Blog de noticias literarias. Dirigido por Iván Thays.

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  1. Ilustraciones contemporáneas.- Diversos estilos, distintos libros. Jóvenes dibujantes contemporáneos ilustran obras clásicas, desde Anna Karenina hasta El guardián entre el centeno o el Gran Gatsby. La ilustración que vemos es de la novela Nunca me...

    Ilustraciones contemporáneas.- Diversos estilos, distintos libros. Jóvenes dibujantes contemporáneos ilustran obras clásicas, desde Anna Karenina hasta El guardián entre el centeno o el Gran Gatsby. La ilustración que vemos es de la novela Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro por Nesskain. (vía Flavorwire)

  2. 7
  1. La lista Fitzgerald

    Cuatro años de su muerte, en plena cura de su alcoholismo, Francis Scott Fitzgerald le dictó a su enfermera-celadora una lista con 22 libros imprescindibles, para contribuir a su cultura literaria. La lista se ha hecho pública y Alberto Ojeda, en El Cultural, la comenta.

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  2. 18
  1. El regreso de Scott Fizgerald

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    Francis Scott Fitzgerald

    La figura de Scott Fitzgerald se convierte, poco a poco, en central en la literatura norteamericana, desplazando a otros nombres y amenazando incluso al mismo Hemingway. Pronto una nueva versión de El gran Gatsby (a juzgar por el tráiler, malísima) traerá la moda Gatsby, con su tragedia y su belleza frágil de la Era del Jazz. Edmundo Paz Soldán, en su blog “Río Fugitivo”, ensaya las razones de esta perpetua resurrección.

    Dice:

     En el obituario de F. Scott Fitzgerald (1896-1940) publicado por el New York Times se puede leer que “la promesa de su brillante carrera jamás se cumplió”. Pocas frases más equivocadas que ésta: Fitzgerald se convirtió en un clásico en vida con la publicación de El gran Gatsby (1925) y nunca perdió su relevancia; es cierto que los excesos que llegaron con el éxito repentino, el alcoholismo, los problemas de salud y una tempestuosa relación de pareja con Zelda hicieron que, muy pronto, en sus últimos años, Fitzgerald fuera visto como un escritor que había desperdiciado su talento. Digamos que él también se veía así, pero eso no quita nada del hecho de que con su obra temprana había cumplido con creces. Lo irónico de todo esto, sin embargo, es que buena parte de esa obra es una lúcida reflexión sobre el fracaso, sobre la corrupción de los ideales. Esta reflexión aparece incluso en los mejores momentos, cuando el joven Fitzgerald estaba en la cumbre: como si hubiera algo en el fracaso que lo sedujera.   

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  2. 3
  1. ¿Cuál es toda esa “verdadera gente”?

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    Francis Scott Fitzgerald- 1917

    El blog “Calle del Orco” ha publicado una carta estupenda de Francis Scott Fitzgerald, dirigida a Robert D. Clark, en la que habla sobre la falta de importancia de ser unánimemente reconocido o admirado. “El mundo debe crecer y ponerse a la altura del genio” escribe. Muy recomendable.

    Aquí la carta:

    Querido Bob,

    Tu carta me sulfuró a tal punto que te contesto de inmediato. ¿Cuál es toda esa “verdadera gente” que “genera negocios y política” y cuya aprobación debería codiciar tanto? ¿Te refieres a los especuladores que acumulan azúcar en sus depósitos para que la gente tenga que abstenerse, o a los canallas que gracias al soborno y la preparación universitaria se las arreglan para manejar elecciones? Ni siquiera puedo levantar el diario sin ver que alguna de esa “verdadera gente”, a la que no se conforma sólo con “una mente brillante” (te cito), acaba de irse una temporada a Sing Sing. Brindell y Hegerman, dos pilares de la sociedad, salieron esta mañana.
    ¿Quién demonios respetó alguna vez a Shelley, Whitman, Poe, O’Henry, Verlaine, Swinburne, Villon, Shakespeare, etc. cuando estaban vivos? A Shelley y a Swinburne los echaron del colegio; Verlaine y O’Henry estuvieron presos. El resto fueron borrachos o libertinos, algo que la gente decente no toleraría, según les decían regularmente los comerciantes, los políticos insignificantes y los mesías baratos de la época. Los mercaderes, y mesías, los astutos y los obtusos, son polvo… y los otros siguen viviendo.
    Ocasionalmente, un hombre como Shaw -a quien llamaron un inmoral cincuenta veces peor que yo en los 90- vive lo suficiente como para que el mundo crezca y se ponga a su altura. Lo que él creía en 1890 era una herejía en ese entonces; ahora es casi respetable. Creo que me dejé dominar demasiado tiempo por “autoridades” -el director Newman, el de St. Paul, el de Princeton, mi jefe de regimiento, mi jefe en el trabajo- que no sabían más que yo. De hecho, diría que esos cinco eran claramente mis inferiores mentales. ¡Y eso es todo lo que cuenta! Los Rousseau, Marx y Tolstoi -hombres de pensamiento, te hago notar, hombres “imprácticos”, “idealistas”- hicieron más para decidir la comida que comes y las cosas que piensas y haces que todos los millones de Roosevelt y Rockefller que se pavonean 20 años balbuceando frases 100% americano (lo cual significa 99% pueblerino idiota) y mueren con una lisonjita complaciente al Dios ridículo y cruel que instalaron en su corazón.

