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Vicente Luis Mora contra el “realismo ingenuo”
Vicente Luis Mora ha escrito un interesante entrada en su blog en El Boomeran(g) sobre el supuesto retorno del realismo, instigado por la crisis española, y pone en alerta sobre la existencia de un “realismo ingenuo” que, dice, debería evitarse. ¿Y cómo podemos diferencias entre el realismo y el "realismo ingenuo"? El texto de Mora explica a qué se refiere.
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24 tras el Príncipe Asturias de las Letras

Rodrigo Rey Rosa, candidato al Príncipe Asturias de las letras
El Premio Príncipe Asturias de las Letras 2012, que se entrega este 6 de junio, tiene a 24 autores como candidatos, de 19 países. El jurado solo ha adelantado a algunos de los candidatos, se supone que los más fuertes, para suceder a Leonard Cohen. Entre ellos destaca el escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa. Otros candidatos anunciados: Lobo Antunes, Cees Nooteboom, Jonathan Franzen, Alice Munro y Yan Lianke.
Aquí la nota:
Son 24 los escritores que encuentran en carrera para obtener el quinto galardón de esta edición del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2012. Anualmente se entregan ocho trofeos a aquellas personas cuya labor de creación literaria represente una contribución relevante a la literatura universal.
Entre ellos se encuentran el escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, el estadounidense Jonathan Franzen, la canadiense Alice Munro, el chino Yan Lianke, el portugués António Lobo Antunes y el holandés Cees Noteboom.
El jurado -integrado por el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, la catedrática de literatura Rosa Navarro, el filólogo Fernando Rodríguez Lafuente y la decana de Artes y Humanidades de la Universidad de Harvard, Diana Sorensen- se reunirá el martes y el miércoles de la próxima semana en la ciudad de Oviedo para elegir al ganador de este galardón, quien recibirá como premio un diploma, una insignia, una escultura de Joan Miró y 50 mil euros.
El año pasado, el premio fue recibido por Leonard Cohen por hacer “una obra literaria que ha influido en tres generaciones de todo el mundo a través de la creación de un imaginario sentimental en el que la poesía y la música se funden en un valor inalterable”, resaltó en esa oportunidad el jurado.
Desde 1981 el Premio Príncipe de Asturias de Las Letras ha distinguido a personajes como José Hierro, Miguel Delibes, Gonzalo Torrente Ballester, Juan Rulfo, Pablo García Baena, Ángel González, Mario Vargas Llosa y Rafael Lapesa, entre otros.
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Libros por encargo ¿un boom?

betsellers
Desde libros por encargo hasta simples sugerencias, en estos momentos en que la industria editorial está en colapso debido a la crisis económica en España, no hay editor que resista la tentación. Esta extensa nota de Nuria Azancot en El Cultural toca el tema bajo el título “Un bestseller me manda hacer…”
Dice la nota:
Jorge Prado, responsable de la distribuidora y red de librerías SGEL lo sabe bien: hoy lo que funciona son las novelas negras y los bestsellers. “Y cuando a una editorial tan grande como Planeta, por ejemplo, no le cuadran las cuentas a final de temporada, como pasó en 2011, adelanta unos meses las novedades que sabe que van a funcionar (Ruiz Zafón, Pilar Urbano, Punset) y que a menudo son libros de encargo o contratados antes incluso de que los autores se hayan puesto a escribirlos. Es una estrategia que no falla jamás”. Porque de estrategias hablamos. De estrategias y de que más del 50 por ciento de las novedades de autores españoles que hoy brillan en las librerías son fruto de encargos, mientras que distribuidores y libreros aconsejan con éxito a los editores “que un título con poco tirón duerma en sus almacenes un puñado de meses, o qué libro conviene anticipar, aprovechando el tirón del último libro de moda”, destaca Prado.
