-
El primer número de Traviesa

Mario Bellatin y Edmundo Paz Soldán en chat
Apareció la revista virtual “Traviesa” que, por lo que vemos en el primer número, no será una revista literaria común y corriente. Encontramos una entrevista vía Skype con Horacio Castellanos Moya. También se le pidió a tres escritores (Natalia Moret, Inés Bortagaray y Juan Sebastián Cárdenas) que cuenten un día en sus vidas (el 31 de octubre del 2012 fue el día elegido). Mercedes Cebrián escribe sobre un lugar que le es grato recordar (escogió el museo Victoria and Albert de Londres). En la sección Hallazgos, un autor recupera un libro perdido en su biblioteca. Betina González, la ganadora del premio Tusquets 2012, recuerda Los hermosos años del castigo de Fleur Jaeggy. Además, hay una antología descargable por e-book (3.99 $), curada por Federico Falco en este caso, que tiene cuatro cuentos sobre lo “trucho”. Y finalmente, mi artículo favorito, una especie de reality show donde nos introducimos en los inbox de Edmundo Paz Soldán y Mario Bellatin y descrubrimos una conversación entre ellos sobre varios temas. El más atractivo: las drogas.
Aquí un extracto de la conversación:
Mario Bellatín
23 de octubre, 19:18
Dios santo, tantas cosas para decir que me quedo mudo… Esta noche empiezo… Ahora corro lolo corro..¿cómo estàs?…
Edmundo Paz Soldán
23 de octubre, 19:30
Muy bien, terminando nueva novela. Se llama Iris y dialoga con la ciencia ficción. Es una novela de guerra, sobre las aventuras imperiales post-11 de septiembre. Una distopía. También es sobre nuestra relación con las drogas. Si no puedo explicarla mejor es porque todavía la estoy escribiendo. Aunque quizás después lo mejor sea no explicarla. ¿Y a ti cómo te fue con el musical?
Mario Bellatín
21 de noviembre, 20:12
Creo querido edmundo que nuestra relación con las drogas va a variar hasta el punto de no existir. Al dejar de llamar drogas a las drogas dejarán de estar presentes de la manera como lo están actualmente. He notado que en los Diez Mandamientos no hay nada relacionado a ellas. Quizá por eso muchos de los dealers realizan su trabajo en sus casas, delante de sus familias… Allí no está el crimen de ninguna manera… Aparte, me parecen las drogas aburridas a pesar de estar prohibidas, imagínate si además se les quitara esa aura, sería estoy seguro la manera más efectiva para que la gente deje de consumirlas. Lo que sucede -y es desesperante- es que no te llevan a ningún lugar. No son un espacio de construcción. Caen siempre dentro de su misma no continuación, y yo ya he desechado de mi vida todo aquello que no sirva para construir algo. Casi todo debe contar algo que esté más allá de lo que está contando, y las drogas suelen ser lo que son. Ni más ni menos. Precisamente la primera frase del libro que hago ahora comienza con la frase de que Berlín es la ciudad más interesante para consumir LSD. Recuerdo cierta noche de luna, cómo iba viendo pasar las nubes y cómo a través de ese espectáculo iba narrando a mis compañeros de vuelo una biografía. La de aquel personaje cuya vida brillaba cuando la luna se mostraba descubierta, y que sufría tragedias extremas cuando era anulada por la bruma. En otra ocasión descubrimos lo interesante que puede ser la pecera que se mostraban desde una toma estática que duraba varias horas seguidas. Cada uno de los peces tenía un nombre definido, y cada uno protagonizaba una serie de historias que solamente nosotros éramos capaces de estructurar….¿ sigues en Bolivia? Es peligroso quedarse mucho tiempo en un país semejante, porque cuenta con una serie de mecanismos para hacerte creer que eres de allí, y que olvides el resto del mundo….
