Blog de noticias literarias. Dirigido por Iván Thays.

Try Persona Pro
X
  1. Un festival literario en Brooklyn

    Brooklyn se convierte en el centro de la nueva narrativa norteamericana. Una festival literario que empezó el 22 de setiembre tiene como referentes a Nichole Krauss y Jhumpa Lahiri. Entre los latinoamericanos participaron Patricio Pron y Juan Gabriel Vásquez. La nota en El País es de Andrea Aguilar.  

    Seguir leyendo

  2. 3
  1. El vuelo de la nueva literatura latinoamericana

    Bajo el título “Letras en vuelo libre”, Raquel Garzón comenta en El País la nueva literatura latinoamericana, citando varios nombres de autores de mi generación, que conozco y cuyas obras sigo con atención (algunos de ellos miembros del, para mí, inolvidable Bogotá39).

    Seguir leyendo

  2. 3
  1. Alan Pauls cierra su trilogía

    image

    Alan Pauls

    La trilogía de Alan Paul (compuesta también por Historia del llanto e Historia del pelo) concluye con Historia del dinero. Aún no llega a Lima, así que no sé qué tal será, pero por las críticas y el boca-oreja me parece que es la mejor de las tres partes. Apareció hace unos meses con Anagrama. En ABC Cultura Patricio Pron le hace una reseña.

    Dice:

     Al dinero se lo puede «contar», se lo puede deber, se lo puede prestar; puede desaparecer, circular, esfumarse, «hacerse humo»; con él se puede pagar, jugar; el dinero puede trabajar, se lo puede heredar y «dibujar», uno puede «salvarse» con él, heredarlo y cambiarlo por otro tipo de dinero o «traducirlo» en objetos y, al menos en Argentina, uno puede con él «quedar pagando» y «levantar un muerto». «Historia del dinero», la nueva novela del escritor argentino Alan Pauls (y la última de una trilogía de la que forman parte «Historia del llanto» e «Historia del pelo»), se articula en torno a todas estas opciones narrando una trama que no avanza linealmente sino al hilo de los impulsos, las asociaciones e iluminaciones breves que evocan su existencia y su uso.

    «Historia del dinero» comienza con un niño que asiste al velatorio de un amigo de sus padres, ve a su primer muerto, escucha los murmullos de quienes se preguntan dónde está y qué uso pensaba darle el muerto al maletín con dinero que transportaba a una fábrica paralizada, si este era para sobornar a los sindicalistas amotinados o para financiar su exterminio.

    A la reflexión sobre este uso habitual del dinero en la primera mitad de la década de 1970 en Argentina le sucede otra sobre las sumas exigidas por las organizaciones políticas de la época para la liberación de los empresarios que secuestraban. A partir de ese punto, y a lo largo de un recorrido que incluye un padre que juega, una madre que invierte todo su dinero en la edificación de una casa en la costa uruguaya (en la que dilapida su capital y su matrimonio), la alternancia periódica y catastrófica de inflación y estancamiento de la economía argentina de las décadas de 1980 y 1990, los cambios habituales de la divisa nacional y su coexistencia con la muy perseguida moneda extranjera, las «mesas de dinero» de la época, dos divorcios (de la madre y del hijo), una separación (del hijo), la muerte del padre y varios golpes de suerte, el lector asiste a una representación tragicómica (pero más trágica que cómica, por supuesto) en la que tres personas (un padre, un hijo, una madre) se relacionan entre sí sólo a través del dinero.

    Seguir leyendo

  2. 1
  1. “Rayuela” cumple 50 años

    image

    Rayuela y Cortázar

    La Revista Ñ ha hecho un homenaje a Rayuela por su 50 aniversario. Juan Mendoza recoge algunas declaraciones de autores argentinos. Mariana Enríquez, por ejemplo, dice: “Rayuela es una novela de su época –ese narrador es tan contemporáneo de sí mismo que es difícil aplicarle objeciones de este milenio–. Talita es un personaje que me encanta. Hay párrafos de esa novela de una belleza y una técnica pasmosas. Creo que, en general, a Cortázar se le pega demasiado”. Sobre eso, sobre pegarle demasiado, tenemos una muestra en el artículo que realizó Karina Sáinz Borgo para Marabilias. Y algunos -como Patricio Pron- sí que le pegan.

    Aquí algunas opiniones:

    Rosa Montero. “Leí Rayuela creo que a los 20 años y me fascinó. A los 40 leí algunos fragmentos otra vez. La novela había envejecido bastante. La primera vez me emocionó aunque me irritaron algunas cosas, porque es que es tan machista, La Maga como estereotipo telúrico de lo femenino. De todas maneras, no se puede negar que Cortázar es un cuentista fantástico”.