Quien lo probó, lo sabe: el letraherido se encuentra cada semana en su librería con títulos casi idénticos. Los editores están en su derecho: tratan de atraer al lector con novedades sobre esos asuntos que ahora parecen interesar más. En el campo de ficción, la novela histórica vive un momento de esplendor sólo comparable al de la novela negra, y en el del ensayo, los temas científicos relacionados con el cerebro o la teoría de las cuerdas, los neutrinos, los alimentos naturales, la autoayuda, e históricos sobre la guerra civil, la II República, la II Guerra Mundial o el 15M se multiplican como clones. Mención aparte merecen los premios, que cada año apuestan menos por lo nuevo.
(…)
¿La causa? Para escritoras como Ángela Vallvey, es la recesión económica y que los editores están deseando vender, aunque se corra el riesgo de que la edición “una parte de ella, al menos, destaca, se vea sustituida por el márketing: ofrecer sólo lo que el consumidor desea, aunque sus deseos dejen mucho que desear desde el punto de vista de la “alta cultura”. El low cost puede llegar a la edición, y acabar con su excelencia”.(…)
Fernando Savater, autor de culto, perro viejo y sincero, lo reconoce sin ambages: lo del encargo es cuento viejo… su Ética para Amador, que ahora cumple veinte años, surgió de la petición de una amiga, profesora de instituto en Barcelona, y El valor de educar se lo encargó un sindicato de enseñantes latinoamericano. Galardonado con el último premio Primavera, dotado con 200.000 euros, por Los invitados de la princesa, confirma su honestidad confesando que aunque no sabe de encargos actuales”, puede repetir “lo que decía Isaiah Berlin: “Yo soy como los taxis, solo me pongo en funcionamiento cuando me llaman”.
(…)
Sea como fuera, la mayor parte de los editores consultados (Anagrama, Lumen, Siruela, Ariel, Destino, Alianza, Maeva, Salamandra, El Aleph…) niegan la mayor, pero los encargos existen y cada vez son más comunes. Así, algunos grupos editoriales han llegado a organizar seminarios de varios días para que sus editores estudiasen las claves de éxitos comerciales como La catedral del mar, de Ildefonso Falcones. Meses después, inundaban las librerías con decenas de copias de este título, como ocurrió con El Código da Vinci de Dan Brown o con el 15 M y los indignados). La II República y sus mil revisiones, los testimonios del último homosexual o del penúltimo niño que sobrevivió o no al holocausto copan las estanterías. Y el hundimiento del Titanic, Drácula…(…)
Hay quien, como Isaac Rosa, premio José Manuel Lara, confiesa que suele “funcionar mejor cuando me piden algo (un artículo sobre un tema concreto, por ejemplo) que cuando me abandono a mi inspiración y ganas”. Porque, insiste, un encargo “puede ser un buen estímulo, no tiene por qué coartar la libertad del autor, que siempre puede rechazarlo. Pero no sólo los editores (que de libros algo saben, reconozcámoslo) deberían encargar. ¿Qué tal si un grupo de lectores, de forma más o menos organizada, se dirigiese a un autor y le encargase que escribiese de tal o cual asunto?”
En cambio Laura Gallego o José Carlos Llop no admiten encargo alguno. El escritor mallorquín, por ejemplo, asegura que siempre ha escrito “por necesidad, gusto o riesgo de escribir y lo mismo ha ocurrido con los asuntos que tratan o su estilo, que -si Buffon no se equivoca- debo de ser yo. Por un lado siempre he trabajado con editores literarios -no comerciales- y por otro, no debo resultar muy rentable porque nunca me han hecho sugerencias de este tipo”. Por razones muy distintas, Laura Gallego, la Rowling española, asegura no conocer el tema de los encargos porque tiene la suerte de haber escrito siempre lo que ha querido.También 451 Editores puso de moda la revisión de clásicos como el Cid o Frankenstein, a partir de relatos de nueva planta escritos por autores españoles. El creador de la idea, mil veces plagiada, Fernando Marías, reconoce haber diseñado “ya bastantes libros (Hijos de Mary Shelley es el proyecto último y más potente de todos ellos)”. Y dice más. Que ha encargado muchos relatos, dando pie a los autores para que ellos vayan luego por donde quieran. Y que “en el volumen II de la colección, por ejemplo, que sale en mayo (Shukran. Espectros, zombis y otros enamorados) he pedido a más de veinte autores que escriban una historia de amor protagonizada por fantasmas o zombis. Pues bien, los relatos de, por ejemplo, Jon Bilbao, Irene Gracia, Vicente Molina Foix o Luisgé Martín son verdaderamente buenos. Creo que dar un pie a un autor y luego dejarlo libre genera mucha calidad (o puede hacerlo).”