    Francis Scott Fitzgerald
    Carta a Robert D.Clark
    9 de febrero, 1921

  2. 14
  1. Un nuevo aniversario de “The New Yorker”

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    Primera portada de The New Yorker

    En la revista ADN Cultura, del diario La Nación, Teodelina Basavilbaso se pregunta: “¿cuál es el secreto que esconde esta revista para seducir al conjunto de intelectuales, universitarios y curiosos que conforman su audiencia?” La revista The New Yorker cumple un año más de vida, desde su fundación en 1925 y está dispuesta a seguir dando pelea.

    Dice la nota: 

    Hay ciertas cosas que pasan de moda, pero otras que no. La revista The New Yorker , al parecer, forma parte del segundo grupo, ya que desde febrero de 1925, cuando salió su primera edición, es una de las revistas estadounidenses más prestigiosas del mercado. Más de un millón de suscriptores reciben semanalmente en su buzón de correo esta revista ilustre con buena dosis de ficción literaria y periodismo de calidad, en tiempos en que el papel tiene un gustito a viejo y los diarios de edición impresa son considerados anacrónicos por los nativos digitales.

    Paradójicamente, The New Yorker ha logrado aumentar su circulación, pasando de 606.000 ejemplares, en 1989, a 1.041.419, en 2011, según datos difundidos por el Centro de Investigación Pew de Excelencia en Periodismo, en un país como Estados Unidos donde crece la tendencia a utilizar tabletas de pantallas táctiles y laptops para el consumo de artículos periodísticos. Estos números dicen algo en momentos en que la prensa escrita atraviesa una crisis, y revistas míticas como Newsweek han dado de baja su edición impresa (luego de reducir a la mitad la circulación de su revista en el mismo período citado anteriormente).

    La pregunta que surge es: ¿cuál es el secreto que esconde esta revista para seducir al conjunto de intelectuales, universitarios y curiosos que conforman su audiencia?

    Quizá la respuesta haya que buscarla en que The New Yorker acaparó nada menos que las plumas de brillantes escritores como John Cheever, J. D. Salinger, Hannah Arendt, Truman Capote, John Updike, Raymond Carver, Leonard Cohen o Haruki Murakami, entre muchos otros.

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  2. 3
  1. “Beautiful fool” sería el nombre de “El gran Gatsby” si estuviese contado desde la perspectiva de Daisy. ¡Auch! En este blog, sugieren algunos cambios de puntos de vista de novelas célebres y sus títulos.
scribnerbooks:
“ What if Gatsby were written...

    “Beautiful fool” sería el nombre de “El gran Gatsby” si estuviese contado desde la perspectiva de Daisy. ¡Auch! En este blog, sugieren algunos cambios de puntos de vista de novelas célebres y sus títulos.

    scribnerbooks:

    What if Gatsby were written from Daisy’s point of view?