-
Natalia Moret por todo lo alto

Natalia Moret
A mitad de año, la revista Ñ ha hecho una encuesta entre editores, críticos y escritores sobre cuál es el mejor libro de ficción publicado en Argentina durante este semestre. La novela que ha tenido mayor cantidad de menciones es, ni más ni menos, que ese thriller de Natalia Moret llamado Un publicista en apuros. Enorme justicia para un libro estupendo que Natalia presentó en la Feria de Trujillo a principios de este año. Le dije, entonces, que empezar su internacionalización por Perú le traería suerte. Y sin duda así ha sido.
Dice la nota:
La consigna de esta consulta, muy simple, fue elegir un libro de ficción argentino publicado en esta primera mitad del año 2012. Los destinatarios de la pregunta fueron escritores, críticos y editores jóvenes (el corte, arbitrario como siempre, fue entre aquellos que conforman el universo de los ‘sub-40’). Más que un sondeo con pretensiones exhaustivas y de largo alcance sobre el estado del campo literario argentino, la intención –más modesta– era ver cómo se trazaba un mapa de las afinidades electivas (que siempre son, también, elecciones afectivas) entre buena parte de los narradores y productores culturales jóvenes que, ya cruzando la frontera simbólica, determinante y peligrosa de los treinta años, acceden con fuerza y por distintas vías a la publicación y circulación editorial de sus obras. La que sigue es, entonces, una serie de notas sobre lo que las respuestas a esa consulta puede decirnos sobre las preferencias, los estados de la imaginación literaria, las formas de circulación y renovación generacional en un sector dinámico y heterogéneo del campo literario argentino. Tentativas alimentadas con el insumo del cruce de las preferencias de los propios protagonistas que no pretenden ser más que una foto instantánea (movida, tal vez; fuera de foco, seguramente) de un estado de las elecciones literarias que se entrecruzan aquí y ahora.
Empecemos por los libros de ficción más mencionados entre los consultados. Entre ellos están Can solar de Carlos Godoy (17 grises), Un publicista en apuros de Natalia Moret (Mondadori), La última de César Aira de Ariel Idez (Pánico el pánico), y El viento que arrasa de Selva Almada (Mardulce). Estos libros reunieron, individualmente, buena parte de las menciones. Pero el dato más saliente es la dispersión de las elecciones, no ya la ausencia de una unanimidad o de un consenso fuerte edificado en torno a una o dos obras, sino más bien un panorama dominado por una galaxia de títulos disímiles y con pocos puntos de contacto. Así, junto a estos títulos también fueron mencionados muchos otros autores que dibujan la geografía compleja y movil de una escena en construcción permanente, de la cual en buena medida son responsables las editoriales independientes. Vayamos de a uno repasando los títulos que se hicieron con las menciones suficientes como para despegarse –por muy poco– del resto.
Por otra parte, no pueden dejar de leer el texto de Luis Chitarroni: Las figuras de la literatura argentina del siglo XXI. Me viene muy bien el recuento ahora que voy a Argentina por una semana. Buscaré esos autores en Eterna Cadencia, desde luego.
-
Una recomendación desde Ucrania

Juan Pablo Varsky
Llevar un libro a un vuelo, sobre todo a un vuelo intercontinental, es un riesgo y una decisión que no se puede tomar apurado. Juan Pablo Varsky, uno de los mejores periodistas deportivos que conozco y que admiro, ha ido a Ucrania para comentar las semifinales y la semifinal de la Euro2012. ¿Y qué libro se llevó? Un publicista en apuros, de Natalia Moret. Lo descubrí hoy en Twitter.

Una recomendación de un hombre culto e inteligente, además de excelente futbolero, como Juan Pablo Varsky para mí vale más que muchas reseñas. ¡Felicitaciones, Natalia!