En un segundo nivel hay editoriales como Lumen, que se ocupan principalmente de ficción, y en la que no abundan los encargos. “Lo que sí hacemos -explica Silvia Querini, su editora- es animar a un autor a que convierta un cuento en una novela porque vemos que el material lo permite. De todas formas, no solemos dar por bueno un proyecto encargado hasta tener una sinopsis muy detallada del texto y unas páginas que nos sirvan para apreciar en vivo y en directo el tono de escritura de un autor”. Eso sí, a veces ha sugerido “a ciertos autores” que se ocuparan de la biografía de un novelista o de un actor “porque intuíamos que había complicidad entre quien escribía y la persona retratada”. Y una nota inesperada: los mejores encargos -destaca Querini- “nacen a menudo de forma casual, alrededor de una mesa de café. A veces una buena copa de rioja compartida da mejores resultados que una avalancha de emails.Otros editores, como Emili Rosales, de Destino, describen su trabajo como el de un catalizador entre los distintos autores, como en el caso de Nosotros los indignados, mientras que Ofelia Grande, de Siruela, asegura que jamás ha realizado encargo alguno, más bien al contrario, siempre ha preferido que el autor de turno, por bestesellero que sea, “escriba a su ritmo, sin presiones ni condicionantes, y con total libertad”. Tampoco encargan nada, o muy poco, editoriales como Anagrama, aunque hayan aceptado “propuestas a partir de una sinopsis”, como Jorge Herralde, que si reconoce haber recomendado a un autor seguir una línea determinada. Es el caso, por ejemplo, del último libro de Marta Sanz: “Después de Black, black, black -explica Herralde- le dije que sería una pena abandonar al detective gay Arturo Zarco, pensaba que tenía mucho potencial y Marta también había pensado lo mismo: el resultado es Un buen detective no se casa jamás”.
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El “rentrée” español

Jonathan Franzen, la estrella del “reentrée” español
A fines de agosto se acaban las vacaciones de verano en España, y con ello empieza el “reentrée” español: las novedades inundan con fuerza las librerías durante el otoño. Javier Rodríguez Marcos comenta en El País los títulos más llamativos entre estas novedades -encabezados por Freedom de Jonathan Franzen, traducido literalmente como Libertad y un ambicioso panorama literario latinoamericano escrito por Carlos Fuentes y editado por Alfaguara- que tendrán a los afortunados españoles (a los no afectados por la crisis, se entiende) yendo a las librerías cada fin de semana para ver qué pescan.
Dice la nota:
Si la literatura fuera como el fútbol Libertad (Salamandra), de Jonathan Franzen, sería uno de esos partidos del siglo que se juegan cada cierto tiempo. Cuando esta novela de 600 páginas se publicó en Estados Unidos hace un año la revista Time le dedicó la portada a su autor, algo que solo habían conseguido escritores como Joyce, Nabokov o Salinger. En su caso, además, el titular era rotundo: “El gran novelista americano”. El hecho de que Obama se interesara por el libro antes de su aparición ya había puesto bajo los focos a un narrador que atesoraba dos medallas: el National Book Award por su novela anterior, Las correcciones (Seix Barral), y haber rechazado la invitación para salir en el programa de televisión de Oprah Winfrey. Para algunos Libertad es la primera novela del siglo XXI. Para otros, la última del XIX. Los primeros se basan en su contenido: la historia de una familia de Minnesota que con el cambio de milenio pasa de acercarse al ideal para convertirse en una fábrica de sospechas. Los segundos, entretanto, subrayan un modo de narrar ese contenido que acerca a Franzen a autores como Tolstoi, Dickens o Balzac. Para ambos, la novela como género sigue siendo la historia privada de las naciones. En este caso, la más poderosa del planeta. Un lugar en ocasiones ideal, sospechoso en otras.