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  1. Link
    365 días de libros: Reseña de "El gran Gatsby" de Francis Scott Fitzgerald
  2. 2
  1. Escritores y fútbol

    El diario The Telegraph ha dedicado un especial a 20 escritores aficionados al fútbol, o al menos que se hayan referido alguna vez a él. La lista incluye algunos autores obvios (como Albert Camus, que fue arquero, o Nick Hornby, hincha del Arsenal, quien escribió el libro más hermoso que se ha escrito sobre fútbol: Fiebre en las gradas) y algunos otros imprevistos, como Oscar Wilde, George Orwell, Jean Paul Sartre, Walter Scott o la misma JK Rowling, la autor de Harry Potter, quien es hincha a morir del West Ham .

    Aquí algunas fotos de aficionados:

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    Oscar Wilde, aunque no se sabe si era fan de algún club, dejó algunas frases memorables y, claro, ingeniosas, sobre el fútbol. Dijo: “El rugby es un juego de bárbaros jugado por caballeros; el fútbol es un juego de caballeros jugados por bárbaros”.

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    Martin Amis, quien actualmente vive en Nueva York, dice que lo que más lamenta de no estar en Inglaterra es no poder seguir la Premier League. Lo primero que hace los fines de semana es enterarse, incluso por Facebook, de los resultados. Además, en una reciente entrevista se refiere a sí mismo como un “mediocampista”, un buen trabajo -afirmó- porque uno sabe más sobre el juego que el delantero.

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    Sir Walter Scott, quien no pudo escapar a la seducción de hacer de cronista deportivo. Un partido entre dos equipos de Edimburgo, que Scott vio como algo épico, lo llevó a la siguiente conclusión: “La vida en sí misma es un partido de fútbol”.

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    Roddy Doyle, quien es hincha del Chelsea FC desde los años 70, es decir, antes del ruso Abramovich y sus millones. Y antes de Drogba. ¡Cómo habrá sufrido este hombre!

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    Jean Paul Sarte, fue un fanático del fútbol desde su adolescencia. Luego de leer en un ensayo la frase: “En el fútbol todo se complica con la presencia del otro equipo” podemos entender de dónde sacó la inspiración para explicar su forma de ver el existencialismo. 

  2. 8
  1. “El Gran Gatsby” de DiCaprio en 2013

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    Leonardo Di Caprio como Jay Gatsby

    Habrá que esperar hasta el 2013 para ver a Leonaro Di Caprio representar uno de los papeles más estupendos que puede brindarte el cine: Gatsby. ¿Superará a Robert Redford? La expectativa que ha despertado el film obligó al retraso.

    Dice la nota en el ABC:

    Warner Bros ha anunciado que retrasará el estreno de la última versión cinematográfica de «El Gran Gatsby», que será protagonizada por Leonardo DiCaprio. Esta es la cuarta adaptación de la novela homónima escrita por Francis Scott Fitgerald, publicada en 1925 y ambientada en el Nueva York de la década de los 20.

    «El Gran Gatsby» será dirigida por Ban Luhrmann, que ya fue nominado al Oscar por el musical «Moulin Rouge», y el reparto estará formado por Toby Maguire –Nick Carraway–, Carey Mulligan –Daisy– y Joel Edgerton –Tom Buchanan–, además de DiCaprio, que representará al propio Jay Gatsby. Esta versión tendrá la

    La presentación de la película estaba programada para el 25 de diciembre de este año, pero las expectativas que ha despertado han provocado que se pospusiera unos meses. La productora ha depositadomuchas esperanzas en la película y por ello han buscado un mejor momento para su estreno. La responsable de distribuición, Veronika Kwan Vadenberg, ha declarado: «Ban Luhrmann ha logrado hacer del clásico de Fitzgerald una película envolvente y visualmente sensacional. Creemos que les va a encantar a los aficionados al cine de todas las edades, así que es razonable que queramos asegurar que esta película única tenga la máxima audiencia posible».

  2. 2
  1. 3 siglos de vidas privadas

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    Diario de Nathaniel Hawthorne

    La Morgan Library & Museum de Nueva York está realizando una exposición sobre tres siglos de escritura de diarios. La exposición incluye varios fragmentos y cuadernos de diarios íntimos que guarda la librería. Solo para fetichistas. Debe ser un placer ver esas letras cursivas, con tinta, desplazándose por el papel.

    Dice la nota en Ñ:

    Ya antes había intentado llevar un diario pero no funcionó debido a la necesidad de ser honesto", escribe John Steinbeck en un voluminoso libro de contabilidad completo.