-
El policial de Moret

Natalia Moret
Como “Catarsis paranoica” califica Carolina Esses, en su reseña para la Revista Ñ de Clarín, la novela Un publicista en apuros de Natalia Moret, publicada en Argentina por Mondadori. La novela de Natalia ha conseguido estupendas reseñas tanto virtuales como impresas, y está en la lista de las más vendidas de Eterna Cadencia; un triunfo que la Cámara Peruana del Libro puede celebrar como propio, si se le antoja, por haber tenido el buen ojo de apostar por ella y traerla a presentar su libro a Trujillo aun antes de que fuera presentado en Buenos Aires. Cosas del destino. Al igual que Edmundo Paz Soldán, la internacionalización de Natalia (que no tengo dudas de que conseguirá) empezó por Perú, aunque los muchachos de Mérida digan lo contrario. ¡Bravo!
Dice la reseña:
No en vano en algún momento de la novela –por supuesto: no diré cuál– habrá un casero que se llamará Cervantes. Y una biblioteca con Hammet, Chandler y Le Carré. Es que desde el vamos la novela de género –el policial, la novela rosa, la ciencia ficción, la novela de caballería, claro– corre con ventaja: encierra su propio verosímil. Y seguirá a la delantera, sobre todo ahora que hemos perdido lo poco que nos quedaba de ingenuidad y que no sólo hace rato que no le creemos al realismo –ahí están los norteamericanos con Franzen a la cabeza esquivando las balas de la crítica– sino que también nos cansa el alarde de procedimiento. En esta especie de Apocalipsis crítico o narrativo, qué bueno encontrarse con Un publicista en apuros .
“El único enigma que proponen –y nunca resuelven– las novelas de la serie negra es el de las relaciones capitalistas”, decía Ricardo Piglia en Crítica y ficción . Por eso Javier Franco, el protagonista de esta primera novela de Natalia Moret, es publicista. ¿Qué mejor detective que alguien acostumbrado a moverse dentro de los ardides del sistema y utilizar con cinismo sus eslóganes? ¿Policial negro, entonces? En parte. Porque, además del trabajo con el género –que en un muy buen momento gira hacia el western– lo que más gratamente sorprende es el narrador. Digo “gratamente” y quisiera corregirme, jamás en la vida, Javier Franco –cocainómano, paranoico, adicto al gin tonic con Bombay, un hombre que no le hace asco a nada si hay unos buenos fajos de dólares de por medio– lo diría así. Moret logra algo fundamental: construye un personaje cuya conciencia se sobreimprime a la del lector. Utiliza la segunda persona: de a ratos es Javier Franco que se habla a sí mismo y de a ratos apela a un lector que mientras intenta desentrañar el enigma no puede dejar de ver el mundo desde la incorrección del narrador. Nos reímos con él. Hacemos catarsis con él frente a tanta supuesta corrección política. Nos sumergimos en un mundo que se nos presenta crudo, tremendo, visceral –la esfera del mal es la razón de ser del género y a esto Moret sí se ciñe– pero también superficial en extremo: es siempre una realidad paranoica, mediada por las rayas y rayas que el narrador consume a diario, por un sistema que todo lo licua. ¿Lo golpean, lo denigran, se encuentra en situaciones que dejarían hecho pedazos al más fuerte de los mortales? Javier Franco sale machacado sí –tiene un círculo violeta alrededor del ojo– pero intacto. Conocemos la metáfora del detective como lector, ese que lee toda trama como si escondiera un oscuro enigma, típico del policial. Aunque el narrador se defina como un buen lector, no le apliquemos esta lógica. La novela se sostiene por encima de este procedimiento. Hay acción, hay personajes, hay diálogos brillantes, hay amor, hay sexo, hay… maldad. Y mientras esperamos leer más Javier Franco hagámosle caso: leamos como él una, dos, tres veces, Espera a la primavera, Bandini, de John Fante.
-
Natalia Moret reseñada

Natalia Moret.
El libro de Natalia Moret, Un publicista en apuros (Mondadori), que se presentó en la I Feria Internacional de Trujillo, ha empezado a recibir la atención de la crítica en Argentina. En la revista El Guardián, aparece una entrevista de Daniela Pasik titulada “El policial es un asunto de mujeres bravas”. También aparece una entrevista en Telam, donde Moret declara: “La plata es el valor aparente que envuelve a la historia, pero no es real, porque, finalmente, es casi una novela de amor: el personaje se libera de esa falsa verdad y obtiene algo de aire”. Y finalmente, sin contar las diversas reseñas aparecidas en blogs, el fin de semana apareció una elogiosa reseña en Radar Libros escrita por Luciana de Mello.
