoamericana. Hablo ahora en primera persona: con él aprendí que esta literatura es lo contrario de la literatura local, y que el novelista latinoamericano se abre al mundo, acepta todas las influencias, devora todos los temas. Aprendí a leer, también: a Cervantes, a los cronistas de Indias, a Broch, a Musil. La obra de Fuentes nos regaló una idea de la ambición, nos mostró que la vocación no es esconderse del mundo, sino llamarlo y transformarlo. Y aprendí la generosidad, que nunca lograré practicar como lo hizo él.

    RICARDO PIGLIA. Hay que reconocer su interés en escribir sobre sus contemporáneos. Recuerdo muy bien la impresión que me produjeron los primeros libros de Carlos Fuentes que llegaron a Buenos Aires. En especial su novela La muerte de Artemio Cruz, y posteriormente una nouvelle excelente, Aura, que para los lectores argentinos era un relato muy argentino, en la línea de las historias de fantasmas de José Bianco. Y también recuerdo con admiración los cuentos de su libro Cantar de ciegos. Después, su obra se hizo demasiado prolifica y ya no pude seguirle el rastro. Fue un generoso lector de la literatura en lengua castellana y más alla de las diferencias hay que reconocer su interés en escribir sobre sus contemporáneos (lo que no es habitual entre los escritores). Fuentes concentró en muchos sentidos la imagen clásica del escritor latinoamericano de la que nosotros –es decir los escritores de mi generación- nos hemos distanciado siempre con entusiasmo.

  2. 7
  1. “Antagonía” reseñada

    image

    Luis Goytisolo

    Anagrama decidió celebrar los 500 títulos de su colección gris Narrativas Hispánicas con la publicación, en un solo tomo, de una novela ícono de la literatura española antes de la caída de Franco, y de Luis Goytisolo en particular Antagonía.

    La reseña Santos Sanz Villanueva en El Cultural:

    En 1963 penaba Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) en Carabanchel su activismo en el Partido Comunista, del que, por otra parte, y es pertinente recordarlo a efectos artísticos, ya se sentía distanciado. En la cárcel madrileña, castigado además con sanción de aislamiento, trazó el minucioso plan de Antagonía. Allí, “sobre la cara satinada de bastas hojas de papel higiénico”, según explica su alter ego en la ficción, Raúl Ferrer, comenzó una “faraónica” empresa, según el feliz calificativo de Guillermo Carnero, que se dilató hasta entrada la Transición política. Casi 20 años de trabajo se saldaron con un amazónico relato de un millar largo de tupidas páginas en su nueva y definitiva edición.

    Hasta el arranque de Antagonía, Goytisolo nada más había publicado Las afueras y Las mismas palabras, libros emparentados con el realismo social dominante a finales de los 50. Ambos son más que estimables y no merecen el exceso autocrítico del autor con el que ha purgado su contribución a una estética que nunca sintió del todo como suya. Quedan a distancia, sin embargo, de la ambición temática y formal, y de la profundidad teórica con que concibió el nuevo proyecto, una tetralogía diseñada hasta en su menor detalle en las notas carcelarias del autor. La salida del primer libro, Recuento, se demoró hasta 1973 y su sobrecubierta presentaba ya entonces el trazado completo de un ciclo de extraño nombre, Antagonía, y anunciaba los títulos exactos que seguirían: Los verdes de mayo hasta el mar (1976), La cólera de Aquiles (1979) y Teoría del conocimiento (1981).

    Aunque los libros permitieran la lectura independiente, se trataba de una serie unitaria que solo los dos volúmenes de otra edición posterior de 1998 presentan bajo el rótulo englobador, Antagonía. Ahora, por fin, recupera la unidad de fondo en un compacto tomo que propone su lectura seguida como el complejo artefacto que es. El libro unitario recrea la personalidad de un escritor, Raúl Ferrer, aporta consideraciones notables sobre un abanico amplio de asuntos que abarcan lo individual, lo social, lo moral, lo político o lo metafísico con carácter de gran fresco y, en fin, como remate, incluye la obra de dicho escritor, la novela escrita por este, que ocupa el último de los libros.

