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TALLER LITERARIO VIRTUAL.- Ricardo Sumalavia ha convertido su taller virtual en una auténtica aula latinoamericana, en el cual me honra participar.
Se trata de un taller intensivo, durante el mes de agosto, que según la nota de prensa: “tiene como objetivos presentar y desarrollar los elementos fundamentales en la escritura de cuento y novela. Los escritores invitados, Edmundo Paz Soldán, Andrea Jefatanovic, Iván Thays y Alejandro Zambra, impartirán charlas sobre temas como la Verosimilitud, el Estilo literario, Erotismo y violencia en la narración, Personajes y estructuras narrativas, etc.”
Puede informarse visitando los distintos apartados de la página web La Cueva o escribir directamente a lacuevatallerliterario@hotmail.fr
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Paz Soldán y Roncagliolo, lo que se viene

Máquina rotativa de impresión
Dos libros en proyecto, dos libros latinoamericanos que se vienen. El primero aparecerá en setiembre y es de Santiago Roncagliolo. Se titula Tan cerca de la vida. El anuncio apareció en una nota de Ñ sobre la posibilidad de escribir, aun hoy, historias románticas. Santiago anuncia:
Al peruano Santiago Roncagliolo, autor de Abril Rojo, le resulta complicado escribir una auténtica historia de amor y acepta su miedo –una marca de época– a caer en las redes de sentimentalismo y la cursilería. El resultado es la novela que publicará en septiembre: Tan Cerca de la Vida. Allí, combina dos géneros literarios: romance y terror. “La gente le tiene miedo al amor y a ser cursi y eso no pasaba antes. En esta sociedad individualista e independiente es más fácil tener sexo que comunicarte con alguien, por eso la única forma de contar una historia de amor es contando una historia de terror”, dice entre risas. Para el escritor, los elementos vitales de novela romántica son: “mucho sexo y soledad”.
El segundo es Edmundo Paz Soldán, quien estuvo en Lima presentando su novela Los vivos y los muertos, y aprovechó una entrevista en el diario Expreso para adelantar el libro que se viene. Aun no hay fecha definida, pero sí título: Norte. Dice:
Escribo mucho sobre la Bolivia actual, principalmente crónicas, columnas de opinión y reportajes, pero no ficción. De momento vengo escribiendo una nueva novela…Se titula “Norte” y retrata los problemas fronterizos entre EE UU y México. Es una novela de largo aliento, que retrata ochenta años de conflictos y que tiene numerosos personajes y espacios geográficos. Es una novela ambiciosa, que espero poder publicar en menos de un año.
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“Más que la mentalidad del detective, me interesa la mentalidad del psicópata”

Edmundo Paz Soldán. Foto: Daniel Mordzinski
Edmundo Paz Soldán está en Lima y presentará una novela suya, Los vivos y los muertos (Alfaguara), publicada ya hace algunos años. Una novela distinta en su trayectoria, y posiblemente el inicio de una nueva línea narrativa, que se sitúa por primera vez en el territorio norteamericano, sin mayores referentes en América Latina. Una novela con muertos, pero difícilmente catalogable como thriller o policial, es decir en un género específico. Una novela sobre la realidad, más bien, donde las masacres estudiantiles son tristemente corrientes.
El sábado se presenta la novela y hoy lo entrevistan en Perú21. Respecto a su novela, Paz Soldán ha dicho:
En mi última novela ha vuelto la violencia, pero sin llegar al policial. Más que la mentalidad del detective, me interesa la mentalidad del psicópata. Y sí, el morbo ha vuelto muchos años después (risas). Lo que me ha quedado del policial son el suspenso, los ganchos. Cada vez que termino un capítulo me preocupo por dejar un gancho para que el lector siga leyendo. (…) La felicidad es más difícil de narrar que los dramas y las tragedias. Para escribir, uno necesita un conflicto, y este nace de los sentimientos encontrados, de un desacuerdo con el mundo. Y lo que me atrajo de la historia de mi última novela fue el exceso de tragedia, el estallido de violencia irracional, que, lamentablemente, ya es parte de la vida cotidiana de EE.UU.
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Lo que me compro el jueves