    Patricio Pron. “Leí Rayuela cuando tenía unos dieciséis o diecisiete años. Sin embargo, lo dejé a las cien o ciento veinte páginas, bastante irritado por la insoportable incapacidad de sus personajes (muy argentina, por cierto) para dejar de tomarse en serio a sí mismos por un instante. Años después, y en varias ocasiones, intenté volver a leer la novela sólo para descubrir que yo seguía siendo el joven lector irritado de entonces y que el libro de Cortázar era el mismo también. Así que ahora lo dejo a quienes aman tomarse en serio a sí mismos y sufren mucho, a los que viajan a París, a los adolescentes que aún no han leído lo suficiente, a los lectores de suplementos sabatinos que creen saber sobre literatura por ello, a los que no saben quién fue Raymond Queneau (que hizo bien lo que Cortázar llevó a cabo tan deficientemente), a los que disfrutan de los filmes de Eliseo Subiela, a los que han conseguido que su adolescencia se extienda hasta donde su inteligencia no ha podido llegar”.

    Seguir leyendo

  2. 13
  1. Andrés Barba, librero

    image

    Andrés Barba

    Una experiencia original de la librería Tipos Infames que debería replicarse en algunas librerías de Lima y todo América Latina. Escritores como libreros. ¿Será que un escritor es también un buen librero? Andrés Barba es el invitado de esta semana. Antes estuvieron Marta Sanz, Mercedes Cebrián, Patricio Pron, Marcos Giralt Torrente, Jesús Marchamalo, Luis Magrinyà y Edmundo Paz Soldán.

    Dice la nota en “El Cultural”:

     -¿Qué haría -le pregunto- si un cliente le pide ese libro amarillo que se está vendido tanto pero cuyo título y autor ha olvidado, o la tercera parte de Anatomía de las sombras de Grey; El Capital, de Artur Mas, o El fantasma de los Baskerville, de Dorian Grey (que son consultas reales publicadas en Facebook por Libreros que ocultan preciosa información…)?
    -Sonreír, supongo, y orientarle y aconsejarle libros mejores… y volver a sonreír…

    Sin embargo, ayer no estaba el tiempo apacible para libros: menos de diez personas tomaban café o leían, ajenas al escritor, que aprovechaba el tiempo con su futura editora y Pablo Angulo, que va a ilustrar su próximo libro, Desaparecidos, para revisar, vía iPad, las pruebas del libro y el futuro diseño.

    Si esperaba lectores en manada como gruppies no fue su tarde, pero no faltaron los amigos, y Andrés Barba estaba feliz:
    -“La verdad -confiesa- es que el oficio de librero entre cañas y amigos es demasiado divertido para ser cierto… En realidad es mi segunda vocación… ¿existe algo mejor que vivir entre libros, y compartir pasiones, a veces inconfesables, a veces desesperadas, pero casi siempre felices?”

    Seguir leyendo

  2. 2
  1. Todos hablan de Limónov

    image
    Emmanuel Carrére

    La biografía del célebre rufián ruso Limónov, que ha publicada Anagrama, escrita por el francés Emanuel Carrére, está siendo leída por todo el mundo. Los comentarios de los lectores son muy favorables y las reseñas, en su mayoría, también lo son. Aunque hay de cal y arena. Rafael Narbona le brinda elogios en “El Cultural” mientras que Patricio Pron la considera fallida en ABC.

    Dice Narbona:

    Limónov se lee a un ritmo vertiginoso. Es una novela divertida, ocurrente y con una notable capacidad de análisis. No se limita a contarnos la biografía de un pequeño delincuente que durante un tiempo consigue introducirse en los círculos literarios de París y Nueva York y, más tarde, decide regresar a Rusia para iniciar una carrera política de tintes fascistas, no sin antes haber combatido a favor de la causa serbia y haber entrevistado a Karadzic en las colinas de Sarajevo. Además, es un excelente relato de la Unión Soviética desde los años de la postguerra hasta la actual era Putin. Hijo de un agente del KGB, Limónov soñará con huir de un país sin libertades ni alicientes para un joven inquieto, pero no tardará en descubrir que la perestroika sólo es el preámbulo de una catástrofe social y política. La nueva Rusia convertirá a una pandilla de malhechores sin escrúpulos en los amos de un país que apenas ha conocido la paz y la prosperidad. El Gulag no desaparece (sólo cambia de nombre) y la guerra de Chechenia reproduce los horrores de la campaña de Afganistán. Occidente no es un lugar menos abyecto, con sus políticos venales, sus empresarios arrogantes y sus intelectuales de pacotilla. Tal vez las mejores páginas se hallen en el relato del hundimiento de Limónov durante su estancia en Nueva York, cuando las editoriales rechazan sus manuscritos, mientras trabaja como criado de un multimillonario. Lleno de rabia y resentimiento, se plantea imitar al Travis de Taxi Driver, matando a una celebridad, pero una hebra de esperanza contiene sus propósitos homicidas. No es menos brillante la descripción de sus sucesivas relaciones de pareja. Durante años, convivirá con Natasha, una ninfómana alcoholizada que le engaña compulsivamente. Sin embargo, no la abandonará y sentirá que su promiscuidad sólo es el reflejo de su profunda vulnerabilidad.

    Por otra parte, dice Patricio Pron:

    Desafortunadamente, Carrère no conversa con otras personas que lo hayan conocido ni coteja lo que el escritor ruso ha dicho y dice de sí mismo con lo que otros pudiesen decir de él, y esto se debe a su interés por una figura que no permite matizaciones, que arrastra a su biógrafo (y, con él, al lector) sin que este tenga tiempo de vacilar, de preguntarse acerca de la verosimilitud de lo que se le está contando o de ejercer el juicio crítico con el que Limónov parece haberlo observado y descartado todo, a excepción de sí mismo.

