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Un retrato de la narrativa hispanohablante
La I Bienal Vargas Llosa, que empieza la próxima semana en Lima, es un buen motivo para que “El País” realice un retrato sobre la nueva narrativa hispanoamericana. Para algunos está en su mejor momento, otros consideran que es más bien predecible y con falta de riesgo y compromiso. La nota entrevista editores, agentes, críticos y escritores y la firma el siempre al día Winston Manrique Sabogal bajo el título “Geografías de la novela”.
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Escritores peruanos sobre Alice Munro
Los escritores peruanos también celebramos el Premio Nobel de Literatura a Alice Munro. Enrique Planas reunió para “El Comercio” a Alonso Cueto, Daniel Alarcón, Santiago Roncagliolo, Jerónimo Pimentel, Giovanna Pollarolo y a mí para que comentemos -en 50 palabras- lo que pensamos sobre la Nobel 2013. PD.- En mi foto, que fue tomada para un artículo para Deporte Total en el 2010 titulado “Mi vida como Drogba”- estoy con la camiseta de Costa de Marfil. ¡Bravo!
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El vuelo de la nueva literatura latinoamericana
Bajo el título “Letras en vuelo libre”, Raquel Garzón comenta en El País la nueva literatura latinoamericana, citando varios nombres de autores de mi generación, que conozco y cuyas obras sigo con atención (algunos de ellos miembros del, para mí, inolvidable Bogotá39).
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Literatura en conserva

lata
Rafael Lemus ha publicado un interesante texto en “Letras Libres”, titulado “La novela como mercancia”, a partir de la lectura de Oscar y las mujeres de Santiago Roncagliolo, donde pone sobre el tapete la existencia -que resulta innegable- de “enlatados literarios”, es decir productos hechos para el mercado por autores latinoamericanos.
Dice:
Luego agrega:
Más o menos de la misma manera tendría que pensarse el estatuto de estas obras: ni piezas excepcionales, distintas a todas las demás piezas, ni ordinarios best sellers, iguales a todos los best sellers que, desde el siglo xix, acompañan a las obras literarias. No: libros como Óscar y las mujeres no son obras anómalas ni mercancías idénticas a las de otro tiempo. Son –otra vez– resultado de una circunstancia histórica específica. Esta circunstancia: la economía neoliberal y el tipo de literatura que privilegia. Se sabe: a partir de los años ochenta los procesos de globalización y liberalización económica transformaron drásticamente a las sociedades latinoamericanas y, en el camino, desplazaron las obras literarias a un nuevo espacio. También se conoce: la literatura latinoamericana, hasta entonces sin un lugar específico y más o menos vinculada a la discusión política nacional, fue mudada a un sitio propio, lejos de donde se debate lo público y cerca de la industria del entretenimiento. Desde luego hay quienes se resisten todavía hoy a la mudanza: esos autores que no admiten la distribución prevaleciente de los espacios y discursos y trabajan, obra tras obra, para devolverle relevancia a la literatura y conectarla una vez más con los asuntos de la comunidad. Por supuesto hay quienes sencillamente sonríen y obedecen: esos otros muchos escritores –Santiago Roncagliolo entre ellos– que aceptan el nicho que se les concede, posan para la foto y producen justo lo que la industria les demanda –bagatelas, enlatados, Óscar y las mujeres.
El texto es una reflexión interesante -como dije anteriormente- sobre el mercado literario contemporáneo. Y la argumentación de Lemus sería impecable si no fuera porque, cuando describe lo que, según él, es lo opuesto a un enlatado literario descubrimos una fórmula literaria tan manida y sujeta a enlatados literarios como sus contrarias: la lata de la novela total, los melancólicos años del boom literario en conserva, la añoranza eterna -alimentada post-mortem- de un nuevo Roberto Bolaño. Dice Lemus:
De hecho, no es aventurado afirmar que varias de las estrategias narrativas puestas en práctica aquí son, justamente, las estrategias hegemónicas de una cierta novela panhispánica promedio: narrador omnisciente y en tercera persona; español estándar, cuidadosamente expurgado de vocablos y modos locales que podrían obstruir su circulación en diferentes mercados nacionales; trama intimista, más o menos sentimental, empeñada en no atender el contexto en que se sitúa; tono levemente irónico que, en vez de demoler los estereotipos disponibles, los emplea un instante después de haberse burlado tímidamente de ellos; nulo compromiso político.
Trama intimista, desinterés en el contexto, tono irónico, nulo compromiso político son rasgos que podemos encontrar en obras destinadas para el mercado pero, también, en obras complejas como las de Mario Bellatin, Guadalupe Nettel, valeria Luiselli, por poner ejemplos que Lemus debe conocer bien. ¿Son ellos enlatados por no seguir los convencionalismos nacidos en el boom literario latinoamericano? Por otra parte, muchos autores a los que Lemus parece referirse como vendidos al mercado (publicados por las editoriales que denuncia, participantes de los festivales que acusa, ganadores de los premios que Lemis parece despreciar) tienen un tono serio, poco intimista y gran interés por el compromiso político. La pregunta es importante para saber si esta reseña de Lemus es una auténtica denuncia contra el mercado literario o solo una larga exposición de sus prejuicios como crítico.