John Wray y carátula de su novela
¿Qué es lo primero que me voy a comprar en la FIL Lima 2010? Por recomendación expresa, y muy entusiasta, de Edmundo Paz Soldán (quien está en Lima dictando un curso en el CCPUCP), apenas pague mis dos soles iré directamente al stand de Océano en la FIL y conseguiré Lowboy, la novela de John Wray, traducida por Anagrama.
Me asegura Edmundo que no estamos ante otro Holden Caufeld. Ojalá, por dios. Con uno es suficiente.
Esta reseña de Jordi Coraminas i Julia apareció en La Revista de Letras.
A mediados de los años noventa se puso de moda lo alternativo, término multiusos con muchos cajones. Macaulay Culkin y Kids, bandas musicales de vida efímera y filmes de bajo coste que centraban su mirada en adolescentes desamparados, víctimas de las drogas y la incomprensión paterna. Sexo, drogas y rock and roll. El tema se nutría a nivel narrativo de varios ingredientes que pasaron a formar parte del largo elenco de tópicos cansinos que tanto gustan a los medios de comunicación y a los jurados de los festivales. Chicos con problemas mentales, no lugares y una resolución familiar si se daba el happy end o un final dramático y de impacto en caso de querer ser radical a ultranza.
Mientras escribo este artículo tengo “in mente” Juno, hermoso y divertido filme que quizá fue el epígono de esta tendencia en el séptimo arte. El lector habrá pensado otros ejemplos de este fenómeno cultural de rápida asimilación y fácil olvido, ideal para charlar en los bares e impresionar al amigo que no está a la última, víctima propiciatoria de egos demasiado resabiados, conformistas posmodernos que por seguir la tendencia creen atesorar cultura.
Lo alternativo sigue siendo efectivo y sobrevive bajo su capa indie pese a ser Mainstream de la A a la Z, a la acera verdadera pim pom fuera, la vaca lechera. Mi crítica a su estatus no implica un desdén absoluto, pues en la homologación también hallamos propuestas de cierta calidad. Lowboy, tercera novela del neoyorkino John Wray, es un artefacto notable por la sagacidad que demuestra su autor en el arte de la escritura. A veces tener tablas y demostrarlas en trescientas páginas no es suficiente para pasar el examen.
Una de las premisas de toda obra alternativa es jugar con los géneros para intentar crear una forma nueva que sorprenda y nos haga ver cuan inteligente es el narrador. Wray lo es, pero todo lo que expone está mascado, es un chicle pudriéndose en el pupitre de cualquier instituto occidental.
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Anotación en un cuaderno Moleskine
festivSábado 8. 12.49 pm. Moleskine de Edmundo Paz Soldán.
Mesa Redonda sobre Mujer y Literatura.
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¿Qué margen?

Foto: Iván Thays
En una Mesa Redonda (en Puerto Rico las mesas redondas son realmente redondas y con un no sé qué de informal muy chic) donde es difícil sacarle el micrófono de Paco Ignacio Taibo II (cigarrillo en mano, nada chic), se discutió sobre Literatura y Márgenes, escribir desde la periferia. Una mesa capital para entender la literatura latinoamericana actual y para dividir el encuentro en dos mundos, dos generaciones o dos maneras de enfrentar la escurridiza realidad (aunque Caparrós no esté de acuerdo con el adjetivo). Opiniones de fuego cruzado, donde cada uno intento ubicarse lo más cerca del cielo sin perderse las bondades del infierno.
La chilena Malú Urriola, al final, resultó la más marginal de las marginales, sin duda, al confesar que escribe poesía. Argumento irrebatible que ella matiza diciendo que entre las margen y la periferia prefiere ubicarse en el medio. El portugués José Luis Peixoto se quejó de que, como brasileño, no tiene un lugar fijo en el mundo literario. No lo invitan como caribeño ni como latinoamericano ni como hispanoamericano y, encima, habla portuñol. La twittera mexicana Cristina Rivera Garza, quien vive en la periferia, y no solo literariamente (vive en California), dice que la frontera ya no es un lugar sino un espacio virtual. No se habla de libros sino de escritura. Paco Ignacio Taibo, más prosaico, declaró que no podía hablar mal de los editores, los culpables de la marginación porque “los escritores no le importamos a nadie”. El infotografiable José Ovejero pateó el tablero al decir que estaba harto de que en las mesas de escritores se hablase siempre de editores y dijo sentirse muy feliz navegando entre las márgenes literarias donde viven los escritores que viven en libertad. Coincidió con ella la ecuatoriana Gabriela Aleman, feliz de escribir desde un país casi borrado del mapa literario con absoluta libertad.
Edmundo Paz Soldán dio una vuelta de tuerca interesante al hablar de otras fronteras literarias, es decir la frontera de los géneros. “Yo quiero escribir una novela de ciencia ficción” anunció y habló del gran modelo latinoamericano de novela de ciencia ficción que es Los Pichiciegos de Fogwill. Un paso de avanzada de un autor como Paz Soldán que, en medio de tanto folklorismo latinoamericano, usa iPad.
El futuro, señores míos, es la verdadera frontera.
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Un regalo en Puerto Rico