Dice la reseña:
Si el tan odiado y adorado barrio de Palermo fuera hoy la víctima de una horda enfermiza de lunáticos que le prenden fuego a sus templos, estaríamos asistiendo al espectáculo socio-cultural (a la instalación, bah) más interesante de los últimos tiempos. Esto sucede en Un publicista en apuros y así es como lo observa el cínico de Javier Franco, su narrador personaje, mientras aúlla revelaciones que se le suceden en la cabeza una detrás de la otra, y a la misma velocidad con la que su vida se arroja desde el rascacielos del publicista exitoso. Una historia de derrumbes, una novela negra de amor escrita con una mirada inteligente y mucho oído, pero sobre todo desde el razonamiento de esa clase social que tiene mucha plata, se propone hacer más, la consigue, y se aburre tanto que es capaz de matar por amor. Porque el amor es más fuerte. También para los chicos ricos.
Javier Franco es un publicista exitoso de treinta años educado en los mejores colegios, propietario de un ph en Palermo y adicto a la cocaína. Además de tener una novia joven, contactada y hermosa, una agencia top tapizada de macs y empleados que se camuflan entre sus superficies libres de porosidad, el mundo de Javier Franco tiene una grieta. Acaba de contraer una deuda producto de una traición, producto de su ex amante, producto de su infidelidad endémica y así van multiplicándose las complicaciones en su vida y en su cabeza, mientras se teje una trama con escenas tarantinescas y diálogos tan desopilantes como descarnados.
(…)
Porque la pregunta que se plantea frente a esta novela desde el principio es: ¿cómo se va a sostener esta voz canchera hasta el hartazgo durante tantas páginas? La respuesta está en la trama. Natalia Moret, que además de escritora es guionista, logra construir en esta novela una trama a la talla de las buenas series norteamericanas, pero emplazada en Buenos Aires 2012. Una ciudad mapeada geográfica y sociológicamente entre Palermo, San Telmo, San Isidro, La Boca, Berazategui y Constitución. En los tres primeros barrios se consigue buena comida, reuniones de trabajo y mujeres atiborradas de dinero, sexo y traición. En los otros tres barrios el paneo es más lumpen, ahí sólo se viaja a conseguir droga, o tras la pista de algún criminal que, cual secuestrador express, obliga a la gente bien a salirse del corto radio de circunferencia en el que se desarrollan sus vidas. Entonces el protagonista se disfraza de pobre, toma un colectivo y camina las calles del lejano oeste del conurbano porteño, donde además de colgar sus zapatillas del cableado de la luz también se pelea a las piñas por una chica –capítulo homenaje narrado como una traducción al español de un típico western yanqui–, Moret se da lujos y sabe cómo sostenerlos. Hace este tipo de homenaje al western, filtra análisis políticos y sociológicos en medio del discurrir mental del narrador, trama una historia que podría ser un policial, pero que entraría mejor dentro del género de novela negra aunque sin embargo, el final de la historia termina por proponer que ésta se trata de una historia de amor. Eso sí, bien cargada de tiros.
Un publicista en apuros es una buena novela de estos tiempos, con un manejo de los diálogos que sabe cómo explotar la fricción humorística en las situaciones más tensas. Es una primera novela y están todas las cartas jugadas. Moret sale a matar o morir y gana, eso queda bien demostrado en Un publicista en apuros, por prepotencia de trabajo y una escritura inteligente que se piensa a sí misma mientras avanza, rascando con la punta de la uña la pintura saltada de la pared del vecino.