    (…)

    Seguir leyendo

  2. 1
  1. Patricio Pron reseñado

    image

    Patricio Pron

    El nuevo libro de cuentos de Patricio Pron, La vida interior de las plantas de interior (Mondadori) ha sido reseñada en “El Cultural” por Ernesto Calabuig. “Sacude al lector con una voz muy propia” dice Calabuig.

    Aquí la reseña:

    Con un joven que practica jogging en una ciudad alemana y el triste atropello de su perro comienza la primera de las trece historias que nos cuenta Patricio Pron (Rosario, Argentina, 1975) en La vida interior de las plantas de interior. Y como ya ocurriera en su anterior colección, El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, nos atrapa desde un principio con su precisión y sobriedad narrativas, pero sobre todo con su poderosa capacidad para abrir mundos ante los ojos del lector. Una sabia técnica de encadenamientos nos hará pasar de ese deportista que pierde a su mascota a la dura vida de la conductora que atropella al animal, más tarde al marido, al infiel doctor de su marido… Y pronto repararemos en que el hilo conductor de la obra no es otro que los azares y las jugarretas del destino, la levedad y la vulnerabilidad de los proyectos humanos, la imposibilidad de prever y enfrentar las consecuencias de una gigantesca y caprichosa combinatoria de acciones que nos sobrepasan. 

    Frágil e imposible será la pareja viajera del magistral y poético “En tránsito” una vez que la modelo caiga en la espiral de la anorexia y los fármacos. Este tipo de textos “existenciales” se combinan con otros como el irónico, ágil y redondo “Un jodido día perfecto sobre la Tierra” en los que el autor, con gran sentido del humor, nos habla de las vicisitudes y trampas de los concursos literarios, elaborando un increíble catálogo de lo que uno puede llegar a leer y vivir (y soportar) si acepta la condición de miembro de un jurado con la noble intención de ser justo. Un deslumbrante ejercicio sobre la solidez de la ficción y sus consecuencias o modo de operar y manifestarse en el mundo es “Diez mil hombres”. Las malas artes y la doble moral de los escritores y los críticos según les vaya en el baile, serán el asunto de “Trofeos de amantes que han partido”. Caben los contrastes, pues hay relatos de verdad impactantes y amargos, como el terrible y durísimo “Como una cabeza enloquecida vaciada de su contenido”, espejo de la violencia contemporánea, y otros que bordean el divertimento: así escucharemos la voz de un perro de Picasso presente en muchos de sus lienzos, que nos hablará por unos instantes en “Cincuenta y cuatro veces”. 

    Seguir leyendo

  2. 3
  1. “Me apenan las malas críticas que no son inteligentes”

    image

    Patricio Pron

    Inés Martín Rodrigo ha entrevistado extensamente, en la librería Tipos Infames, para ABC, al narrador argentino Patricio Pron a propósito de su nueva colección de relatos La vida interior de las plantas de interior (Mondadori), un grupo de personajes marcados por la soledad. Los temas del libro, y algunos cuentos en particular, son relevantes. También hay preguntas sobre el oficio del escritor y, cómo no, sobre la crisis que vive España.

    Aquí algunas preguntas: 

     ¿Por qué «La vida interior de las plantas de interior»?

    - Un parte de lo que sucede, sucede por error, lo que no convierte necesariamente esas cosas en erróneas. Creía haber escuchado de adolescente un disco de Stevie Wonder llamado «The Inner Life Of Plants» que tenía un título muy bonito. Tiempo después, cuando me puse a preguntarme si podía ser un buen título para este libro, me enteré de que el disco se llamaba «The Secret Life of Plants» y era la banda sonora de un documental. Vi el documental y resultó que era absolutamente absurdo, acerca de la experimentación con plantas en los 70 en Estados Unidos. El documental estaba basado en un libro que leí y descubrí que en él se dejaba constancia de una serie de experimentos para determinar la posibilidad de comunicarse de las plantas, que predijesen movimientos telúricos o cambios en el estado de ánimo de sus propietarios. Esto me pareció lo suficientemente absurdo como para que sirviese de inspiración para el libro que iba a escribir. Para entonces, el título había cambiado en mi cabeza y se había convertido en «La vida interior de las plantas de interior». Todo comenzó por un error, pero esos errores son lo que hacen interesante a la literatura y esta filiación retrospectiva del libro venía a hablar del hilo conductor de todos estos textos: la posibilidad de que la ficción cure. Corresponde al lector dudar de la posibilidad de que este libro realmente cure. El hecho es que es un libro acerca de personas heridas que encuentran en las ficciones que escuchan o que ellos mismos inventan una especie de consolación, algo así como el remedo, el sucedáneo de una cura.