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Santiago Roncagliolo presenta novela en Madrid

versión con barba
Bueno, estoy confundido. En la foto de Claudio Álvarez en El País vemos a Santiago Roncagliolo, con la cara limpia, en Madrid. En la foto de Ignacio Gil en el ABC lo vemos con una barba tupida y la leyenda afirma "ayer en Madrid“. De que estuvo en Madrid no cabe duda, que presentó la nueva novela Oscar y las mujeres (Alfaguara) tampoco, y menos que esta novela de amoríos folletinescos apareció primero como capítulos on line… pero la enorme duda es ¿Santiago se ha dejado una barba de disfraz o no?
Dice la nota de Aurora Intxausti en El País:
Para sostener la cohabitación entre Internet y el papel, Roncagliolo, que siempre tiene la sonrisa en su cara, dice: “A nadie se le va a ocurrir regalar un link. Si quieres que alguien disfrute con la lectura le obsequias con un libro, que es algo tangible y puede disfrutar con ello en la mano e ir pasando las páginas. Al menos a mí me gusta más que me regalen un libro”. En la mesa en la que mantenemos la conversación lleva un periódico y varios cuadernos para ir apuntando ideas, “siempre le estoy dando vueltas a la cabeza, la mente es muy olvidadiza, por eso es mejor anotar las cosas que se me van ocurriendo”.
La experiencia para este escritor peruano, que llegó a España después de haber sido guionista de varias telenovelas tipo culebrones de gran éxito en su país, considera que este último experimento con Alfaguara ha sido “muy bueno”. “Hay escritores que son catastrofistas pensando que la Red se va a comer al papel. Yo no, la Historia ha ido demostrando que un medio puede convivir con otro. No desapareció la escritura porque apareció la radio, ni la radio porque llegó la televisión… Hay que experimentar hasta llegar al punto en el que ambos puedan cohabitar sin hacerse daño un medio a otro”. No se puede olvidar que antes que Roncagliolo hubo otros escritores que construyeron sus novelas a modo de entregas como Dickens, Tolstoi, Conan Doyle, Dumas, García Márquez y Stephen King, sin olvidar a Corín Tellado. Era un mundo y unas épocas distintas, pero igual de cambiantes e interesantes que ahora, y los lectores esperaban impacientes sus escritos. Ahora todos los textos, o la mayoría de ellos, están recogidos en libros que se pueden comprar en papel o en ebook.
Mientras tanto, entrevistado por Manuel de la Fuente en el ABC dice:
-¿Contento con esta aventura digital?
-La verdad es que ha sido impresionante. Mucha gente ha estado leyendo la novela y comentándola antes de que salga en papel, y es en buena parte lo que queríamos mostrar, que Internet no es el Apocalipsis y que incluso puede servir para beneficiar al libro.
-¿Siempre le habían atraído las nuevas tecnologías?
-He hecho varias cosas. Tuve un blog que luego dio lugar a un libro, «Jet lag», también coescribí una novela junto con otros autores y con internautas, una novela colectiva… Internet es un juguete que no puede dañar al libro en papel, es una canal para divertirse, para jugar, para llegar a los lectores. Y sí, experimentar me interesa, siempre me ha interesado.
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“La mejor literatura no se está escribiendo ahora para el cine, sino para la televisión”

Santiago Roncagliolo
Imposible no pensar en Pedro Camacho cuando leemos la sinopsis de Oscar y las mujeres (Alfaguara), la nueva novela de Santiago Roncagliolo, donde un escribidor es engullido por la ficción, ante la cual empalidece su propia vida. Roncagliolo, entrevistado por Alberto Ojeda en “El Cultural” dice cosas discutibles (que la mejor ficción contemporánea se escribe en las series de TV, algo con lo que no puedo estar completamente de acuerdo pero sí considero que muchas de las mejores ficciones actuales aparecen en las series norteamericanas) e incomprensibles (“El culebrón es el Shakespeare de América Latina”).
Algunas preguntas:
Pregunta.- Tres citas encabezan el libro. “El arte imita a la vida”, Aristóteles. “La vida imita al arte”, Oscar Wilde. “La vida imita a la televisión barata”, Woody Allen. ¿Cuál le parece más acertada?
Respuesta.- La de Woody Allen, sin duda. La vida está llena de giros fallidos, de historias que no se cierran, o que nunca se abrieron bien. Dios es un guionista de telenovelas baratas, igual que Óscar, el protagonista de mi novela.
P.- En su caso la confusión de la realidad y la ficción es un síndrome grave. ¿En qué medida le sucede a usted también cuando escribe?
R.- Todos mis personajes tienen mucho que ver conmigo. Suelen ser una deformación. Yo también escribí culebrones. También viví inmerso en mis ficciones y en mi vida de escritor, viajando por medio mundo promocionando mis novelas. Me costó mucho darme cuenta que mi vida estaba en mi gente más cercana, en mis dos hijos, en mi esposa…Pero hubo un momento en que vi claro que debía convertirme en un adulto funcional. A Óscar le pasa lo mismo. Él es una autoparodia de mí mismo.
P.- ¿Cómo fue su experiencia de guionista de culebrones? ¿Le ha servido mucho para su carrera posterior como novelista?