Foto: Iván Thays
Un regalo que cayó del cielo, en las manos de Edmundo Paz Soldán. Un autógrafo de uno de los mejores escritores en cualquier lengua en la actualidad: Peter Stamm. Parco, como es su literatura, pero suficiente para estar feliz. Cuando gane el Premio Nobel verán de qué hablo. O mejor cuando no lo gane, mereciéndolo, como los mejores.
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Edmundo Paz Soldán sobre el Festival de la Palabra 2010

Esperando a Edmundo Paz Soldán. Sillas en Ballaja. Foto: Iván Thays
Esto es lo que dejó Edmundo Paz Soldán en su blog, que llega hoy al filo de la medianoche a San Juan, sobre el Festival de la Palabra 2010.
Tan sólo el año pasado, Mayra Santos hablaba con un grupo de amigos escritores acerca de la necesidad de que Puerto Rico tomara un rol más protagónico en el panorama de la literatura iberoamericana. Puerto Rico podía concebirse como un lugar ideal para el diálogo entre la cultura caribeña en español e inglés, el caribe francófono, la literatura latina en los Estados Unidos, la literatura española y las diversas literaturas latinoamericanas (la que se escribe en español, la que se escribe en portugués, etc). Los que conocemos a Mayra sabemos que no hay distancia entre lo que dice y lo que hace. Así, hoy se inicia en San Juan el Festival de la Palabra, con una clara vocación abarcadora: más de cien autores, entre los que se encuentran Mario Bellatin, Karla Suarez, José Luis Peixoto y Pedro Mairal; más de veinte países representados, de Haiti a Angola, pasando por Venezuela, Portugal y Nicaragua; una impresionante lista de eventos para reflexionar sobre el lugar de la literatura en la sociedad contemporánea. La conferencia magistral estará a cargo del escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez.
Por supuesto, para que se realice un encuentro de esta magnitud se necesita el esfuerzo de muchos. A todos los que han trabajado junto a Mayra, entre ellos el escritor español José Manuel Fajardo, director de programación, y las diversas instituciones que han dado un apoyo económico y logístico, felicidades y mucha suerte. Que este festival se convierta en una cita anual de la cultura iberoamericana.
El viernes 5 por la tarde se llevará a cabo la convocatoria al primer premio de narrativa Las Américas. Habrá una gran sorpresa. Por ahora, mejor no adelantar nada.
A partir de mañana, nos vemos en San Juan.
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Los 9.000 de Dénver

Michael Chabon, junto a Jonathan Franzen, Tom Wolfe y Gore Vidal en un célebre capítulo de “Los Simpson”. Fuente: Boomerang
Edmundo Paz Soldán ha escrito en el diario “La Tercera”, y republicado en su blog en El Boomeran(g), una crónica sobre su vista a Dénver para participar del elefantéasico Congreso de la Asociación de Programas de Escritura Creativa (AWP) en los Estados Unidos. Más de 400 ponencias y 9,000 inscritos es la suma que muestra el interés que el aprendizaje literario despierta en Estados Unidos. Pero ¿qué es lo que se busca? ¿El Dorado literario dónde está? ¿Dinero, fortuna, éxito, celebridad, o simplemente una carátula rectangular impresoa con tu nombre y que justifica todo? La pregunta obvia, anuncia Paz Soldán, insistió sobre si es posible enseñar a escribir:
En Denver hubo lugar para todo, excepto para el viejo debate acerca de si es posible enseñar a escribir. En el centro de convenciones estaban los fanáticos, los fundamentalistas de la escritura creativa. Los que señalan orgullosos que de esos talleres han salido Lorrie Moore, Junot Diaz, Daniel Alarcón. La larga marcha para convertir la concepción decimonónica de la literatura como fruto de la inspiración romántica (“las musas”) en un oficio que puede aprenderse ha llegado a esto: los programas de escritura creativa son criticados por banalizar la vocación artística, por domesticar la originalidad en un estilo manso y homogéneo, pero en la práctica parecen imprescindibles. Aquí se conoce a agentes y editores, se crea la red de amigos escritores que leerán los manuscritos. De vez en cuando aparece un talento salvaje de la nada, pero lo cierto es que en los Estados Unidos casi todas las vocaciones literarias desembocan en estos programas. Y si la mayoría no llega a publicar jamás o a ser conocida por el gran público, quizás eso no sea nada malo sino, simplemente, una ley de la vida. Los programas no hacen más que reafirmar que para que aparezca un George Saunders o un Jonathan Safran Foer se necesitan diez mil vocaciones literarias.