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Uno de los jóvenes autores españoles que mejor ha sabido armonizar la ambición en la forma y la contundencia en los temas, la historia de la vida privada y la de la vida pública, es Isaac Rosa, autor en 2004 de El vano ayer, una de las grandes obras sobre el antifranquismo. En septiembre, Rosa publicará su cuarta novela, La mano invisible (Seix Barral), una aproximación desde la ficción al mundo laboral que podría tener su cara testimonial en El muelle de Ouistreham (Anagrama), de Florence Aubenas. En su reportaje, la periodista francesa narra su experiencia durante los días de 2007 en que, tras estallar la crisis, se inscribió en el paro poder contar desde dentro el cruce de explotaciones y humillaciones a las que son sometidos muchos trabajadores. Los de la limpieza, por ejemplo. Como ella.
Hay, no obstante, otra Francia y casi toda estará en Anagrama, que desembarca apostando por nuestros vecinos (Beigbeder, Roudinesco). La estrella más rutilante es Michel Houellebecq con El mapa y el territorio, novela ganadora del último premio Goncourt después de que el autor de Las partículas elementales despotricara durante años contra el galardón. Al final se lo llevó con su ácido retrato del mundo del arte contemporáneo en el que él aparece como personaje: “Un autor agradable de leer”, escribe de sí mismo.
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La primera revolución democrática del mundo árabe, la acontecida en Túnez, ya tiene quien la explique: Sami Naïr, que publica simultáneamente en árabe, francés y español La lección tunecina (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), un libro tejido con entrevistas a los que encendieron una llama que todavía sigue encendida. De algo más al este llegan los relatos de un clásico vivo, el cairota Alaa Al Aswany, opositor a Mubarak y autor del celebérrimo El edificio Yacobián. Su libro Deseo de ser egipcio (Mondadori) reúne una serie de cuentos que las autoridades de su país rechazaron con el argumento de que contienen “opiniones subversivas al tiempo que se burlan de los valores de la sociedad egipcia, el Estado y la Patria”.
La actualidad, la historia y la memoria mandan en el otoño casi tanto como eso que llaman “los mercados”. De las tres cosas hay en Esperanza (Roca), la crónica biográfica en la que Jesús María Santos retrata a Esperanza Pérez, una española de Cuba que terminó viendo cómo su hijo engrosaba la lista de los desaparecidos en la Argentina en la dictadura militar. Por lo demás, una de las mesas de novedades más poblada será la de los ensayos literarios con Juan Benet (Lumen), Umberto Eco (Debate), Zadie Smith (Salamandra), Orhan Pamuk (Mondadori) o T. S. Eliot (Lumen). Además, un inédito inesperado: el Diario anónimo escrito por José Ángel Valente entre 1959 y 2000 (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).
Por el lado de la imaginación, el otoño verá llegar a las librerías los cuentos completos de Antonio Muñoz Molina (Seix Barral), Manuel Rivas (Alfaguara) y, en 2.500 páginas y tres tomos, los de Pirandello (Nórdica). También relatos -Carolina Grau- publicará Carlos Fuentes, que hace doblete con el monumental volumen La gran novela latinoamericana (Alfaguara), un panorama que va de los tiempos de la conquista a Juan Gabriel Vásquez. Sin olvidarse, por supuesto, del boom de los años 60. “Nosotros queríamos contar lo que la historia no había contado”, dice el escritor mexicano refiriéndose a su generación. “Los autores que vinieron luego ya no tenían esa pretensión”. Algunos, no obstante, todavía la conservan. Y llegan en septiembre.
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Las huelgas y los libros

Huelgas en España y literatura
Hoy en España ha ocurrido una jornada de huelgas y manifestaciones (llamada, a lo gringo, 29-S), organizada por los sindicatos, bajo el lema: “Así no. Rectificación ya”. Los sucesos en España (que han tenido lecturas distintas por parte del gobierno, que dice que ha sido un fracaso, y los sindicatos que aseguran un paro del 70%) han sido un buen pretexto para que Manuel Rodríguez Marcos, en El País, haga un repaso sobre letras y manifestaciones sociales.