R.- Los guionistas de culebrones no pueden permitirse el lujo de bloqueos creativos. De pronto, tienes que rellenar 40 páginas de un día para otro. Aunque estemos hablando de culebrones malos, es un trabajo duro… Además, tienes que cumplir con una regla de oro: la protagonista buena debe mantener la virginidad durante 120 capítulos. Algo muy complicado: en la vida real la pierden a los tres. Todo eso supone que tienes que manejar la historia para demorar la consumación del amor hasta el final. Después de hacer algo así, uno está preparado para escribir las historias más inverosímiles.
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Roncagliolo por entregas y en digital

Santiago Roncagliolo
Como todos saben, Santiago Roncagliolo publica una nueva novela este semestre del 2013, pero para sorpresa de muchos la edición de Alfaguara saldrá primero por entregas y en digital. Son nueve entregas a menos de un euro y el 20 de febrero podrá descargarse a 9.99 euros (el mismo día, el libro en papel costará cerca de 20 euros). Quizá no muchos recuerden que la novela Pudor, la primera que editó Alfaguara de Santiago, cuando aún era un desconocido, también apareció antes en formato digital, que se descargaba gratuitamente enviando un email a un lector en un Foro de literatura español. Así que esto no es nuevo para Roncagliolo.
Dice la nota en ABC:
La editorial Alfaguara publicará, a partir del próximo viernes 18 de enero, el nuevo libro de Santiago Roncagliolo, «Óscar y las mujeres», en una edición digital por entregas.
Dividida en nueve entregas, que se ofrecerán los miércoles y los viernes, la novela será protagonista de una experiencia novedosa que, según la editorial, «aprovecha los nuevos medios para recuperar el mundo del folletín».
Cada entrega tendrá un precio de 0,99 euros y el e-book completo se podrá descargar el 20 de febrero a 9,99 euros, la misma fecha en la que el ejemplar en papel se podrá comprar en librerías a un precio de 19,50 euros.
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Más novedades para el 2013

Alan Pauls culmina su trilogía en el 2013. Foto: F. Gattoni
En el diario ABC comentan más novedades literarias para el 2013, aunque no mencionan dos que me llaman la atención (lo nuevo de Ian McEwan por Anagrama, Sweet Tooth, y el ingreso a la novela del cineasta Fernando León de Aranoa por Seix Barral, Aquí yacen dragones). Entre las novedades destacan un nuevo rescate de Murakami, una nueva novela de David Vann, un inédito de George Perec, otro inédito de Richard Yates, una edición definitiva de Queer de William Burroughs, crónicas de Lobo Antunes, y los latinoamericanos Alan Pauls (que cierra su trilogía), Jorge Eduardo Benavides, Santiago Roncagliolo, Sergio Álvarez, Betina González (ganadora del Tusquets) y Patricio Pron.
Dice la nota:
La narrativa internacional estará encabezada por «Después del terremoto» (Tusquets), de Haruki Murakami, que surgió del terremoto de Kobe de 1995; así como por «Matar al padre» (Anagrama), de Amélie Nothomb; «Americana» (Seix Barral), de Don DeLillo; «El cuerpo humano» (Salamandra), de Paolo Giordano; o «Cómo todo acabó y volvió a empezar» (Roca), de E.L. Doctorow.
Del panorama internacional destacan también «Tierra» (Mondadori), de David Vann, que abandona la Alaska de “Caribou Island” para trasladarse a la soleada California; “Cuerpos extraños” (Lumen), de la veterana Cynthia Ozick; el tercer libro de crónicas de António Lobo Antunes (Mondadori); y “El Condotiero” (Anagrama), novela inédita de juventud de Georges Perec.
En este trimestre también llegarán “Vida y opiniones del perro Maf y de su amiga Marilyn Monroe” (Alba), de Andrew O'Hagan; “Hijos de la luz” (Libros del Silencio), de Robert Stone, el gran continuador de la generación Beat; “Buda en el ático” (Duomo), de Julie Otsuka; “Personas como yo” (Tusquets), de John Irving; y “Paradise Postponed” (Libros del Asteroide), de John Mortimer.
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Lo que se viene en el 2013 (España y traducciones)

El retorno de Jeffrey Eugenides
El blog Papeles Perdidos del diario “El País” ha elaborado una lista de libros que podemos esperar para el 2013, tanto de autores españoles como traducciones. Aquí están los avances de lo que se viene. En castellano, libros de Lolita Bosch, Laura Restrepo, Yuri Herrera y Rafael Chirbes. En traducciones, el año se presenta extraordinario, con la traducción del Booker de Hilary Mantel, y del NBA Louise Erdrich, una nueva novela de Philipe Claudel, un libro rescatado de Danilo Kis, libros de David Mitchell, Michael Chabon, Cynthia Ozick, Dacia Maraini, Emanuelle Carrere, Erri de Luca y la esperadísima nueva novela de Jeffrey Eugenides (además, sé que para marzo Anagrama traducirá la nueva novela de Ian McEwan, aunque no lo dice el post de Papeles Perdidos).