    Seguir leyendo

  2. 3
  1. Más novedades para el 2013

    image

    Alan Pauls culmina su trilogía en el 2013. Foto: F. Gattoni

    En el diario ABC comentan más novedades literarias para el 2013, aunque no mencionan dos que me llaman la atención (lo nuevo de Ian McEwan por Anagrama, Sweet Tooth, y el ingreso a la novela del cineasta Fernando León de Aranoa por Seix Barral, Aquí yacen dragones). Entre las novedades destacan un nuevo rescate de Murakami, una nueva novela de David Vann, un inédito de George Perec, otro inédito de Richard Yates, una edición definitiva de Queer de William Burroughs, crónicas de Lobo Antunes, y los latinoamericanos Alan Pauls (que cierra su trilogía), Jorge Eduardo Benavides, Santiago Roncagliolo, Sergio Álvarez, Betina González (ganadora del Tusquets) y Patricio Pron.

    Dice la nota:

    La narrativa internacional estará encabezada por «Después del terremoto» (Tusquets), de Haruki Murakami, que surgió del terremoto de Kobe de 1995; así como por «Matar al padre» (Anagrama), de Amélie Nothomb; «Americana» (Seix Barral), de Don DeLillo; «El cuerpo humano» (Salamandra), de Paolo Giordano; o «Cómo todo acabó y volvió a empezar» (Roca), de E.L. Doctorow.

    Del panorama internacional destacan también «Tierra» (Mondadori), de David Vann, que abandona la Alaska de “Caribou Island” para trasladarse a la soleada California; “Cuerpos extraños” (Lumen), de la veterana Cynthia Ozick; el tercer libro de crónicas de António Lobo Antunes (Mondadori); y “El Condotiero” (Anagrama), novela inédita de juventud de Georges Perec.

    En este trimestre también llegarán “Vida y opiniones del perro Maf y de su amiga Marilyn Monroe” (Alba), de Andrew O'Hagan; “Hijos de la luz” (Libros del Silencio), de Robert Stone, el gran continuador de la generación Beat; “Buda en el ático” (Duomo), de Julie Otsuka; “Personas como yo” (Tusquets), de John Irving; y “Paradise Postponed” (Libros del Asteroide), de John Mortimer.

    Seguir leyendo

  2. 2
  1. El mejor libro del 2012- ABC

    image

    El diario ABC invita a una serie de críticos y escritores para que digan cuál fue, según ellos, el Mejor Libro del 2012. Así es, nada de top 5 o top 10, solo uno. Una labor muy complicada. Entre los que comentan están Rodrigo Fresán (Antigua luz, de John Banville), Mercedes Monmany (Trilogía de la ocupación, de Patrick Modiano), Patricio Pron (La soledad del lector, David Markson). Otros libros escogidos: El diario de Hamlet, de Antonio Mingote (Luis Alberto de Cuenca), Poesía completa, de Paul Auster (Jaime Siles), Contra la memoria, de David Rieff (Manuel Lucena), En casa, de Marylenne Robinson (Andrés Ibáñez), Gran Vilas, de Vila Matas (Luis García Jambrina), El lenguaje del juego, de Daniel Sada (Arturo García Ramos), Todos los cuentos, de Antonio Pereira (Juan Ángel Juristo), El instinto del lenguaje, de Steven Pinker (Juan Malpartida), El tango de la vieja guardia, de Arturo Pérez Reverte (José María Pozuelo), Robespierre, de Javier García Sánchez (Anna Caballé).

    Aquí algunas de sus justificaciones: 

    RODRIGO FRESAN

    Dudo, primero, entre dos títulos que proponen idiomas propios y personales: Antigua luz, de John Banville, y El viaje de Mina, de Michael Ondaatje. Pero se impone el irlandés Banville (Wexford, 1945), dueño generoso –porque nos la regala– de la mejor prosa actual en inglés. (Nota para fans: acaba de publicarse en Reino Unido su antología personal Possessed by a Past: A John Banville Reader.)

    En Antigua luz–tras haber sido estrenados en Eclipse y vueltos a montar en Imposturas–, aparecen el crepuscular actor Alexander Cleave y su hija suicida y fatal Cassandra «Cass» Cleave en contrapunto con la evocación de un romance prohibido y pasado de adolescente con señora mayor.

    Y recuerden: en Eclipse, Cleave anticipaba la génesis del inminente fantasma de su hija con modales casi jamesianos. Y en Imposturas era Axel Vander –máscara transparente del polémico Paul de Man y a quien Cleave interpretará en el cine– el que viajaba a Turín a enfrentarse con una Cass dispuesta a denunciar sus pecados académicos.

    Pero Antigua luz cuenta, además, con el propio Banville como actor de reparto y con la gracia añadida (¿influencia de su policiaco «gemelo idiota», Benjamin Black?) de proponer una suerte de thriller en el que la víctima y el asesino y el detective son la misma cosa: la memoria. Y sus mareas y el modus operandi con que decidimos primero olvidar las cosas para después, ahogados en el mar de nuestro pasado, poder recordarlas como más y mejor nos convenga.

    Leemos ya en la primera página: «Imágenes del pasado remoto se agolpan en mi cabeza, y la mitad de las veces soy incapaz de distinguir si son recuerdos o invenciones. Tampoco es que haya mucha diferencia, si es que hay alguna. Algunos afirman que, sin darnos cuenta, nos lo vamos inventando todo, adornándolo y embelleciéndolo, y me inclino a creerlo, pues Madame Memoria es una gran y sutil fingidora. Los pecios que elijo salvar del naufragio general –¿y qué es la vida, sino un naufragio gradual?– a veces asumen un aspecto de inevitabilidad cuando los exhibo en sus vitrinas, pero son azarosos; quizá representativos, quizá de manera convincente, pero sin embargo azarosos».