    Este particular diario de Steinbeck, parte de la atractiva exposición que se inauguró el 21 de enero en la Morgan Library & Museum de Nueva York, “The Diary: Three Centuries of Private Lives” (El diario: tres siglos de vidas privadas), tiene un objetivo tan modesto ­hacer una crónica del trabajo de Steinbeck en “Viñas de ira"  que posiblemente no tuerza demasiado la verdad. Sin embargo, después de pasar un tiempo con estos diarios, uno observa el fervor puesto por quienes los escriben en realizar un laborioso trabajo para dar forma a los relatos acerca de sí mismos.

    Pueden verse las crónicas de famosos (Nathaniel Hawthorne) y poco conocidos (Adèle Hugo, la hija de Victor); de la realeza (la Reina Victoria relatando sus viajes a las Tierras Altas de Escocia) y de piratas (Bartholomew Sharpe, que asedió a los españoles en el siglo XVII); y de niños escritores (J. P. Morgan cuando tenía 9 años) y escritores para niños (E. B. White, que a veces utilizaba sus propios diarios como fuente). El diario de viaje de Bob Dylan durante su gira de 1973-74 con The Band se inicia con un dibujo hecho por él de una vista desde la habitación del hotel de Memphis; el diario de viajes de Einstein en 1922 está abierto en cálculos relacionados con el electromagnetismo y la relatividad general, escritos al dorso de la página.

    Los diarios están escritos en volúmenes encuadernados (como el de Sir Walter Scott) o relegados a un bloc borrador (como un relato de los ataques del 11/9 escrito por Steven Mona, teniente de la policía de Nueva York). Están garabateados enérgicamente (como el de Henry David Thoreau, escrito con lápices fabricados por la empresa de su propia familia hay una caja en exhibición) o comprimidos en una letra casi microscópica (como la reacción a una noche oscura y tormentosa de una joven Charlotte Brontë). Son todas presentaciones, confesiones, manifestaciones artísticas sorprendentes a menudo afectadas y, tal vez, ocasionalmente, honestas.

    (…)

    En cualquier caso, muchos de los diarios exhibidos son casi dolorosos en sus confrontaciones con la recalcitrante realidad de las vidas y temperamentos de sus autores.

    Un enorme volumen del tratante de esclavos británico John Newton relata su conversión espiritual, pero también sus "reiteradas reincidencias”: “He estado leyendo lo que registré de mi experiencia en el último año una extraña vanidad. Me descubro condenado en cada página”.

    Y un poco juguetonamente, un volumen de los diarios de John Ruskin de 1878 muestra el encabezado “Febrero a abril, el Sueño” sobre páginas en blanco. Son un espacio deliberado que este crítico dejó para marcar el período de su derrumbe mental  una pesadilla.

    Más adelante, Ruskin volvió sobre las primeras partes de su diario, tratando de discernir sus síntomas latentes. Inesperadamente conmovedora es la serie de apuntes escritos a toda prisa por Tennessee Williams correspondientes a los años 50; era celebrado por su genialidad pese a languidecer en la soledad y la angustia, dependiendo de las drogas y el alcohol.

    “Un día negro para comenzar un diario azul”, escribe al inicio del cuaderno expuesto en la muestra; más adelante, los encuentros sexuales de una noche sugieren que una “benévola Providencia de golpe tomó piedad de mi larga desdicha este verano y me dio esta noche como muestra de perdón”.

    En toda la exposición, de páginas sobrias surgen ejemplos de experiencia y emociones fuertes.

    También hay algunos documentos históricos extraordinarios, como el maletín de cuero y el diario que llevaba el cirujano en jefe de Napoleón, Dominique Jean Larrey, durante la desastrosa campaña francesa en Rusia en 1812-1813.

    Napoleón decía que Larrey era “el hombre más fino que he conocido”, y Tolstoi lo hace examinar las heridas graves del Príncipe Andrés en “Guerra y Paz”.

    Aquí Larrey relata los horrores de la batalla, describiendo a madres que se ahogan con sus niños en brazos en medio de 30.000 muertos: “Nunca se ha visto desastre más grande que éste”.

    De algunas cosas me habría gustado ver más, como partes del diario de Sir Walter Scott que muestran su pérdida gradual del lenguaje después de una serie de accidentes cerebro-vasculares.

    “Ya no soy el hombre que era”, escribe. “El arado está llegando al final del surco”.

  2. 6
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