Dice:
El tema de la mujer cobra fuerza con obras como Reflejos en el ojo de un hombre (Galaxia Gutenberg), de Nancy Huston, que aborda la violencia, las desigualdades, los prejuicios y la prostitución; La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral), de Rosa Montero, sobre el papel de la mujer a lo largo de la vida (…)
La ficción literaria en español trae a Carme Riera con su novela autobiográfica Tiempo de inocencia (Alfaguara), Rafael Chirbes con En la orilla (Anagrama), Laura Restrepo con Hot Sur (Planeta), Ramiro Pinilla con El cementerio vacío (Tusquets), Manuel Vicente con El azar que la mujer nubla (Alfaguara), César Aira con Libro de cuentos y Los fantasmas (Mondadori), Cristina Fernández Cubas con La puerta entreabierta (Tusquets), Santiago Roncagliolo con Óscar y las mujeres (Alfaguara), Lázaro Covadlo con Taimir (RBA), Martín Casariego con El espejo del día (Planeta), Eduardo Lago con Siempre supe que volvería a verte (Destino) y Francisco González Ledesma con Peores momentos de morir (Planeta), Lolita Bosch con Campos de amapola antes de esto (El Aleph), Yuri Herrera con La transmigración de los cuerpos (Periférica) e Ildefonso Falcones con título aún por definir en Grijalbo.
La narrativa en otros idiomas traerá dos libros premiados como los mejores en 2012 en Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente: Una reina en el estrado (Destino), de Hilary Mantel, con el cual ha logrado por segunda vez en Booker, y La casa redonda (Siruela), de Louise Erdrich. Otro autor doblemente premiado con el Booker que estará presente este 2013 es el australiano Peter Carey con La naturaleza de las lágrimas (Alfaguara); de Francia llegará Emmamuel Carrere con Limónov (Anagrama), Philippe Claudel con Olores (Salamandra), Mathias Enard con Calle de ladrones (Mondadori); de EE UU Cynthia Ozick con Cuerpos extraños (Lumen), Jeffrey Eugénides con La trama nupcial (Anagrama), John Irving con Personas como yo (Tusquets), David Foster Wallace con su primera novela La escoba del sistema (Pálido fuego), Michael Chabon con Telegraph Avenue (Mondadori), David Mitchell con El bosque del cisne negro (Duomo) y Ben Lerner con Saliendo de Atocha (Mondadori); de Serbia Danilo Kis con Lección de anatomía (Acantilado); de Italia Dacia Maraini con Amor robado (Galaxia Gutenberg), Paolo Giordano con El cuerpo humano (Salamandra), Lorenza Foschinni con El abrigo de Proust (Impedimenta) y Erri de Luca con El crimen del soldado (Seix Baral); de Albania, Fatos Kongoli con Una nulidad de hombre (Siruela). Uno de los libros que cerrará el año será el primer volumen de todos los cuentos de Anton Chéjov (Páginas de Espuma).
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Lo que leeremos en el 2013 (Perú)

Daniel Alarcón publica novela en el 2013
El blog Lee por Gusto ha tenido la iniciativa de comunicarse con editoriales peruanas, tanto las transnacionales como las alternativas, para preguntarles qué novedades podemos esperar en el 2013. Un nuevo libro de Daniel Alarcón, la novela finalista del Premio Tusquets de Carlos Calderón Fajardo y una nueva novela de Santiago Roncagliolo destacan entre lo que se viene.
Aquí algunos adelantos por editorial:
Santillana
“Para el 2013 tenemos un plan bastante grande. Tenemos una nueva novela de Santiago Roncagliolo (se llamaría Óscar y las mujeres) que saldrá a la venta en febrero. A nivel internacional tendremos la novela Desnuda, que ha salido en versión digital y ha sido un éxito de ventas. Saldrá en enero. Publicaremos una edición especial de la novela The Host, de Stephenie Meyer, la autora de Crepúsculo. Eso es todo lo que te puedo contar por ahora”, afirma la gerente de Santillana, quien considera que la piratería sigue causando mellaa editores y autores, al tiempo que recordó que está por vencer la Ley del Libro, que exonera de Impuesto General a las Ventas (IGV) al precio final del libro. “Es una ley que tendría que prorrogarse”, señaló.
Planeta
Para el 2013 en cuanto a narrativa, Planeta publicará una nueva novela de Daniel Alarcón, titulada At Night We Walk in Circles -según nos dijo el autor por Twitter- y está previsto a publicarse en el segundo semestre del año entrante. Otros títulos de autores nacionales serán las novelas Una bala en la frente, de Manuel Aguirre, y Tus ojos en una ciudad gris, de Martín Mucha.A nivel internacional, se tiene previsto que lleguen a Lima de la mano de sus respectivos libros Laura Restrepo (Colombia), quien publicará su novela Hot Sur; María Dueñas (España), con su novela Misión olvido; y J. J. Benítez con una nueva edición de su saga Caballo de Troya. En tanto, el cantante Joaquín Sabina publicará un libro autobiográfico y probablemente también lo presente en el Perú.
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Kafka tributa en España

Santiago Roncagliolo
No entiendo nada de números ni de tributos, pero lo que comenta Santiago Roncagliolo en su columna en La República del domingo es escalofriante, como un cuento de horror más que uno de Kafka, la verdad. La historia de cómo te embargan dinero y cobran hasta 3,000 euros por no contestar correspondencia que nunca llegó al contribuyente.