    Otra obra maestra de un maestro.

    Seguir leyendo

  2. 2
  1. Pron entrevistado

    image

    Patricio Pron

    Patricio Pron está de visita en Buenos Aires, donde ha presentado su novela El espíritu de mis padres llega con la lluvia (Mondadori), luego de pasar por México como jurado del Premio Formentor, y Andrés Hax lo entrevista para Revista Ñ. Zapatillas Converse, lentes hipster de pasta gruesa a lo Elvis Costello, acento más madrileño que porteño (o rosarino). Así describen al autor de un libro que es una ficción autobiográfica. El que alguna vez pensó en dejar de escribir es ahora uno de los escritores más celebrados de su generación.

    Aquí algunas preguntas:

    ¿Como es tu relación afectiva actual con la Argentina? ¿Y cómo influye eso en su obra?

    Mi relación sentimental con la Argentina es tan buena y tan mala como es la de todos los argentinos en este país. Sin embargo yo me considero un escritor argentino a pesar de vivir afuera. Me gusta creer, en mis momentos de optimismo -que son escasos- que participo en una tradición específica de las letras argentinas, que es la tradición de aquellos autores que escribieron afuera. Pensando, sin embargo, en los efectos que iban a crear en la Argentina. Esa tradición es muy rica, por razones políticas posiblemente… Yo me considero parte de esa tradición. O aspiro ser leído como parte de esa tradición. 

    (…)

    En un momento pensante en dejar de escribir. Contame, ¿cómo fue eso?

    Simplemente yo había publicado una serie de libros aquí en Argentina y estaba descontento con los libros que había escrito. Y descontento con lo que se decía sobre esos libros. En buena parte lo que se decía de esos libros era muy positivo, pero no parecía reflejar mis intereses o mis aspiraciones. También tenía la impresión que en Argentina un escritor joven es alguien que tiene 39 años; y que era solo a partir de esa edad que eras tomado en serio. Al menos era así en esa época, los 90 en Argentina. Entonces yo me dije, “Pues tengo 16 años para desperdiciar, y lo mejor es que los desperdicie en un sitio donde pueda aprender algo.” Como Alemania. Pero me prometí firmemente no escribir más, en virtud de este descontento. Y dejé de escribir durante un periodo – muy breve, por otra parte, medio año o algo así. Simplemente no pude dejar de hacerlo. No fue una decisión deliberada volver a escribir. Simplemente fue una necesidad. En el momento en el que simplemente no pude dejar de escribir, la escritura se convirtió en uno de los tantos fracasos personales con los que cargo. Cuando volví a hacerlo, sin embargo, sí decidí hacerlo bajo premisas completamente diferentes a las que han precedido mi trabajo hasta el momento. Y eso sí fue muy enriquecedor.

    ¿Por qué no podías dejar? ¿Qué es lo que necesitabas del escribir?

    En primer lugar, había una necesidad de escribir en virtud de que —como sabes, mi memoria es muy mala; y buena parte de mi vida cotidiana se convirtió en una especie de persecución de mi mismo. Consistía en documentar lo que yo he hecho, tan solo para mi mismo y en virtud de que si no lo hacía lo iba a perder, me lo iba a olvidar. Por lo tanto, se me volvió ineludible volver a escribir. Al menos volver a llevar diarios. Pero por otro lado se me instalaba la convicción de que tenía algo para decir y que había algunas personas que estaban, allí afuera, con interés de escucharme. Y estaba la cuestión también de que, supongo por la forma en que fui criado, la literatura es para mí una forma de participar en los asuntos de mi tiempo. Quizás una forma ineficaz o incompleta, pero tal vez sea la única forma que yo conozco para expresar esta voluntad de la transformación que es un mandato para quienes somos hijos de activistas políticos de los setentas.

  2. 3
  1. Esperando los 85 de Gabo

    image

    Mural en Aracataca dedicado al hijo pródigo.

    Este martes cumple 85 años el piscis más famoso del mundo, Gabriel García Márquez, y en El País ya empezaron las celebraciones. La primera noticia es un regalo para sus lectores: Cien años de soledad se publicará en ebook. La primera versión oficial (sin duda habrá varios pdf piratas por ahí) de la que podría considerarse la mejor novela del castellano desde Don Quijote. ¿Tanto? Sí, tanto. La misma Carmen Balcells ha supervisado la edición digital.

    Dice la nota de Winston Manrique Sabogal:

    Uno de los más significativos obsequios se lo dará Carmen Balcells, su gran amiga y agente literaria desde Barcelona: las habituales rosas amarillas que tanto le gustan al escritor irán acompañadas de la primera edición de Cien años de soledad que sube al ciberespacio en formato de libro electrónico. Y será como un juego de espejos reflectantes porque el regalo-libro llegará a García Márquez y a las librerías virtuales con la portada de la primera vez: un galeón en la selva colombiana.