    Aunque sería lícito sintetizar la trama de Antagonía como la novela de una novela, es mucho más que el ejercicio narrativo culturalista al que tan aficionada fue la anterior centuria. La gran novedad de Goytisolo radica en la lúcida percepción de unas nuevas fronteras del género, al que rescata del convencional planteamiento como stendhaliano espejo a lo largo de un camino. Otro muy distinto será el realismo de la tetralogía. He subrayado desde hace tiempo una idea-fuerza presente ya en Recuento y que también apunta Echevarría en el prólogo de esta edición. La expone con exaltada felicidad Raúl y consiste en superar la copia del mundo para crear una realidad autónoma suficiente por sí misma. La literatura, aclara Raúl, no es juego, sino forja de una realidad iné-dita, la cual se produce gracias al poder fundacional de la palabra. Además -entiende- el proceso de creación permite comprender el mundo a través del propio escritor mientras este se comprende a sí mismo.

    Semejante planteamiento supone un vuelco que entiende la novela como ente distinto de un referente exterior y le otorga una capacidad inusitada de investigar la vida. Como lo hace, en verdad, Antagonía, por medio de una utillería verbal y técnica riquísima, y a través de una pluralidad de perspectivas que incluyen lo ensayístico, el distanciamiento irónico y lo testimonial. Sin que, además, se pierda un sustancial interés por su variada materia anecdótica. No es el ciclo una obra fácil, pero tampoco exige sufrimientos mentales y al lector atento le proporciona el placer intrínseco de los relatos que cuentan cosas. El largo proceso de gestación y la distanciada aparición de los libros han impedido valorar, por otra parte, su extraordinario significado histórico. Por estas circunstancias no se recuerda Antagonía entre los títulos que propiciaron la modernidad de nuestra prosa narrativa. Sin embargo, ocupa un lugar de referencia en la historia de la novela española penúltima, junto a las obras canónicas consabidas, Tiempo de silencio, de Martín-Santos, y Señas de identidad, de Juan Goytisolo. Antagonía, magnífica comedia humana contemporánea capaz de subsumir todo, desde los dilemas existenciales hasta la creación literaria, y uno de los empeños narrativos más ambiciosos y conseguidos de la postguerra, merece figurar entre los hitos novelescos del pasado siglo.

  2. 2
  1. Goytisolo, premio Formentor

    image

    Juan Goytisolo

    Es imposible no recordar el premio Formentor de los años 60, que lo entregaba un famoso hotel en Mallorca. El Premio Formentor, que tiene como antecencedente a galardonados como Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Juan García Hortelano, Jorge Semprún, Saul Bellow y Witold Gombrovicz, cobró el año pasado nueva vida al ganarlo Carlos Fuentes. Ahora, este 2012 le fue entregado hoy a Juan Goytisolo por el conjunto de su obra, que incluye no solo las novelas sino los ensayos.

    Dice la nota en El País:

    Un jurado reunido en México acaba de concederle el Premio Formentor de las Letras al conjunto de su obra. Pocas veces las circunstancias habrán subrayado tan claramente el carácter extraterritorial –y casi intempestivo- de un escritor.

    Presidido por Carlos Fuentes, ganador de la edición del año pasado, y formado por los escritores Sergio Ramírez, Bárbara Jacobs, Julián Ríos, Basilio Baltasar, Jorge Volpi y Patricio Pron, el jurado ha premiado a Goytisolo “por la renovación estilística y por la maestría de su incomparable dominio expresivo”. También ha incidido en su “independencia de criterio” y en su labor como “interlocutor entre la cultura europea y la cultura islámica como intelectual que ha ayudado a modelar la conciencia de un Mediterráneo agitado por numerosos conflictos pero fundado sobre el patrimonio común de judíos, moros y cristianos”.

    El Formentor -que se suma a premios como el Octavio Paz (2002), el Juan Rulfo (2004) o Nacional de las Letras Españolas (2008)- reconoce tanto la obra narrativa de Juan Goytisolo –que incluye clásicos contemporáneos como Señas de identidad o Makbara- como su trabajo ensayístico –de Contracorrientes a Crónicas sarracinas- . Una y otro son fruto del inconformismo de su autor: respecto a su propia obra y respecto a una lectura unívoca de la tradición española marcada artificialmente por la pureza de sangre. “Cada cual debe buscar su camino. Desconfío mucho de las clasificaciones de los profesores, de las generaciones. Cada escritor es una anomalía. Alguna vez me han dicho que era un escritor raro y siempre pienso que Cervantes se define a sí mismo como raro inventor. La literatura es el dominio de lo raro. Un creador ha de ser consciente de que hace algo nuevo. Si no, no merece la pena escribir. Aunque te arriesgues a la incomprensión”, declaró el escritor a este periódico cuando en 2008 se publicó su, hasta ahora, última novela El exiliado de aquí y allá (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, el sello en el que se están publicando también sus obras completas).