Dice la columna:
La historia que voy a contar parece una pesadilla de Kafka. Lamentablemente, es real palabra por palabra.
Recibí un mensaje de mi banco que decía: “diligencia de embargo”. El ordenante era la Agencia Tributaria.
Hasta ese día, mi cuenta bancaria guardaba unos diez mil euros, el mínimo colchón que necesito para vivir durante el año que me toma escribir una novela. Desapareció hasta el último centavo.
Decidí ir al banco directamente a pedir explicaciones. Tenía tanta angustia que tomé un taxi. Pero, al llegar a la esquina, el banco no estaba ahí.
–Esta no es la esquina –le dije al taxista.
–Le juro que esta es –respondió.
Y sí era, pero el local del banco estaba cerrado y vacío. Se habían llevado hasta el cajero automático.
Volví a casa y busqué mi cuenta en la banca on line. Pude acceder, pero ahí no había historiales, ni operaciones, ni cifras. Solo un cartel: “no figura ningún contrato actualmente”.
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Doce colombianos

Carolina Sanin, una de las doce.
“Colombia: sus armas ocultas” es el título con el que Granta en castellano rinde homenaje a autores colombianos que no han conseguido celebridad fuera de sus fronteras, nacidos entre 1937 y 1977. No esperen encontrar a Santiago Gamboa, Jorge Franco, Héctor Abad Faciolince o Juan Gabriel Vásquez. Los encargados de escoger a los doce son los codirectores de Granta en español Aurelio Major y Valerie Miles, también directora de Duomo Ediciones.
Los escogidos son: Nicolás Suescún, Fanny Buitrago, Ricardo Cano Gaviria, Jaime Manrique, Tomás González, Nayla Chehade, Eduardo García Aguilar, Louis de Bernières, Evelio Rosero, Carolina Sanín, Juan David Correa, Andrés Felipe Solano y Paola Gaviria.
Dice la nota en El País:
Aunque la intención del número es establecer un diálogo antes que una antología, la elección de doce nombres colombianos que representan cuatro décadas muy distintas no puede pasar por debajo de la mesa y deja en el aire la cuestión de las ausencias. Fueron seis meses de lecturas, recomendaciones y consejos para llegar a estas armas ocultas, que en efecto comparten espacio con siete escritores internacionales: Louis de Bernières, Lydia Davis, Aleksandar Hemon, Alice Munro, Julie Otsuka, Majo Ramírez y el difunto corresponsal de The New York Times Anthony Shadid. Los editores de la revista, Valerie Miles y Aurelio Major, tomaron el título del poema “Batallas hubo” de Álvaro Mutis: “el tiempo, en fin, con sus armas ocultas. / Nada nuevo.”, idea que define el carácter soterrado de la lectura que proponen.
Entre los doce elegidos no hay ascensiones al cielo ni narcotráfico y es ahí donde la propuesta transversal de Major y Miles merece un aparte: los relatos podrán gustar más o menos, pero todos configuran una narrativa de proyección internacional que ojalá convoque curiosidad entre otros editores, como ya ocurrió con la selección de los 22 autores jóvenes latinoamericanos y españoles, de hace año y medio, hecha por la misma revista.
Tomás González (1950) y Evelio Rosero (1958) pueden considerarse los de mayor prospección. El primero acaba de publicar en España La luz difícil, (Alfaguara), si bien había tenido una tímida presencia iberoamericana con Norma. Sus grandes momentos narrativos están hechos de supresión de elementos y ese carácter silencioso se refleja en los cuentos inéditos de Granta: “El lejano amor de los extraños” y “Nostalgia por el mar ya visto”.
Del otro lado, Rosero ganó en 2007 el II Premio Tusquets de Novela con Los ejércitos, título que puede dialogar en igualdad de condiciones con cualquier clásico contemporáneo de la literatura iberoamericana. Este año publicó La carroza de Bolívar (Tusquets), y aunque el cuento “Como nunca en la vida” es de 1991, muestra la vigente habilidad del colombiano para relatar las tensiones tácitas en todas las relaciones que establecen hombres y mujeres. Dos escritores parcos en persona; comedidos y precisos en su obra.
la generación del boom en términos de edad y en “El predominio de la sensatez” habla de los tormentos de un político que trata de escribir sus memorias. Leerlo es asistir a una especie de monólogo indirecto, con una primera persona algo penosa similar a la de Fanny Buitrago (1945) en “Festejos en tu honor”, sobre la fama desgastada.
Aunque distintas formas de exilio están compartidas por los doce, Ricardo Cano Gaviria (1946), Jaime Manrique (1949), Eduardo García Aguilar (1953) y Nayla Chehade (1953) tienen la particularidad de haber vivido fuera del país tanto o más tiempo que adentro, por lo que incluso para los colombianos pueden parecer notas al margen de la literatura nacional. “Un león en la playa”, de Cano Gaviria, es el único sin nexos geográficos con Colombia, mientras que “Ifigenia colombiana”, de García Aguilar, es un buen ejemplo de cuánto cambia la rememoración de la infancia y la juventud cuando se hace desde otro lugar. Es el recuerdo de un episodio simbólico que reconstruye lo que somos, lejos del lugar donde estuvimos, como ocurre también en “Volver”, de Jaime Manrique, breve relato autobiográfico de su larga relación amorosa con un artista plástico.