    Un cumpleaños que incluye un mensaje-tarjeta oral de Balcells: “Mi relación con él ha sido una experiencia tan enriquecedora que ya no recuerdo ni cuándo empezó o si todavía seguimos anclados en esa nube del sueño; más ahora, cuando todos hablan del mundo cibernético y de esa nube infinita donde se pueden alojar todas las historias y los libros”.

    (…) El precio será de 5,99 euros y saldrá en dos formatos: para Kindle y el estándar de Epub (para diferentes dispositivos, incluido Apple). La política de la editorial, afirma Latasa, es que los precios digitales no pueden ser altos. “Trabajamos para acercar al autor y el libro al lector. Apostamos por precios bajos dentro de la ganancia que corresponde a los implicados en la cadena de valor del libro”.

    Por otra parte, cinco escritores han sido convocados en el mismo diario para hablar de la importancia de Gabriel García Márquez en su carrera literaria y de lectores. Se trata de Wendy Guerra, Patricio Pron, Eduardo Halfon, David Monteagudo y Clara Usón. Les dejo aquí el testimonio de tres de ellos:

    Vida hecha literatura

    por Wendy Guerra

    Esperaba llorosa con un par de maletas en la puerta de la Escuela de Cine, la que él fundó. No era una buena alumna, me escapaba de San Antonio de los Baños. Solo quería escuchar a Gabo pero me había portado mal. Al fin llegó, todos se apilonaron para verlo… yo no podía subir a su clase; lo miré para no olvidar su cara; entonces él se abrió paso entre la gente y preguntó: “¿Quién es Wendy Guerra?”. Entre la confusión lo condujeron a la esquina donde esperaba la guagua. No se habló más, juntos caminamos hasta el comedor donde “las tías” le sirven y explican lo que les ha gustado o no de sus últimos libros. En clase entendí que la naturalidad con la que Gabo atina lo mágico se debe a la capacidad de aceptar y manejar su delirio caribeño usando con maestría los instrumentos clave que otorga la lengua española, fusionada a la atractiva oralidad colombiana. No existe una novela suya que no esté basada en la realidad, ¡ah! pero de esa realidad emergen asuntos interiores que aquí, en estas costas, uno siempre disimuló. Los vasos de agua para los espíritus, el cordón rojo que llevo en mi cintura, el dorado con que cubrimos los mitos de la pobreza para remontarla. El peso de los muertos, el entresijo vernáculo del poder, la manía de comernos la cal o… la dilatación del deseo en un brebaje almendrado (último recurso para amarse en la eternidad), Gabo descubrió la literatura del subcontinente. En aquellas clases (que se conservan grabadas) cada vez que alguien trataba de resolver puntos de giro con repentinos desastres o algún incoherente misticismo, él lo impedía, sus reglas de verosimilitud eran claras: “Alguien quiere algo y alguien o algo se lo impide”. Lo irreal debe sentirse cierto y ese “algo” debe ser realmente creíble en su contexto; porque sabemos que aquí, mientras sucede lo maravilloso, lo sublime, lo increíble, la ropa se seca tendida al sol y los plátanos se pudren en el traspatio, eso somos, y él solo vino a decirlo, muy bien dicho, con música que recuerda los Cantos Rodados de la costa. Su asistente en Cuba se llama Alquimia y su amiga de los años, Lola, a ambas les he preguntado cómo fue que llegué yo hasta Gabo, y ellas siempre me contestan lo mismo: “Volando, mi niña, volando”.

    Alquimista del cuento

    por Eduardo Halfon

    García Márquez es un cuentista de laboratorio. Acude al cuento como a un espacio donde experimentar y poner a prueba sus ideas. “Un género de práctica”, ha dicho. “Ejercicios de piano”, los ha llamado. Al terminar Cien años de soledad, García Márquez de nuevo recurrió al cuento como un “buen purgante para la indigestión del pasado”, y resultó escribiendo la colección de relatos La cándida Eréndira. “Cuentos experimentales” los llamó, a través de los cuales “encontré el embrión de El otoño del patriarca”. En sus cuentos, es ese pintor de bocetos que cree estar solo practicando para su obra más importante, alistándose para su lienzo total, casi sin darse cuenta de que en esos rápidos bosquejos, en esos esbozos y experimentos de laboratorio, ha ido plasmando una obra quizás más sincera y espontánea, quizás mayor. Hay algo aun más sublime y humano en los bocetos mismos del Guernica.

    La fortuna de leerlo

    por Patricio Pron

    Quizás lo que distinga a un escritor realmente grande de uno mediano o pequeño no sea más que la imposibilidad de leer sus textos pasando por alto lo que sabemos de él; cuando ese escritor es Gabriel García Márquez, la dificultad es enorme. A la figura del premio Nobel se adhieren algunas imágenes surgidas de sus libros y otras que le son extrañas pero que lo persiguen insistentemente a raíz de sus posiciones públicas y su compromiso político. Más interesante que ellas es el hecho singular de que su obra haya sido, de algún modo, “secuestrada” por un cierto tipo de literatura comercial que se ha valido de una entonación y de unos procedimientos y recursos que le son propios para producir textos inferiores a los del colombiano y en las antípodas de su visión de la literatura y de la vida. Naturalmente, nada puede impedir que los escritores latinoamericanos vuelvan a inventarse pueblos imaginarios donde la gente vuela, pero es importante discutir el secuestro de la obra de García Márquez por parte de esa literatura.