    (…)

    Esa trayectoria es la que acaba de reconocer el jurado del Premio Formentor, un galardón que el año pasado renació con el nombre del galardón que en 1961 impulsó la editorial española Seix Barral con la colaboración de una decena de sellos extranjeros. Aquella distinción tenía dos modalidades: el Prix International de Littérature y el Premio Formentor. Uno reconocía a un autor de resonancia mundial: Beckett y Borges abrieron un palmarés que luego engrosarían Saul Bellow y Witold Gombrowicz . El otro se concedía a una novela presentada por alguno de los editores convocantes y luego era publicada por todos los demás. Fue el caso de Juan García Hortelano o Jorge Semprún.

  2. 7
  1. Juan Goytisolo y el espejo generacional

    image

    Juan Goytisolo

    Un texto extraordinario es el que aparece en Revista Ñ, y también apareció en el diario El País, escrito por Juan Goytisolo acerca del relevo generacional y la vejez literaria (o el literato que envejece). El artículo se titula “El espejismo generacional” y tiene frases tan memorables -en especial para mí, que publiqué hace unos meses la novela Un sueño fugaz, que bien podría tener este texto como colofón- como esta: “El creador, enfrentado a la cercanía de su desaparición física, no rivaliza con nadie”.

    Dice:

    El trayecto de la juventud a la vejez de un escritor, desde la alineación generacional de la primera a la soledad creadora y vital de la última, suele ir acompañado de actitudes autoafirmativas que hacen tabla rasa del pasado inmediato y conducen al parricidio ritual. Todo empieza con nosotros cuando somos jóvenes y, mientras los “abuelos” son vistos a veces con indulgencia, nuestros predecesores no.

    Recuerdo las declaraciones del “ya francés” Julio Cortázar a su regreso de una visita a Buenos Aires tras una larga ausencia. Los escritores de la hornada posterior a la suya lo ignoraban: no había sufrido como ellos los horrores de la dictadura argentina, vivía cómodamente en París y su obra, decían, había dejado de interesarles. Pocos años después de su muerte, las aguas volvieron a su cauce. Lo mismo acaeció con Lezama Lima tras el triunfo de la Revolución. Los poetas jóvenes le negaban el café y el azúcar: era ajeno a las preocupaciones del pueblo y pertenecía al pasado. En un excelente número de República de las Letras consagrado a Antonio Gamoneda y al autor de Paradiso, Antón Arrufat, portavoz de otros autores agrupados en Lunes de Revolución, explica su primitivo alejamiento y posterior comprensión gradual del legado literario del gran escritor.

    El desencuentro generacional se reitera a lo largo del tiempo sin que los nuevos artistas, poetas y escritores, salvo raras excepciones, escarmienten en cabeza ajena. Manuel Azaña escribió sobre el tema unas líneas memorables: “La sangre moza se imagina que el mundo nace de su calor; la sangre amortecida, que con ella descaece la vida. Cada generación se persuade que las desdichas de su edad han corrido de un orto a un ocaso. Cuando echa de menos el brío juvenil, imagínase que concluye y resume en sí una vuelta redonda del tiempo histórico. De tales preocupaciones y falacia el espíritu vigoroso está obligado a emanciparse. Como del localismo geográfico, así está obligada la razón a liberarse del localismo temporal, que corta la duración en círculos intangentes, trazados sobre la edad”.

    (…)

    La empresa de volver a los clásicos, no para imitarlos, sino para reescribirlos, es el mejor modo de asegurar su propia posteridad. Si Picasso se apropió, para desestructurarlos, de Velázquez y Goya, ¿por qué no asumir la invención del Quijote de Borges y reelaborar El hacedor ? Del mismo modo que, gracias a Avellaneda, Cervantes transformó el relato de un personaje enloquecido por sus lecturas en el de un creador enloquecido por los poderes de la literatura, todos podemos recurrir a la biblioteca de Babel a condición de hacerlo con tino y con la conciencia de ser eslabones de una impredecible evolución histórica que no termina en nosotros y a la que nadie puede poner un punto final.

    Si en la década de los veinte del pasado siglo, los formalistas rusos describían la historia del arte y de la literatura como una sucesión dialéctica de forma en la que la forma nueva no surgía para expresar un contenido nuevo sino para reemplazar a otro gastado hasta la trama y caído ya en desuso, las recientes reflexiones de Milan Kundera sobre el asunto afinan dicha formulación: el novelista que aspira a perdurar debe descubrir lo que sus predecesores no han visto ni escrito. No se trata pues de saltar de un tema a otro sino enfocar el mundo y las sociedades e individuos que lo pueblan desde una perspectiva singular e inédita.