El caso de Chehade merece un punto aparte, pues no ha publicado libro alguno en su país, pero “Ardiente es el paraíso” adelanta una novela y cuenta un episodio de la inmigración sirio-libanesa a la costa atlántica colombiana, el proceso de intercambio cultural más intenso que tuvo Colombia durante el siglo XX.
Aunque nacida en Quito, Paola Gaviria ‑nombre código: PowerPaola‑ es colombiana a casi todos los efectos y su “Km. 11” es la primera historia gráfica que publica Granta en español. Como ella, Carolina Sanín (1973), Juan David Correa (1976) y Andrés Felipe Solano, hacen parte de una generación nacida en los 70 que recientemente se ha abocado a escribir sobre su experiencia ante la violencia colombiana de los 80 y los 90, si bien entre los tres solo el relato de Correa, “Los cuerpos”, se mueve en ese contexto. En “Apocatástasis” Sanín hace un ejercicio metaliterario, bellatiniano, y en “Los hermanos Cuervo” Solano brinda otro adelanto de su segunda novela, muy esperada tras su inclusión en la Granta de los jóvenes narradores latinoamericanos.
Cuatro décadas de un país que no se compone solo de realismo mágico, doce escritores que se reconocen en esta lectura colectiva. Ni incesto, ni parricidio: las armas ocultas de Colombia están hechas de literatura.
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Lo nuevo de Santiago Roncagliolo

Santiago Roncagliolo
Una historia de amor homosexual entre el poeta Federico García Lorca y el millonario uruguayo Enrique Amorín es el telón de fondo de la nueva obra de Santiago Roncagliolo, una crónica titulada El amante uruguayo. Una historia real, titulada por la editorial Alcalá.
Dice la nota de Carmen Sigüenza:
La leyenda de Lorca y su muerte no tiene fin; todavía no se sabe donde están sus restos, y ahora el redescubrimiento, por parte del escritor Santiago Roncagliolo, de Enrique Amorín, un millonario que fue amante del poeta cuando estuvo en Uruguay, deja en el aire si éste pudo robar su cadáver.
Una apasionante historia que el peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) ha plasmado en “El amante uruguayo. Una historia real”, publicado por editorial Alcalá; una monumental investigación por el Buenos Aires de los años treinta, la guerra civil española y el París de posguerra, y por la historia de los máximos creadores del siglo XX, como Picasso, Chaplin, Neruda o Borges.
Y una investigación que empezó con el interrogante de saber si sería verdad que Enrique Amorín, un escritor seductor, comunista, homosexual casado, y uruguayo y argentino a partes iguales, había robado el cadáver de Lorca, como él mismo dijo tras haber hecho un homenaje en 1953 en Salto, a orillas del río que separa Uruguay de Argentina ante multitud de gente, para enterrar una caja blanca -que se supone que contenía sus huesos- y levantar un monumento al poeta.
“Cuarenta y ocho años después, el monumento y su misterioso contenido siguen ahí, intactos”, dice a Efe Roncagliolo, “pero nadie quiere decir ni una palabra sobre si es verdad o no”.
Cierta o no, la historia le pareció fascinante al escritor peruano porque, a raíz de la misma, descubrió que detrás existía un personaje de novela total, y se puso en marcha para investigar todo su legado.
“Amorín era un escritor, bueno, más personaje que escritor -dice el autor-, con 40 libros escritos pero con poca memoria de ellos, que se sabía todos los secretos de los artistas del siglo XX. Su vida era su mejor obra. Sabía mucho y no lo podía contar, porque en los 50 no se podía hablar de la homosexualidad de Lorca o de Jacinto Benavente, o de los dudosos manejos del partido comunista, en el que él mismo militó”, argumenta el autor de “Abril rojo”.
Y es que Roncagliolo cree que Amorín, al que todos los artistas le pedían dinero, entre ellos Picasso, aunque luego se lo cobraba caro, dejó un vasto material para que alguien escribiese su vida. “Y me tocó a mí -reconoce el escritor-, aunque en realidad su vida está llena de enigmas”.
“Si los restos de Lorca están donde dice él que los dejó, es un hecho histórico; pero, si no, es su última burla del mundo intelectual que nunca le tomó en serio”, subraya.
El libro, que se lee de forma trepidante y está plagado de anécdotas y descubrimientos, cuenta que Amorín y Lorca fueron amantes este último estuvo en Argentina y en Uruguay, y un tiempo en Madrid, con cartas que hablan de una relación muy cómplice y muy pícara.
“Es difícil saber cómo fue de íntima esa relación -explica Roncagliolo-. Gibson cuenta que Lorca tenía mucha gente que se enamoraba de él y a la que olvidaba rápidamente, pero yo creo que Amorín llegó a creer que su amor fue mucho más intenso, incluso pensaba que a Lorca lo mataron por su culpa, por haberles pillado una conversación en la calle en la que ellos admitían sus filias y sus fobias políticas”.