  2. 6
  1. “Moleskine Literario” recomendado en España

    image

    Moleskine Literario

    En el suplemento El Cultural del diario “El Mundo”, Daniel Arjona pregunta a 30 bloggers cuáles son los blogs literarios que no dejan de leer, los imprescindibles, y logran hacer una lista de 15 blogs recomendados. Entre ellos aparecen algunos que sigo, como el de Vicente Luis Mora, Lector Mal Herido, el de Patrico Pron, El lamento de Portnoy, el de André Neuman y los de autores tan prestigiosos como Alejandro Gándara, Félix de Azúa o Antonio Muñoz Molina.

    Para mi sorpresa y honor, Moleskine Literario aparece entre los recomendados, y para más honor aún, es el único blog que no se escribe desde España. Muy agradecido con el suplemento, con Daniel Arjona que puso unas palabras muy elogiosas sobre mi blog (al que calificó como “decano” de los blogs de información literaria) y a los lectores que votaron por Moleskine Literario. Y desde luego, a todos mis lectores.

    Les dejo aquí lo que dice El Cultural del blog. 

    Moleskine literario

    Iván Thays

    ivanthays.com.pe


    Es el decano en esto de contar a diario lo que uno lee, lo que le leen y qué demonios es eso de leer. Pero es que además al increible Iván Seacher Thays no se le escapa nada. Todo artículo, reseña, comentario, y cualquier cosa publicada del oriente al occidente que trate sobre libros y adlátares es localizada inmediatamente y rebotada en su bitácora. Hasta tal punto que se rumorea el uso que hacen de su trabajo los editores durante el desayuno para enterarse, tantas veces, de “por dónde van los tiros”. El peruano Thays es además un inmejorable bypass entre las dos sanguíneas orillas de nuestra lengua. Sus filias laten en este apresurado resumen de últimos comentarios: las últimas medidas brasileñas en favor de los traductores, la reciente y muy esperada novela del argentino Guillermo Martínez, el arranque del FIL Lima 2011, Czslaw Milosz, Daniel Mordzinki. 

  2. 6
  1. El caso David Markson

    image

    David Markson

    En una columna, publicada en El País de Uruguay y vuelta a publicar en su blog en El Boomerang, Patricio Pron comenta la suerte de las bibliotecas de autores. Y entre ellas menciona el extraño caso de David Markson, escritor experimental norteamericano, muy admirado por David Foster Wallace, cuya biblioteca se podía encontrar rematada en Strand luego de su muerte en el 2010. Los fans de Markson, comunicados a través del Twitter y el Facebook, se volcaron hacia esos ejemplares. Una gran historia.

    Dice Patricio Pron:

    La pregunta de cómo preservar la a menudo copiosa biblioteca de un escritor no sólo preocupa a los propios autores, a sus viudas y a un puñado de instituciones, sino también a algunos lectores como Annecy Liddell. Algún tiempo atrás, la joven neoyorquina estaba hojeando ejemplares en una librería de segunda mano cuando encontró una copia usada de la novela de Don DeLillo White Noise que compró por un dólar. Al llegar a su casa, Liddell descubrió que el antiguo propietario del volumen había apuntado su nombre en una de las primeras páginas y decidió buscarlo en la Red. El suyo no era el nombre de un lector común. 

    David Markson (1927-2010) fue un autor estadounidense de novela experimental no particularmente exitoso a pesar de que David Foster Wallace sostuvo en varias ocasiones que consideraba su novela Wittgenstein’s Mistress (rechazada por cincuenta y cuatro editores antes de su publicación en 1988 en un pequeño sello y traducida al español al año siguiente con el título de La amante de Wittgenstein) “probablemente el punto más alto de la ficción experimental en este país”. Markson rozó el éxito cuando su novela The Ballad of Dingus Magee; Being the Immortal True Saga of the Most Notorious and Desperate Bad Man of the Olden Days, His Blood-Shedding, His Ruination of Poor Helpless Females, & Cetera (La balada de Magee Dingus, tratándose de la saga verídica e inmortal del más notorio y desesperado villano de los viejos tiempos, su derramamiento de sangre, su ruina de pobres mujeres desamparadas, y etcétera, 1965) fue adaptada al cine con el título deDirty Dingus Magee (“Juego de niños” en América Latina) y la actuación protagónica de Frank Sinatra en 1970, pero nunca fue un autor popular. Algunos de sus títulos son Miss Doll, Go Home (1965), Going Down (1970), Springer’s Progress (1977), This Is Not a Novel (2001) y The Last Novel (2007); adecuadamente, su última novela. Ninguna de estas obras ha sido traducida al español. DosLiddell descubrió que Markson no sólo había escrito su nombre en el ejemplar deWhite Noise; de hecho, el volumen estaba repleto de sus anotaciones, particularmente de las palabras “no” y “boring” (aburrido). La joven divulgó su descubrimiento en Facebook y en Twitter, y muy pronto las redes sociales y su poder de convocatoria hicieron el resto: los interesados en la obra del escritor estadounidense hallaron que toda su biblioteca, compuesta de unos dos mil quinientos libros (el escritor publicó en 1996 un libro titulado Reader’s Block pero nunca parece haber padecido ese bloqueo), había sido liquidada tras su muerte, unos meses atrás, y se encontraba disponible en The Strand, la inmensa librería del centro de Nueva York donde Liddell había comprado el libro de DeLillo.  