-
Los hombres que bailan no son tan duros

Natalia Moret en Trujillo
“Una novela sobre publicidad, crimen y castigo” dice Enrique Planas sobre la novela Un publicista en apuros (Mondadori) de la argentina Natalia Moret, a la que considera mas cercana a Dostoievski que a las novelas cínicas contemporáneas. La historia de Javier, el publicista agobiados por perseguidores invisibles (pero que al final existen, como si su paranoia los materializara) es la de un escéptico acosado por la mala suerte y las deudas -en la línea de los personajes de Dostoievski, Cioran, de Chandler, de Fante- pero también la de un hombre enamorado, escrita con gran sentido del humor, mezclando géneros literarios (western, policial, sucia, negra, paródica) con reflexiones intimistas y una mirada escrutadora (de socióloga pero también de humorista) sobre Buenos Aires. Un juego de traiciones, traicionados y hombres duros (por su rudeza y porque andan todo el día jalando coca) que, al final, no son tan duros. Pero sobre todo es una novela tremendamente divertida.
Gracias a la Cámara de Libro, Natalia Moret presentó su novela antes incluso que en Buenos Aires, en la Feria Internacional de Trujillo, y ya hay algunos ejemplares en Lima. La recomiendo mucho.
Aquí la entrevista de Enrique Planas hoy en El Comercio.Dice:
En su primera novela, Moret (Buenos Aires 1978) se siente cómoda al ubicarse en el papel del cínico antagonista masculino. “Cuando empecé a pensar el personaje era una mujer con la misma profesión, problemas similares y una psicología bastante parecida”, nos dice. Sin embargo, Moret no encontraba su voz y sentía que su biografía empezaba a evidenciarse en el libro. “Nunca me gustó exponerme en lo que escribo. Decidí probar y narrar desde la voz de un hombre para tomar distancia de la historia. El proceso de escritura fue muy liberador”, explica.
Para Moret, una voz masculina sintonizaba más con su proyecto de novela policial. Un género que se desarrolla en el espacio de lo público, del poder y la corrupción. “Obviamente las mujeres son importantes en la novela negra, pero tienen otro lugar, más intrigante. Son las armas angelicales del demonio”, dice.
La profesión de socióloga de la autora es evidente en toda la trama: Moret investiga profundamente en las relaciones de poder más cotidianas de la clase alta porteña. “Cuando el protagonista empezó a crecer, entendí que tenía una mirada paródicamente sociológica de ver el mundo, el cual divide en extrañas tipologías, en las que el dinero atraviesa todos los ámbitos”.
En su novela, un publicista reproduce la cadena de consumo de una sociedad corrupta, mientras ese mismo sistema termina consumiéndolo. “Muchos creativos publicitarios son gente brillante, con una mirada muy original del mundo, pero aplicada a la reproducción alienante del consumo. Para mi novela, pensaba que una persona así no podía mirar el mundo con romanticismo. Un publicista es alguien que entiende que el sistema es una farsa. Cree que el capitalismo es lo máximo, pero reconoce a la vez su crueldad y perversión”, afirma la autora.
En el retrato crudo y por momentos brutal que ofrece Natalia Moret de la ciudad de Buenos Aires se aprecia una preocupación moral más cercana a las novelas de Dostoievski que a las más cínicas novelas contemporáneas. De hecho, la novela “Crimen y castigo” forma parte de las preocupaciones del atribulado protagonista cuando es sujeto de la culpa.
“No me interesa la reflexión moral burda, pero sí me gusta sentir que mi opinión aparece en el mundo que cuento. En esa mirada siempre habrá una perspectiva moral. No me interesa una historia simplemente descriptiva en la que el protagonista parece ausente de la historia. Hay libros que pueden lucir muy buena prosa, pero si no me conmueven me interesan menos”, añade Moret.
-
La Feria Internacional del Libro de Trujillo

Plazuela El Recreo, antes de que se arme la Feria Internacional del Libro.
Luego de un viaje reprogramado, al fin me encuentro en Trujillo para participar de la Feria Internacional del Libro que organiza la Cámara Peruana del Libro. Las actividades que realizo empiezan hoy en La Plazuela El Recreo y el Auditorio José Watanabe.