Todo un material, con cartas, fotos, documentos, que el autor de “Tan cerca de la vida” ha rescatado, en gran parte, de la biblioteca de Amorín en Uruguay, que su mujer custodió durante años, y del libro de sus memorias.
Cartas con momentos memorables como el que recoge el libro sobre la reunión secreta que tuvieron Chaplin y Picasso.
“Chaplin no quería que se supiera que había habido esa reunión porque le perseguían en Estados Unidos por comunista y Picasso era un reconocido comunista. Se encontraron en secreto y Amorín estaba allí”, comenta el autor.
“Pero Chaplin no menciona que Amorín estuviera allí, solo dice que estaban Picasso, él y Jean-Paul Sartre, y la descripción que hace de Sartre es la de Amorín, y es que Amorín se hizo pasar por Sartre. Me encantó. Me dije ¿pero qué personaje es éste?”.
El resultado de este libro no es saber si nos podemos fiar o no de Amorín. Para el autor, “en cualquier caso, nos ha dejado un retrato del siglo XX, el de alguien que estuvo en todo y con todos, pero que no estuvo en la foto”, concluye Santiago Roncagliolo.
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Ser un premio Alfaguara es como ser una Reina de belleza

Xavier Velasco, Santiago Roncagliolo, Laura Restrepo, Sergio Ramírez, Juan Gabriel Vásquez: premios Alfaguara en México
Un suceso muy especial ocurrió en la FIL Guadalajara 2011, que en sus 25 años está llena de actividades y mejor que nunca, y fue la reunión de cinco premios Alfaguara de novela. Desde el primero en ganarlo, Sergio Ramírez, hasta el nuevo premiado, Juan Gabriel Vásquez, se presentaron en una mesa junto con Santiago Roncagliolo, Laura Restrepo y Xavier Velazco. Según se deduce de la nota de Vanguardia, la mesa de “rockstars” (apodo que debe fascinarle a Xavier Velazco, no sé si a Juan Gabriel) fue bastante divertida y llena de anécdotas. La conclusión: ser un premio Alfaguara es como ser una reina de belleza durante un año.
Dice la nota:
Fue una charla entre amigos donde se habló de todo, menos de literatura. Así podría definirse la “reunión” de los Premios Alfaguara el domingo durante la FIL 2011.
El galardón que entrega la importante editorial española cumple 14 años y para celebrarlo, invitó a cinco escritores ganadores: Xavier Velasco (2003, por “Diablo Guardián”), Santiago Roncagliolo (2006, “Abril Rojo”), Laura Restrepo (2004, “Delirio”), Sergio Ramírez (1998, “Margarita, Está Linda la Mar”) y Juan Gabriel Vásquez (2011, “El Ruido de las Cosas al Caer”), quienes compartieron sus experiencias con un público que no pudo parar de reír durante todo el evento.
El periodista de El País, Juan Cruz (el protagonista de bajo perfil de esta 25 edición de la FIL) repitió su labor de mediador y llevó a los escritores a revelar sus más locas, duras, fantásticas y divertidas anécdotas surgidas a partir de una llamada: la que les avisaba que habían ganado el Premio Alfaguara de Novela.
El peruano Santiago Roncagliolo contó que la llamada la había recibido de la presidenta del jurado en turno, Ángeles Mastreta. “Pensé: debo de haber ganado, porque no creo que me estuviera hablando para decirme ‘¡perdiste!, ¡perdiste!’”, contó simpático. Los cinco coincidieron en que obtener el Alfaguara los hizo sentir como “reinas de belleza” y que el año exhaustivo en 19 países hispanohablantes les marcó la vida.
“Yo lo disfruté mucho, como una Cenicienta que era”, dijo el mexicano Xavier Velasco. “Lo feo viene cuando ya no eres el Premio Alfaguara y dices: ‘¡quién me quitó mi juguete!’”.
Contó una anécdota que provocó la carcajada general. “Cuando ganó (Roncagliolo) le hablé y le dije ‘¡quiero hablar con la perra que me quitó mi premio!’ Y él me contestó: ‘¡Yo no te lo quité, fue Laura Retrepo!’, pero yo le dije: ‘¡Sí, pero aquí la guerra es de género!’”.
Bromistas, los que parecen muy buenos amigos contaron que al enterarse del triunfador de este año, el colombiano Juan Gabriel Vásquez, lo citaron para relatarle lo que propusieron como “El Manual de Autoayuda de los Premios Alfaguara”.
Los escritores coincidieron en que obtener el Premio es una experiencia extenuante por los constantes viajes y entrevistas a los medios. El nicaragüense Sergio Ramírez contó que durante el año de promoción del libro debió conceder unas 600 entrevistas y Vásquez confesó que esta actividad se volvía monótona, al tener que repetir muchas veces al día lo mismo.
La colombiana Laura Restrepo comentó que en una ocasión, la presentadora de su libro “Delirio” le dijo al público: “Este libro es una completa locura. De esta novela no se entiende nada, es un verdadero retrato de la locura desde la primera hasta la última hoja”, y añadió riendo: “¡me dejó sin palabras! ¿Qué le dices a los asistentes después de que la presentadora ya les dijo que a tu libro no le entendió nada?”.