    La historia se vuelve interesante a partir de este punto: tras realizar ese descubrimiento, los lectores de Markson decidieron tratar de reunir sus libros para determinar cuáles habían sido las principales influencias y las lecturas preferidas del escritor; comenzaron a utilizar la Red para coordinar viajes a la librería en busca de ejemplares, publicaron listas de sus adquisiciones, escanearon sus notas y procuraron disuadir a aquellos compradores de la librería que sólo estaban interesados en las obras y no en las notas de Markson. También procuraron esclarecer cómo toda la biblioteca de uno de los escritores más sofisticados de su tiempo había terminado en cajas de a un dólar el ejemplar. Buena parte de esa biblioteca, y lo que ella tenía para decir acerca de su antiguo propietario y de su obra, se salvó gracias a ellos.

  2. 1
  1. Patricio Pron entrevistado

    image

    Patricio Pron

    El último “Babelia” ofrece una reseña del nuevo libro de Patricio Pron El espíritu de mis padres sigue subiendo con la lluvia (Mondadori) escrita por Jordi García que se inicia con la siguiente afirmación. Dice:

    A la autoficción la va a matar el éxito o se va a morir de sobredosis imitativa, pero mientras tanto lo mejor que puede hacerse es disfrutar intensamente de sus mejores resultados. El último y espléndido está en esta novela de fragmentos atada con los hilos de la intención literaria y de algo más difuso: una suerte de sintonía con la mejor literatura actual no sólo en torno a las modulaciones de la ficción y la veracidad autobiográfica sino en torno a la búsqueda inquisitiva hacia el pasado del padre, los padres y las raíces de hoy (es la música literaria que ata al último Marías, a Cercas y a Martínez de Pisón, a Abad Faciolince, Juan Gabriel Vásquez o Jordi Soler). Pero el impulso no es escudriñar: el impulso es comprender el peso moral del pasado. 

    Además, Winston Manrique Sabogal entrevista a Patricio Pron acerca de esta novela sobre el pasado nunca resuelto. Algunas respuestas:

    “Mi interés por las últimas décadas de Argentina viene de las historias que escuchaba en casa sobre el pasado del activismo político de mis padres y de mi propia incapacidad para comprender ese proceso, la voluntad de sacrificio y las decisiones que les habían llevado a comprometerse en hechos trágicos de la historia argentina… Mi interés no era literario en el sentido de que no tenía como objetivo escribir una novela…, pero… fue el descubrir en un momento que de la misma forma en que yo procuraba averiguar quiénes habían sido mis padres, mi padre había estado buscando a una persona… y, a su vez, en esa búsqueda, él buscaba otro desaparecido anterior y ambos eran hermanos… Y fue esa doble simetría que se establecía entre nosotros la que me llevó a pensar en escribir sobre esos años…

    (…)

    "Es una decisión ética de procurar contar algo novedoso. Pensaba, y pienso, que escribir esta historia de jóvenes revolucionarios en Argentina tenía que asumir una forma que procurase ser revolucionaria… Entre otras cosas porque… las convenciones literarias no son mucho más que la extrapolación al ámbito de la literatura de las convenciones que presiden la vida social y nuestra relación. Por lo tanto, hubiese sido desleal con la memoria de mis padres escribir su historia de una forma convencional… Escribí en virtud de que no sabía cómo hacerlo, pero se fue revelando con la propia escritura”.

    (…)

    “…Pienso en esto como parte de una pesquisa más general que se extiende más allá del libro. De allí que debía responder menos preguntas de las que formulaba y era necesario… provocar en el lector una incertidumbre grande para que se viese alentado a mantener con quienes lo precedieron una discusión en torno a los hechos trágicos no solo en Argentina sino en sitios como España… Alemania… Italia… No se trataba tanto de… dar cuenta de la experiencia política de mis padres y su generación, sino determinar cuánto de ellos es válido ahora… Al final, la generación de mis padres triunfó en su batalla por cuanto logró una sociedad argentina más pluralista… con confianza en las instituciones democráticas. En eso difiere de la sociedad en que mis padres crecieron”.

    “Como el episodio de Jenofonte, narrado aquí, fui educado en una especie de mandato expresado en el hecho de que, a pesar de que la derrota sea ineludible o inevitable, la realización más personal radica en la resistencia a esa derrota. Cumplir con tu honestidad… Quien vaya con la expectativa de que esta novela es sobre desaparecidos y que pretende reconstruir la historia en clave policiaca saldrá desencantado… Aunque sea mi primera incursión en Argentina puede que sea la última… Lo que no quita que me sienta un escritor argentino y procure ser parte de esa tradición literaria…, aunque es improbable que me veas actuando de argentino…”.

  2. 5
X
X
X
X