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Los 21 de GQ

Shakespeare hipster
Aquí está lista de los 21 libros que todo hombre -léase de sexo masculino- del siglo XXI debe leer. Una lista anglófila preparada por la revista GQ. Entre los autores extranjeros destaca el de Roberto Bolaño. Entre las ausencias, la de David Foster Wallace. Los libros están numerados pero no rankeados. Es decir, hay que leer todos si quieres ser un hombres estilo GQ del XXI. La buena noticia: todos están traducidos al castellano. Aquí la lista:
Las correcciones- Jonathan Frazen
La mancha humana- Philip Roth
La carretera- Cormac McCarthy
Dientes blancos- Zadie Smith
La verdadera historia de Kelly Gang- Peter Carey
2666- Roberto Bolaño
Árbol de humo- Denis Johnson
Todo arrasado, todo quemado- Wells Tower
La fortaleza de la soledad- Jonathan Lethem
Pastoralia- George Saunders
Escapada- Alice Munro
Austerlitz- W.G. Sebald
Cloud Atlas- David Mitchell
Gilead- Marilynn Robinson
El arte de la defensa- Chad Harbach
Netherland- Joseph O´Neill
La breve maravillosa vida de Oscar Wao- Junot Díaz
La línea de la belleza- Allan Hollinghurst
Sábado- Ian McEwan
Los pájaros amarillos- Kevin Powers
El buen nombre- Jumpa Lahiri
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Mad Men influye en las librerías

Megan bailándole a Don
El primer capítulo de la quinta temporada de la serie Mad Men se dejó esperar más de un año, pero valió la pena sobre todo por una escena: el espléndido baile de Megan (Jessica Paré) a su avergonzado esposo Don, cantándole “Zou Bisou Bisou”. Desde luego, ya puse esa canción como sonido de mi alerta en el iPhone y la he escuchado mil veces en esta última semana (¿alguien puede quitármela de la cabeza, por favor?)
Manuel Rodríguez Rivero, en su columna “Ìdolos de la cueva” habla del mismo capítulo y resalta, obviamente, la canción. Pero además aporta un dato literario (que me viene bien para poder colocar aquí la canción): los libros que se citan en Mad Men y que son éxito en las librerías.
Dice la nota:
La influencia de la serie se refleja también en los hábitos de lectura y compra de libros. Y no me refiero tan sólo a la poblada nómina de obras que se han publicado sobre o en torno a ella (incluyendo manuales sobre su “filosofía”, o productos aún más oportunistas y conjeturables como la “guía no oficial” de la cocina de Mad Men), sino a las que dicen leer o mencionan de pasada sus personajes. Aquí también funciona un singular mecanismo mimético: las criaturas de ficción se convierten en auténticos prescriptores, como si se trataran de personas reales ungidas con una especie de intangible autoridad. Los hombres y mujeres de Mad Men leen, además de ciertos hitos del canon de la lengua inglesa (el Huckleberry Finn, de Twain, El ruido y la furia, de Faulkner, El amante de Lady Chatterley, de D.H.Lawrence), libros contemporáneos a su propia peripecia de ficción. Desde obras populares como Éxodo (1963), de Leon Uris, o El espía que surgió del frío (1963), de Le Carré, a novelas literarias como El grupo (1963), de Mary McCarthy, o El barco de los locos (1962), de Katherine Anne Porter.
Y ahora, con el permiso de uds, pongo la canción que Megan le canta a Don Draper.