Aquí el itinerario:
SABADO 10
4:00 pm Moderaré la Mesa Redonda Nueva Narrativa Latinoamericana con la participación de Natalia Moret (Argentina), Juan David Correa (Colombia) e Irma del Águila (Perú)
8:00 pm Presentaré mi libro Un sueño fugaz (Anagrama)
DOMINGO 11
6:00 pm Presentaré el libro de la escritora argentina Natalia Moret, Un periodista en apuros (Mondadori)
-
Empieza Feria Internacional de Trujillo

Feria del libro de Trujillo
Mañana jueves empieza la Primera Feria Internacional del Libro de Trujillo. Lectores y calor reunidos en la plazuela El Recreo. Invitados internacionales, como las argentinas Natalia Moret (a quien presentaré dentro de dos fines de semana) y Mariana Enríquez, y autores peruanos como Alonso Cueto, Antonio Cisneros, Oswaldo Reynoso, Arturo Corcuera, Oscar Colchado, Oscar Pita Grandi, Gustavo Rodríguez, entre otros. Además, un homenaje al poeta José Watanabe.
Dice la nota:
La Feria Internacional de Libro de Trujillo, en su primera edición, brindará a lo largo de 12 días más de 50,000 títulos de libros originales de variados géneros, informó hoy la Cámara Peruana del Libro.
Indicó que el público asistente al Festival que se inicia el 1 de marzo y concluye el 12 del mismo mes, podrá pasear por 2,500 metros cuadrados de la plazuela El Recreo, donde alrededor de 40 stands expondrán lo mejor de la producción editorial nacional e internacional, a precios sumamente accesibles.
Detalló que la programación cultural, preparada especialmente para estos días de feria, cuenta con más de 152 actividades culturales y artísticas, entre presentaciones de libros, recitales de poesía, homenajes, conferencias, espectáculos y actividades infantiles de fomento de lectura.
Además habrá exposiciones y ciclos de cine internacional, que tendrán como escenario el auditorio José Watanabe Varas –en homenaje al fallecido poeta oriundo de Laredo–, la sala infantil y de talleres, la sala de cine y el área de exposiciones, añadió.
La Cámara Peruana del Libro dijo que junto con la municipalidad provincial de Trujillo, organiza este importante evento que busca convertir a la Ciudad de la Eterna Primavera en el eje de la cultura y las letras de la zona norte del país.
Asimismo, la actividad principal gira en torno a un escritor homenajeado, que en esta oportunidad será el poeta, narrador y dramaturgo Jorge Díaz Herrera.
De igual modo, aseveró, que para promover el intercambio cultural y comercial en la región latinoamericana, se contará con la presencia de prestigiosos escritores internacionales, entre ellos los colombianos: la poeta Lucía Estrada, premio de poesía Ciudad de Medellín 2005, y el editor, escritor y periodista Juan David Correa.
También estará al ecuatoriano Eduardo Varas, seleccionado como uno de los “25 secretos mejor guardados de América Latina” para la FIL Guadalajara 2011; las escritoras argentinas Mariana Enríquez y Natalia Moret.
Por otro lado, se harán presentes las personalidades más importantes del país en el ámbito literario como el reconocido poeta Antonio Cisneros, los destacados novelistas Alonso Cueto, Oswaldo Reynoso, Iván Thays, y Jorge Eslava.
Además de Irma del Águila, III Premio de Novela Breve Cámara Peruana del Libro; Gustavo Rodríguez, quien presentará su novela Cocinero en su tinta; el periodista y escritor Beto Ortiz, quien presentará su último libro, Mario Vargas Llosa, el inconquistable; al igual que Alfredo Pita, quien viene desde París, ciudad donde radica, para presentar su reciente creación literaria, Días de sol y silencio.
La feria prestará un especial énfasis a difundir las creaciones de escritores y talentos de origen norteño como es el caso de Arturo Corcuera, Óscar Colchado, Luis Eduardo García, José Zapata, Tania Guerrero, Denisse Vega, Stan Vega, John Kelvin López, Mauricio Málaga, Alfieri Díaz, entre otros.