Roncagliolo siguió con lo gracioso y contó que al haber vivido hasta los 10 años en el Distrito Federal, cuando regresó a México para presentar la novela premiada aprovechó para buscar a su amigo de la niñez.
“Me invitaron al programa de Carlos Loret de Mola y él quería hablar del libro, pero yo dije a las cámaras: ‘estoy buscando a mi amigo, por favor, si lo conocen díganle porque quiero localizarlo’”, relató el peruano, luego añadió que gracias a ello, su amigo lo contactó.
Vásquez, el más reciente ganador, lo definió como “un reinado de belleza, uno pierde un poquito de su identidad para convertirse en ‘el Premio Alfaguara’. Pierdes el nombre porque ahora eres el Premio Alfaguara… ¡el Premio Alfaguara quiere agua! ¡Yo hice llegar tarde al Premio Alfaguara!”, comentó, causando nuevas risas.
Al final, Restrepo dijo que al pasar el tiempo y verse sucedida por nuevos “Premios Alfaguara”, sólo resta una cosa por hacer: ponerse a escribir otra vez.
Con humor. Xavier Velasco, Santiago Rocagliolo, Laura Restrepo, Sergio Ramírez y Juan Gabriel Vásquez dijeron, divertidos, que ser ‘Premio Alfaguara’ es como un ser una ‘reina de belleza’.
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Nueva cartografía latinoamericana

Bogotá39 Foto: Daniel Mordzinski
Hace una semana, anticipándose a la Feria de Guadalajara, Winston Manrique hablaba sobre el interés que ha despertado recientemente la narrativa latinoamericana. Y aunque ahora no es el Boom con solo 4 autores, sino una dispersión y cantidad más representativa, las esperanzas son muchas. Todo empezó, dice, en el 2007.
Dice:
Un año clave en este proceso de hallazgos e impulsos es 2007. Aparece la primera lista de nuevos valores literarios: Bogotá 39, una idea del Hay Festival y la capital colombiana, que reunió a los “mejores 39 escritores menores de 40 años”. Una iniciativa que dio resonancia a esos autores, y confirmó a algunos como Jorge Volpi, Andrés Neuman y Santiago Roncagliolo; puso el foco sobre nombres que empezaban a obtener prestigio: Juan Gabriel Vásquez, Wendy Guerra, Karla Suárez, Iván Thays, Álvaro Enrigue o Alejandro Zambra; y llamó la atención sobre otros que se han ido consolidando: Ronaldo Menéndez, Antonio Ungar, Eduardo Halfon, Guadalupe Nettel, Gabriela Alemán, Pablo Casacuberta yPilar Quintana. Incluso sirvió para hablar de los escritores de origen latinoamericano que viven en Estados Unidos y escriben en inglés: Daniel Alarcón(colaborador de revistas como The New Yorker y Bazaar) y Junot Díaz (premio Pulitzer).
Tres años más tarde, en 2010, la revista británica Granta hizo su apuesta que ampliaba la anterior: “22 mejores autores en español, menores de 35 años”: seis españoles y 16 latinoamericanos. Confirmó a algunos (Roncagliolo, Neuman y Zambra), dio más impulso a otros: Patricio Pron y Antonio Ortuño, y llamó la atención sobre otros:Rodrigo Hasbún, Pola Oloixarac, Samantha Schweblin, Lucía Puenzo, Carlos Labbé y Carlos Yushimito. Al mismo tiempo, las editoriales tradicionales y las nuevas continuaban sus propias búsquedas de donde han surgido autores comoWilliam Ospina, Yuri Herrera, Ednodio Quintero y Andrea Jeftanovic.
Continuando esa estela, la XXV Feria Internacional del Libro de Guadalajara ha decidido celebrar sus 25 años con una lista que incluye 25 secretos literarios de América Latina. Narradores, al margen de edades o generaciones que bien merecen tener más resonancia internacional: Juan Álvarez (Colombia, 1978), Luis Alberto Bravo (Ecuador, 1979), Andrés Burgos (Colombia, 1973), Fabián Casas (Argentina, 1965), Miguel Antonio Chávez (Ecuador, 1979), Carlos Cortés (Costa Rica, 1962),Francisco Díaz Klaassen (Chile, 1984), Jacinta Escudos (El Salvador, 1961),Nona Fernández (Chile, 1971), Fernanda García Lao (Argentina, 1966), Ulises Juárez Polanco (Nicaragua, 1984), Roberto Martínez Bachrich (Venezuela, 1977), Emiliano Monge (México, 1978), Javier Mosquera (Guatemala, 1961),Diego Muñoz Valenzuela (Chile, 1956), Enrique Planas (Perú, 1970), María Eugenia Ramos (Honduras, 1959), Luis Miguel Rivas (Colombia, 1969),Giovanna Rivero (Bolivia, 1972), Hernán Ronsino (Argentina, 1976), Pablo Soler Frost (México, 1965), Daniela Tarazona (México, 1975), Dani Umpli (Uruguay, 1974), Eduardo Varas (Ecuador, 1979) y Carlos Oriel Wynter Melo (Panamá, 1971).