Libro de huelgas, revueltas y revoluciones (451 Editores) es el título del volumen que hace unos meses publicó el editor y crítico Constantino Bértolo. Se trata de una antología de textos e imágenes en torno a la lucha contra la injusticia que va desde el levantamiento de los esclavos de Roma (el Espartaco de Howard Fast inmortalizado en el cine por Stanley Kubrick) hasta el movimiento antiglobalización (de la mano del colectivo Wu Ming) pasando por las revoluciones francesa, mexicana y soviética, las huelgas de Asturias en 1934 (José Díaz Fernández, Octubre rojo en Asturias) y las de París en 1968 (Olivier Rolin, Tigre de papel), sin olvidar la lucha antifranquista (Isaac Rosa, El vano ayer).
Bértolo, además, analiza el espacio marginal al que, “a despecho de su alta calidad literaria”, han sido relegados títulos como Martin Eden, de Jack London, Los de abajo, de Mariano Azuela, o La madre, de Maxim Gorki. Publicada en 1907, la cruda historia de la toma de conciencia de Pelagia, la madre del título, a partir del compromiso político y sindical de su hijo, es uno de los grandes clásicos de un género de difícil canonización: el realismo social.
Después de conseguir su propio espacio durante la larga posguerra franquista, los representantes españoles de ese realismo social pasaron al purgatorio desplazados por el experimentalismo de los años setenta, primero, y, luego, por la nueva narrativa de los ochenta. Franco murió en la cama y la reforma sacó de las estanterías a la revolución llevándose de paso por delante todos los matices de la justicia social. También de su versión menos ruidosa: el Estado de bienestar. Con todo, títulos como Central eléctrica, de Jesús López Pacheco, o La mina, de Armando López Salinas, merecen una lectura que vaya más allá de su consideración como mero testimonio de un tiempo pasado que el presente volvió peor. Y que el futuro puede volver actualidad pura.
Entre tanto, el testigo de una novela crítica con una sociedad en la que cada vez es más frágil la frontera entre trabajo digno y trabajo a secas, corre a cargo en la actualidad de narradores como el propio Isaac Rosa, Rafael Chirbes o Belén Gopegui. La actividad como guionista de cine de esta última también se ha ocupado en ocasiones del mundo laboral. Ahí están películas como La suerte dormida (2003), dirigida por Ángeles González-Sinde, actual ministra de Cultura, o El principio de Arquímedes (2004), dirigida por Gerardo Herrero.
Una muestra de las idas y venidas del pasado es, por cierto, El arte de la resurrección, último premio Alfaguara. En su novela, Hernán Rivera Letelier relata las peripecias de un iluminado que se cree Jesucristo en el contexto de una huelga minera en el norte de Chile. El libro transcurre en los años cuarenta del siglo XX, pero el accidente que tiene atrapados a 33 obreros en el pozo San José demostró que a veces la novela “histórica” tiene un pasillo que lleva hasta el telediario.
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8 españoles en internet

fuente: nodeberías
Y mientras Mario Vargas Llosa desconfía del internet y de cualquier elemento tecnólogico que interrumpa el natural discurrir de la novela rumbo a ese animal en vías de extinción llamado “la novela total”, otros como su amigo Juan Cruz andan de lo más animados con la web. Aunque lentos, ya tienen blog y quizá hasta Facebook. Falta que empiecen a hacer tweet y ya está. Juan Cruz le preguntó a 8 escritores españoles nacidos alrededor de los 70 sobre su relación con internet. Aquí algunas respuestas, desde el escepticismo de Isaac Rosa al sano optimismo de Vicente Luis Mora. Y es que en lo que escriben y con quién se juntan y hasta por quién se dejan premiar se nota, obvio, de qué lado está cada uno.
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Vicente Luis Mora: “Skype mantuvo mi matrimonio intacto”
Isaac Rosa: “Internet no es tan decisivo para nuestras vidas”
Kirmen Uribe: “El medio audiovisual está muy presente en la novela”