    Las generaciones jóvenes que hoy aspiran a ello son a la vez rupturistas respecto al pasado inmediato y conscientes de la necesidad de engarzar con el legado que a sus ojos no ha perdido vigencia. Sin atenerse a los criterios de la consabida crítica al uso –tan dada a ensalzar las obras destinadas al lector perezoso–, algunos autores insumisos a las normas trazadas sintonizan su labor novelesca con las infinitas posibilidades abiertas por el universo virtual creado por la ciencia y las técnicas del nuevo milenio: ese desgarrón, en palabras de Jesús Ferrero, “entre los que se educaron bajo el signo de la galaxia Gutenberg y los que no”. El desafío al que se enfrentan estos es arduo y estimulante. Arduo, porque toda hermandad basada en percepciones comunes impone al artista el reto de desmarcarse de ella. Estimulante, en la medida en que dicha ruptura implica la fe en una trayectoria a menudo incomprendida y mirada a veces con hostilidad o con sospecha.

    (…)

    La distancia del mundo que concede la vejez permite ver las cosas de otra manera. Se puede ser un cascarrabias, como lo fueron un puñado de autores insignes, pero alcanzar también una lucidez fruto del reconocimiento de los propios errores y del abandono de todo espíritu de clan y afán de competencia. El creador, enfrentado a la cercanía de su desaparición física, no rivaliza ya con nadie; ve las cosas y su vida a distancia; elude la trampa del espejismo generacional y del “localismo temporal” del que habla Azaña. Sabe que la historia coloca a cada cual en el lugar que le corresponde: al innovador rebelde en el suyo, y a quienes confunden creatividad con éxito de ventas o visibilidad mediática en la plenitud de su nada.

  2. 2
  1. 13 para el Man Booker International Prize 2011

    image

    Juan Goytisolo

    El Man Booker International Prize 2011 ha entregado su lista de finalistas. Son 13 autores, de diversas lenguas, los que optan por este premio que busca honrar la trayectoria de un autor, en cualquier idioma, más que una novela en concreto, y escrita en inglés, como lo hace el premio Booker más conocido. Entre los finalistas, solo uno es de lengua castellana: Juan Goytisolo.

    La lista incluye a:

    • Wang Anyi (China)
    • Juan Goytisolo (Spain)
    • James Kelman (UK)
    • John le Carré (UK)
    • Amin Maalouf (Lebanon)
    • David Malouf (Australia)
    • Dacia Maraini (Italy)
    • Rohinton Mistry (India/Canada)
    • Philip Pullman (UK)
    • Marilynne Robinson (USA)
    • Philip Roth (USA)
    • Su Tong (China)
    • Anne Tyler (USA)
  2. 1
  1. Goytisolo, primeras reacciones

    image

    A Juan Goytisolo lo despertaron con la noticia del premio. Aquí sus primeras reacciones:

    El escritor español Juan Goytisolo, galardonado hoy con el Premio Internacional Don Quijote de la Mancha, aseguró, poco después de que le despertaran de la siesta para anunciárselo, que, aunque no es “un buscapremios”, de éste le “gusta el nombre”.“Me gusta el nombre del premio porque yo, que soy lo más hostil a toda idea de nacionalismo, me considero de nacionalidad cervantina”, dijo a Efe el escritor, que aseguró que cree “más en El Quijote y en las Mil y Una Noches que en la Biblia”. Y, desde luego, más que en los premios, con los que se permite bromear: “No me hacen gran ilusión a mi edad, y además, siempre me los dan en mal momento. ¡Hoy me han avisado mientras dormía la siesta y eso es imperdonable! Pero bueno, se lo podré perdonar…”

    “Lo que me gusta de Cervantes es que era un yo individual frente al clamoroso nosotros de su tiempo”, explicó el autor, Premio Nacional de las Letras en 2008, que señaló que “otra cosa atractiva” del autor manchego es “que es el primer escritor occidental que aplica la receta de la duda”.

  2. 0
  1. Juan Goytisolo, premio Don Quijote

    image

    Juan Goytisolo

    El narrador español Juan Goytisolo ha ganado el Premio Don Quijote a la trayectoria individual. La nota de prensa resalta:

    En la obra del autor de Señas de identidad el jurado ha destacado a alguien que “ha renovado la novela española, prolongado el vigor del pensamiento crítico y sostenido, con su influyente presencia internacional, el diálogo cultural con el mundo árabe”.

    Esta es la tercera vez que se entrega el galardón. Antes lo han recibido Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes. 

  2. 0
X
X
X
X